Parece que el nuevo acuerdo internacional que se negocia entre bastidores eliminaría probablemente este verano la moratoria sobre la caza comercial de ballenas, uno de los mayores logros del movimiento ecologista. El nuevo plan legalizaría las actividades balleneras de tres países, Japón, Noruega e Islandia, que han continuado cazando ballenas en desacato a la prohibición y permitiría la caza comercial de ballenas en el Santuario de Ballenas del Océano Antártico establecido en 1994 por la Comisión Ballenera Internacional.

Los conservacionistas consideran esto como catastrófico pero temen que exista una posibilidad muy real de que sea aceptado durante el próximo encuentro en junio de la CBI en Marruecos, sobre todo porque viene apoyada fuertemente por los Estados Unidos, anteriormente uno de los oponentes más férreos a la caza de ballenas.

Si el plan sigue adelante, representaría uno de los retrocesos más significantes para la conservación y un gran fracaso para la protección de la fauna salvaje como lo fue en diciembre la conferencia en Copenhague sobre el cambio climático.

Acordada en 1982 e introducida en 1986, la moratoria a la caza comercial de ballenas llegó tras una prolongada e intensa campaña por parte de los grupos de presión ecologistas que destacaban el hecho de que muchas poblaciones de grandes ballenas habían sido esquilmadas severamente debido a la caza excesiva (la ballena azul, la más grande de todas, había sido llevada a la práctica extinción) y que la caza de ballenas por sí misma, basada en el disparo de arpones explosivos en estos colosales e inteligentes animales, era cruel.

Sin embargo, pese a todo, tres países prosiguieron con la caza comercial de ballenas: Japón, etiquetando su matanza como de ‘investigación científica’, una invención que nadie cree, y Noruega e Islandia que simplemente presentaron objeciones al acuerdo.

Desde entonces, aunque con un pequeño mercado para la carne de ballena, entre los tres han matado más de 30.000 de estas grandes ballenas, principalmente rorcuales aliblancos, aunque también rorcuales de Bryde, rorcuales comunes, rorcuales norteños y cachalotes, en el frente de la ira de muchos países conservacionistas, en particular, de un grupo liderado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda.

El resultado ha sido que los encuentros de la CBI han venido caracterizados por un interminable enfrentamiento entre países a favor y en contra de la caza de ballenas y el nuevo acuerdo propuesto ha surgido a raíz de un intento de tres años por acabar con los altercados y discusiones.

Tras una serie de encuentros a puerta cerrada, dos grupos de trabajo de la CBI han diseñado una propuesta de compromiso con el propósito de acabar con el enfrentamiento ‘ofreciendo algo a ambas partes.’

Para los conservacionistas, sugiere que los países balleneros puede que tengan cuotas reducidas, observadores abordo de algunos barcos balleneros y una base de datos de ADN para rastrear el origen de la carne de ballena. Sin embargo a cambio, será oficial por primera vez en 25 años el establecimiento de cuotas de la CBI para la caza de ballenas en todos los lugares donde actualmente los países balleneros cazan en desacato a la moratoria, incluyendo el Santuario de Ballenas del Océano Antártico. Las cuotas se están negociando de cara a una versión final de la propuesta, actualmente borrador, prevista para dentro de un mes y que se votará en junio en la conferencia de la CBI, en Agadir, Marruecos.

A pesar del hecho de que la propuesta dice que ‘la moratoria seguirá vigente’, queriendo decir que no se abolirá específicamente, el nuevo acuerdo la anula y la caza comercial será legítima.

‘Este acuerdo vierte el desastre en las ballenas,’ decía Vassili Papastavrou, científico en ballenas para la International Fund for Animal Welfare. ‘No puedo imaginarme como aquellos mismos países que lucharon tan duro para la adopción de la moratoria a la caza de ballenas y el establecimiento del Santuario de Ballenas del Océano Antártico deberían estar ahora considerando legitimar la caza comercial de ballenas. Si sigue adelante, la CBI abandonará la ciencia y regresará a los días oscuros de la década de los 50.’

‘Son palabras engañosas,’ señala dice Mark Simmonds, jefe de ciencia para la Whale and Dolphin Conservation Society. ‘Aunque la moratoria siguiera vigente, lo cierto es que quedará anulada. La propuesta que hay sobre la mesa es francamente bastante funesta. Legitima de nuevo la caza comercial de ballenas.’

La propuesta cuenta con poderosos seguidores, incluso entre países antiguamente contrarios férreos al regreso de la caza comercial de ballenas, un hecho que incrementa sustancialmente sus posibilidades de adopción en Agadir. Principal destacado en favor de la propuesta se encuentra Estados Unidos, cuyas autoridades en las negociaciones han estado apoyando fuertemente la propuesta. Se cree que en parte es debido a un problema concreto: las cuotas balleneras de subsistencia de las gentes de Alaska que Estados Unidos está obligado a solicitar en la CBI cada pocos años.

En 2002, como contra medida a la actitud hostil de los americanos, Japón congeló la cuota causando así el bochorno de los Estados Unidos antes de que Japón acabase cediendo. La próxima solicitud de cuota está prevista para 2012 y según creen algunos observadores, Estados Unidos quiere asegurarse las buenas relaciones con Japón con tal de que éste no vuelva a bloquear la cuota.

Otro seguidor sorpresa de la propuesta es Nueva Zelanda, aunque Australia se opone rotundamente al plan.

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