Maité Campillo.

Y entonces… solo entonces no saldríamos en manifestaciones-procesión para limpiarnos la cara de vergüenza cuando a otros están matando…

Si la huida fuera posible…

Si olvidar fuera una cura, si todos fuéramos hermanos, si dios bajara de los cielos, si lucifer fuera comunista, si la miseria no estuviera institucionalizada en las capas pobres de la clase trabajadora; si los poderes fácticos no tuvieran como objetivo nuestra destrucción como gente, si…

Entonces, sólo entonces…tal vez, quizás, sobrarían hoy todas las flores que hay en mis manos.

Entonces, sólo entonces…“La gallineta” de Lluís Llach, no tendría necesidad de imponerse, de enfrentarse cara a cara contra la explotación en cadena.

Entonces, sólo entonces…no fuera necesario cosechar en todos los puertos, ni anhelar sin dar tregua piques de sueños como el pescador y guitarrero, como los ingenieros del verso y obreros. A esa altura de la vida entonces, sólo entonces, no sería necesario que el reíno de los cielos o el de la mentira se prestase como tal; plataforma, nido retrógrado: oscuro, ciego.

Entonces, sólo entonces…florecerían por los senderos, irradiando cunetas (sin necesidad de apurar el llanto que las ha ido regando) flores Republicanas de Abril en Mayo rojo ¡36, siempre en 36 un 14 de Abril!, y ¡siempre 26 en la Cuba Revolucionaria!.

Entonces, sólo entonces… no seríamos los miserables más míseros del desprecio de los con y sin/gracia-capitalista.

Esa gran miseria humana con su amplio cinturón técnico: llamémosles comemierdas.

Entonces las cárceles estarían a rebosar de banqueros estafadores. Terratenientes reyes de la poltrona feudal, plebeyos parásitos enemigos de los pobres cultos y sus cosechas -de los concienciados insumisos por anti esclavos; postrados a la derecha del trono pegándose por ver quién deja a golpes de ciego besos y elogios los pies más brillantes a monarcas de otra tierra donde residen fascistas lobos, pero no bobos como para mantener gratis al séquito de lujo que alardean públicamente como regocijo ante la miseria, humillación, explotación, desempleo.

Arrastrándose como serpientes por los salones ocultos, van los comemierdas:

-Me arrastro hacia ellas – ¡ratas gigantes!, me apasionan; nado entre cloacas, paso sin esfuerzo por alcantarillas y penetro con facilidad en los retretes de alcoba. Me desespero perfilando mi propia copia.

Quisiera ser imito cuanto puedo, siento celos de no ser/poder ser el diablo Cojuelo para mejor servir al amo de la ideología que engorda mi bienestar. Hago sobre lo que yo entiendo de él mi víbora: no soy nada, nadie, pero vivo gracias a mi propio veneno… soy una fotocopia de copias que se arrastran por las alcantarillas de la cara incondicional. Somos escuderos de un nacionalismo franquista imperial ¡La España Nacional!, con ella coqueteamos al imperialismo incondicional y a sus guerras incondicionales e idioma colonial de imperio incondicional de silla eléctrica incondicional, desprecio, racismo hacia los pueblos del mundo incondicional. Bases militares y nucleares de tortura y muerte incondicionales ¡El mundo de la moneda, su cara incondicional!

…Entonces, sólo entonces para nada yo, ya sería la que escribe de seguro, yo ya sería otra cosa.

Quizá, sólo entonces, la verdad histórica no seguiría siendo un tabú a ocultar a los pueblos “de éste estado” que no gobierna si no intereses banqueros-militares, de guerra.

Ni las hacinadas e improvisadas tumbas de la guerra civil, seguirían siendo una obligación a olvidar, después de 74 años: espacios clandestinos sellados a balazos sin rehabilitación histórica. Ni las personas de talla y condición, se predispondrían a ignorar la historia/ su historia, ya que sabrían que están condenados indisolublemente condenados, sólo la muerte ampara, inservible como consuelo.

Y, quizá entonces Zeca, comunista sin partido…

No hubiera muerto en las condiciones lamentables en que murió, desamparado, olvidado.

Ni estaríamos peleándole un espacio en la historia de la dignidad humana a Miguel Hernández como poeta comunista del pueblo.

En común ambos (Zeca y Miguel) la dignidad, la miseria que les rodeó a ambos, ciñendo sus cinturas, estrangulando sus voces.

De muy diferentes familias uno y otro; la de Alfonso “culta”, residentes en las colonias portuguesas. Hijo de un magistrado y de una profesora. Zeca pudo conocer y viajar por África, de la que se enamoró con el amor y respeto más puro, por el contrario Miguel hijo de padres de entorno campesino muy pobre… Padre rudo, fascista de carácter severo, torturador… tratante de ganado: ignorante, miserable, explotador. Rodeado de una vida campesina bastante menos paisajista, lisonjera, estimulante que Mozambique, Angola, Cabo Verde… pero ambos solidarios, amantes; que supieron cortejar al pueblo mejor que nadie.

Y, aunque para nada tiene que ver una y otra historia, uno y otro sufrimiento… Zeca, como nuestro gran poeta, pecaron de inocentes, confiados; abandonados por la misma ignorancia que ampara el fascismo.

J. Afonso, nació tres años después de la implantación de la dictadura militar de 28 de Mayo de 1926, mantenida por Salazar durante 48 años (colaborador del fascismo español durante la guerra civil y posteriormente de la Alemania Nazi).

Hasta la edad de 4 años (por problemas de salud) no viajará para vivir con los padres en Angola, aunque irá cambiando de colonia a lo largo de su infancia. Viajó de la mano de un tío suyo abogado, en el viejo barco Mouzinho.

Entre las muchas anécdotas que le gustaba contar, está la de éste su primer viaje a Angola:

Mi tío no me hacia caso porque estaba de luna de miel, pero a bordo descubrí al “hombre de la barba”, que elegí como padre adoptivo. El hombre desembarcó en un puerto cualquiera y… me quedé huérfano.

Zeca quedó impresionado a primera vista de aquella tierra maravillosa, fantástica de grandes ríos. A Miguelito le hubiera encantado conocer Angola, seguro…

Cuánto le hubiera gustado bañarse en esos ríos a Barro, aunque Miguel le llamen con lo que le gustaba el agua. Miguel y el agua… ¡Empaparse en agua, reír en agua, sentir en su cuerpo deslizarse la lluvia, meterse en el fango de los ríos, revolcarse, embadurnar su cuerpo de barro y agua; gotas de agua, lluvia calándole los huesos! ¡ chapotear piedras en el agua; somos agua evaporándose de a poco, humito reinando en los campos de batalla, brasas agitando, cantando a la conciencia -corona famélica de lluvia y caracolas. Ríos, palmas, jacarés y ritmo, sobre todo ritmo como a ambos gustaba. A los 8 años Zeca cambia de residencia, se van a vivir a Mozambique: era el paraíso, soñaba en quedarme para siempre en aquella tierra.

Zeca y Miguel como Víctor Jara, también bueno, inocente…Los tres eran sobre todo envidiablemente populares. Defensores, de que la revolución a de partir de las bases más explotadas de la sociedad.

Zeca y Víctor admiraron y pusieron como ejemplo, en varias ocasiones la revolución cubana.

Zeca, como Miguel Hernández, nacieron en una Península con mucho canalla dentro y al rededor de ella. Y, Víctor Jara, tropezó en Chile con el fascismo macabro de la muerte, insensibilidad humana de Pinochet armada hasta la bilis de odio y despotismo criminal, hoy valentonados sus hijos por las calles “de la democrática chilena Bacheler y de sus sustitutos”.

Los tres: Zeca, como Víctor Jara y Miguel Hernández, cantaban a los campesinos, mineros, obreros…

Zeca como Miguel y Víctor, eran partidarios acérrimos de la lucha por la utopía ya que, utopía es todo lo que no es, ¡pero que es posible!

Zeca como Miguel y Víctor transitaban los cuerpos y corazones del pueblo al ritmo de las mariposas, siguiendo el camino de su estela, venas flotantes midiéndoles los sueños, impulsándoles las esperanzas, necesidades, lucha.

Despojándose del reto de los imprescindibles iban por los pueblos iluminando danzas libertadoras, abriendo ojos a la vida, a los ritmos nuevos de lucha. Aún se escuchan sus voces, sus guiños, sus impulsos de conquistas.

Zeca declaró:

No basta con ser antifascista. Probablemente no basta con ser anticapitalista. Es preciso tener una actuación puntual en todas las situaciones que nos deparen/ Ser honesto es romper con un sistema que democratizó la corrupción/ En el estado actual de las cosas ser honesto es ser subversivo”

Así lo fueron con sus poemas, cantos y palabra: Miguel, Víctor y Zeca.

Y entonces… solo entonces no saldríamos en manifestaciones-procesión para limpiarnos la cara de vergüenza cuando a otros están matando…

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