LAS CORRIDAS DE TOROS

Sin intentar concluir una lista ni señalar prioridades, el asunto de las corridas de toros es noticia frecuente y emblemática. Los políticos conservadores y hasta el Rey apoyan públicamente ese rito sangriento a ritmo de pasodoble contra la opinión de millones de españoles que las detestamos en nombre del derecho a la vida de los animales, en nombre de la civilización y en nombre de la conciencia, y las consideramos un acto propio del mundo de las cavernas al que pertenecen por igual las peleas de gallos o de perros, el toro de la Vega, la caza, los experimentos aberrantes con animales en laboratorios, los mataderos o el arrojar cabras desde un campanario.

Considerar un arte el asesinato de un animal en una plaza, llamar “maestro” al torero, darle medalla de mérito artístico o declarar el toreo como Fiesta Nacional es una sarta de despropósitos impropios del arte, de la cultura y de la dignidad de una Nación. Y por supuesto, un atentado contra la dignidad de los animales que tienen alma y por tanto sentimientos semejantes a los nuestros. Los nuestros, por lo que parece no son semejantes a los suyos, que aman la vida y la libertad que tan fácilmente les quitamos.

CLAUDICACIONES ANTE LOS BANCOS, LOS CORRUPTOS, LOS EEUU Y LA IGLESIA.

Si algo ha conseguido el gobierno llamado socialista es convencernos a todos de que no lo es.La política económica del Gobierno contra los trabajadores no compensa las migajas sociales con que se intenta acallar la conciencia colectiva ante los despropósitos sociales y económicos del actual gabinete. El descarado apoyo a la patronal, los rescates a bancos con deuda pública, las recientes compras millonarias de vehículos y armamento de última generación para apoyar la política de EEUU, el refuerzo de los contingentes militares en el exterior pagados con nuestros impuestos, y el bajo perfil del gobierno ante el acoso de la Iglesia contra leyes del Parlamento, desmienten el nombre de socialista por lo que respecta a los trabajadores,la cacareada alianza de las civilizaciones por lo que respecta a las intervenciones militares españolas,o la neutralidad ante una Iglesia que recibe 6.000 millones de nuestros impuestos al año. En cambio todo eso dice mucho sobre su servilismo a los ricos, los EEUU y la Iglesia y a sus respectivas políticas (entre las que se incluye el acoso y derribo a las exiguas democracias.)con la actual forma de proceder del gobierno español todos ellos salen beneficiados,y esto nos supone recortes en las pensiones y salarios, aumentar la edad de jubilación, congelaciones salariales, recortes en gastos sociales, subidas de impuestos y lo que se les ocurra según necesiten., pues ¿a quién le piden opinión? Todo el tinglado político parece una representación de marionetas movidas desde la sombra por los banqueros, las multinacionales, los corruptos que evaden la ley, y la Iglesia. Todos ellos actúan contra de los inocentes, desprevenidos y mudos espectadores del pueblo que paga con creces su entrada en la representación llamada Democracia y encima da de comer a todos estos de la farándula quedándose a media ración o no llegando a fin de mes ni de lejos. Asuntos todos estos que se agravan cuando a los centros de poder local acceden personajes “presuntos” de haber cometido fraudes en las arcas públicas, blanqueado dinero y otras fechorías de pública notoriedad.

Cada vez se hace evidente la brecha -no sólo en España, sino en todo el mundo- entre las decisiones de los gobiernos y las demandas y necesidades de los pueblos, de las que hacen oídos sordos nuestros supuestos representantes. Cada vez se hace más evidente la urgencia de gobiernos con participación popular directa- y no a través de especialistas en política- a las demandas de quienes -encima-les votan. Mientras no exista la democracia participativa no tendremos más que esta clase B de democracia al servicio de los poderosos y de sus capataces en los gobiernos con gentes sentadas en los bancos de los Parlamentos acosados por esos grupos de presión de las multinacionales que que son lo lobbies.

POLÍTICA MIGRATORIA Y POLÍTICA INTERNACIONAL

En este breve resumen de vergüenzas nacionales no puede faltar un breve recuerdo hacia el despreciable e inhumano comportamiento gubernamental hacia la inmigración de los hambrientos de África, a muchos de los cuales se les interna durante meses en centros especiales que no reúnen las debidas condiciones. Lo mismo que a los demás sospechosos de ser inmigrantes, se les somete a controles por las calles y se les molesta para forzarles a volver a su país de origen donde les espera la razón por la que muchos hasta se jugaron la vida para poder escapar : la pobreza, la guerra, el hambre.

Marruecos es un punto clave por lo que respecta a la inmigración africana, pero soporta una dictadura en toda regla ejercida por un rey que no respeta los derechos humanos de su pueblo.¿Qué tipo de ayuda se puede esperar si es paso de emigrantes subsaharianos y cuna de los propios que buscan vivir en Europa cuando la propia Comunidad se muestra tan tolerante con esa dictadura?

La actitud tibia, comprensiva y evasiva de España hacia Marruecos ante el problema del pueblo Saharaui, peca de la misma blandura que muestra hacia la Iglesia, los grandes bancos y los EEUU. Muy distinto es con aquellos a los que que el “amigo americano”tiene en su punto de mira, como son los casos de Venezuela y Cuba. Y pronto será Irán. Aunque uno no tome a estos países como modelo, es difícil no sentir bochorno ante la política de comparsa y sumisión de España hacia toda directriz norteamericana manteniendo tropas que hasta el momento suman 1.600 efectivos que suponen para nuestros bolsillos aproximadamente 290 millones de euros cada año de guerra. De una guerra que no tiene nada que ver con nosotros, pero sí con la política norteamericana y que se lleva por delante vidas y dinero sacrificados inútilmente por una causa absurda y por un medio abominable: la guerra.

LA CONTINUIDAD DE LA ESPAÑA NEGRA

Ante tantos asuntos como los vistos -y otros que no se mencionan aquí- cabe preguntarse qué puede haber en la psicología de muchos españoles para que callen tan fuertemente cuando deberían hablar. Y son tantas las veces que esto se repite que uno tiene la sospecha que algo debe haber oculto en la psicología nacional que propicia cosas como las que aquí se denuncian. Parece comprobarse que uno de los males peores de las dictaduras es que cuesta muchos años a los pueblos recuperar la espontaneidad de la libertad para expresar públicamente lo que sienten hacia el Estado y la Iglesia. En España sucede eso todavía.

Hasta donde me alcanza la memoria y los libros que leí, este es un país habitado por demasiadas gentes apegadas al terruño y a las tradiciones religioso-folclóricas; demasiadas gentes conservadoras fácilmente fanáticas, hipócritas y partidarias de la doble moral, un punto pícaras y malpensadas, envidiosas y dadas a contentarse con el mal ajeno y tomar de cualquiera lo que no se debe. La cobardía, la delación,el machismo, el servilismo ante los poderosos y el gusto por la violencia forman parte para muchos españoles de las mejores tradiciones nacionales, sin olvidar la facilidad con que esos mismos huyen de todo cuanto incite a pensar con hondura o a aplicarse en asuntos que pongan a prueba la mente o el corazón solidario. Un poderoso bagaje de incultura programada por caciques, clero y políticos viene arrastrándose secularmente por gran parte del pueblo, que con este ingrediente y la suma de los anteriores se convierte en un colectivo nacional desunido y manipulable. Justo lo que precisan los programadores de la pedagogía popular. Claro está que estos mismos rasgos se encuentran en otros pueblos, pero ahora se trata de España.

La historia de este pueblo no ha sido fácil: invasiones, guerras civiles, guerras imperiales, cuna de notables inquisidores, abusos de poder de ricos, caciques y clero, golpes de estado, hambrunas, emigración, miseria y explotación en campos y ciudades, persecución al disidente político o religioso y otros desastres humanos nacionales ha sido durante siglos una constante histórica. Y junto a todo ello,los odios, el revanchismo y el deseo de venganza, presentes en nuestra historia han sido fieles compañeros de una parte de este pueblo maltratado y maltratador que gusta del espectáculo de la sangre en la arena. Si se volviese a los gladiadores se llenarían las plazas con los mismos que hoy van a los toros, quieren otro Franco en España o aclaman a los obispos de una Iglesia inquisitorial abundante en pederastas que gritan por los derechos de la infancia.

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