Quizás sea la figura del desocupado la que simbolice al proletariado de hoy: la determinación sustancial del desocupado sigue siendo la de un obrero (altamente tecnificado) pero sigue siendo un obrero. Quizás en cierto sentido hoy “todos y todas somos desocupados”, los trabajos tienden a basarse en contratos de tiempo cada vez mas cortos, por lo cual el estado de desempleo es la regla, el nivel cero, y el trabajo temporal y permanente la excepción.

Esta determinación social del trabajo responde principalmente a que el capitalismo ha tomado un rumbo radical de lo que fue en tiempos anteriores [1].. Hoy el Capitalismo como bien lo ha demostrado Chile, es un capitalismo que tiende a recuperar espacios o esferas de la vida que antes no eran productivos hacia la economía-social. Con esto se quiero decir que; el capitalismo ha encontrado en el obrero “posmoderno” o en la sociedad “posmoderna” del consumo, una era o mejor dicho una nueva época de acumulación de riquezas y de saber. Ésta nueva periodización (ciclo) del capital, necesita integrar (completar y totalizar) todas las actividades de la vida cotidiana del sujeto, ya que la circulación o la capitalización de mercancías, no sólo necesita de un proletariado capaz de producir bienes materiales, sino que necesita sobre todo una legitimidad (como ley interna) por parte de la población hacia la capitalización de las mercancías. Esta legitimidad ideológica y subjetiva es un elemento clave de la producción, no solamente para su realización en tanto consumo de la mercancía, sino que antes todo como un factor decisivo de la producción, este tipo de adhesión de la producción ya no se vive como un momento aparte o exento de esta, sino un momento interno de las fuerzas productivas ¡del modo de producción capitalista.!

Esta complementación ideológica del capital, es la figura primordial y tendencial de las sociedades de clases contemporáneas, a este tipo de sociedad se le han otorgado distinto nombres y apodos. Por una parte Henri Lefebvre la llamó sociedad neo-capitalista, otros como Teodoro Adorno la llamaron sociedad de masas o capitalismo de la industria cultural (pos-industrialismo), otros como Ernest Mandel la llamó capitalismo transnacional, otros como producción Toyotista del capital y otros mas siúticos la bautizaron como la Sociedad del Espectáculo (Debord), o sociedad de la producción inmaterial (trabajo virtual o cibernético, en el caso de Negri) y por último la sociedad del los mass-medias (telo-técnico-mediato).

Pero por suerte, lo común que tienen todos estos sobrenombres del capitalismo, es que todas ellas comparten y consensúan que esta época del capitalismo está marcada fuertemente por una composición técnica y mediática del capital. De modo que el capitalismo contemporáneo, nos presenta a un obrero híbrido, precario, y cesante, lo que no sería otra cosa que el reflejo de un capitalismo mundialmente integrado que no se apoyaría sólo sobre los modos de semiotización * [2] del capital financiero y monetario como lo fue en los tiempos de la grandes industrias-nacionales (trust), sino que se apoya fundamentalmente sobre un conjunto de procedimientos de servidumbre técnico-científicos, macro y micro sociales y mass mediático, que elabora en su interior formas nuevas de agenciamientos colectivos para producción, y que vienen a hacer, por una parte; la salida posible de la crisis moderna de las grandes industrias, y por otra parte viene hacer la maduración histórica de las técnicas implantadas en la gran industria.

Es de esta manera como en Chile a partir del golpe de Estado del 73, nos encontramos con la introducción violenta y necesaria del capital para crear y producir en la sociedad Chilena los soportes (cimientos) necesarios para la implementación de una reforma económica (73-85-88) y luego política (88-98) de este capital trasnacional o multinacional. Y que de pronto ha modificado radicalmente los espacios clásicos de producción capitalista, ha creado a una masa enormemente amorfa en su composición social, híbrida en su actividad laboral, precaria en su garantía social, desempleada en su dinámica temporal y por último flexible en su disposición al trabajo.

Todos estos dispositivos introducidos dentro de la fuerza de trabajo y los modos de producción en la industria y el mercado Chileno, hace que exista durante unos 15 años una población donde el 35% mantiene un empleo más o menos estable dentro de la industria clásica. El otro 50% de las fuerzas de trabajo en Chile corresponde a los espacios terceríarizados de la producción [3], es decir, aquellos que se encuentran dentro la dinámica laboral, de bienes y servicios y el otro tanto se mantiene inconstantemente desempleada, inconstantemente digo, ya que ellos viven regularmente de los planes de trabajo del gobierno, impartido y administrado por los municipios-locales y comunales, y por otra parte son un personal necesario para las empresas subcontratadoras o de suministro, ya que éstos cesantes y precariados o trabajadores temporales son la masa que está más cerca de representar y de materializar la reformulación estructural de la economía Chilena.

De modo que ésta masa del 20% de la población es una masa subcontratada que está subordinada y sujetada irreparablemente, por lo que conocemos como la fábrica integrada o incorporada en donde cada unos de sus empleados tienen que estar colaborando y confabulando junto a su empresa sobre las decisión de ésta, porque debe ser un desempleado crónico dentro de la dinámica laboral de su empresa. De ésta forma la lógica de despido por parte de la patronal, sólo es el reflejo del proceso de racionalización y virtualización de las técnicas productivas, ya que el obrero-moderno y de masa va siendo desplazado y remplazado en estas décadas por un obrero híbrido y precario, hijo de la organización flexible del trabajo, el cual está siendo orientado a intensificar y extender la ultización de su fuerza de trabajo bajo otras instancias [4]

Frente a este panorama político-social, lo que tenemos que hacer como pueblo pobre organizado, es pensar en la economía Chilena de nuestra América morena donde Chile, ha sido unos de los principales países que ha introducido una reforma social, la cual modificado sustancialmente a los sujetos sociales de la producción. De esta manera tenemos que fijarnos en esta nueva composición orgánica del proletariado Chileno, fijarnos en que los modos de producción-Capitalista ya no corresponde completamente a espacios clásicos y primarios de la producción o mas allá que no lo represente, su formación interna a sido transfigurada radicalmente, de tal manera que su productividad a sido cooptada por otros espacios exigiendo una cooperación social para el ejercicio cotidiano del capital, de tal manera en que uno podría atreverse ha decir que el trabajo es cada día mas amplio, se reproduce en los lugares menos pensados de la sociedad. De tal forma la clase obrera hoy en día es mas grande que nunca, pero a la vez es la mas fragmentada en su orgánica. Hay quienes decían que con esta transformación de la actividad fordista del trabajo, el proletariado iba ir desapareciendo progresivamente, hoy en día nos damos cuenta que no es así, el proletariado como clase es cada vez mas grande.

Esto se da todo porque la implementación técnica del trabajo no es algo homogéneo y compartido por otras naciones y pueblos, pese a que uno puede decir que sí es una regla progresiva y tendencial del Kapital, pero para nada es hegemónica, más bien el capitalismo en su nueva fase o estadio, es un capitalismo auto-diferenciador de espacios, es decir, es un Kapitalismo que va auto-codificándose correlativamente según las identidades propias de cada pueblo, es decir, la sociedad de clases que hoy en día conocemos y presenciamos, es capaz articular un nuevo predominio dentro de los modos de producción, donde los márgenes que diferenciaban antes a la economía, la política, la ideología se ven resueltos por la integración radical de la economía de mercado y su complemento ideológico, el multiculturalismo democrático-liberal. Es por esto que Chile hoy en día en Latinoamérica es el modelo y arquetipo económico y político que ha integrado las “posmodernas” formas de producción, no así, otros pueblos vecinos como Bolivia, donde nos encontramos con formas de producción recesivas respecto a Chile.

Aunque no hay que olvidar que nuestra demanda es transversal por lo menos acá, en este continente, ya que aunque nuestro sector-obrero dio un salto cualitativo respecto a sus relaciones de producción, no así, como muchos creen, la pobreza originada por la precarización laboral no ha disminuido, por el contrario los pobres de Chile somos muchos y muchas más, ya que el crecimiento (a niveles del excedentes social) es altísimo, no así su distribución a niveles de desarrollo de garantías sociales-básicas, de esta manera nos encontramos con un país que genera mucha riqueza pa los ricos del país y del mundo, pero con un nivel de subsidio social de esta riqueza casi nulo.

De ahí que nosotros como izquierda radical, tenemos ke levantar nuevos frentes de lucha social, respondiendo en este caso, a este nuevo sujeto social, que está y que se avecina, y que en su estatus de desempleado y de precario-permanente representa para nosotros un potencial revolucionario. En otras palabras este sujeto flexible, en sí contiene un coeficiente liberador y emancipador del estado de cosas existentes, que poco a poco comienza a organizarse por medio de escuelas de lucha reivindicativas y sociales (como lucha y vivienda de los sin-casa-los pesqueros-artesanales-los subcontratados, los centros culturales quienes organizan la contención y resistencia ideológica al capitalismo…).

Todos ellos comienzan desde ésta demanda por una estructura básica de sociedad, como diría Lenin, a identificar sus propios intereses, sus deseos y proyecciones de convertirse algún día en clase política, y no solamente como clase política conciente de si misma sino que ante todo como clase política dominante, de otro manera seguiríamos luchando eternamente por necesidades que dentro de un marco capitalista puede ser perfectamente concebible, como por ejemplo la deserción democrática de la multitudes y su esfera radical alter-mundialista.

Con esto quiero decir, para ir finalizando. Primero que nada, tenemos que entender que a diferencia de lo que pensaba en cierto sentido algunos marxistas-economisistas o reduccionistas el capitalismo no encontró su negación cuando las masas obreras controlarían el sobre-trabajo apropiado por los ricos, ya que hoy nos damos cuenta que es perfectamente concebible que sea el mismo Kapitalismo quien se vea inducido a flexibilizar progresivamente la medida del tiempo de trabajo y llevar adelante una política de recreación y de formación. ¿Cuántos obreros, empleados, funcionarios, pasan sus veladas y sus fin de semanas preparando el paseo al mall? De esto se deduce que la utopía sindicalista y reformista que pensaba que: modificando la cuantificación del valor [5] a partir del tiempo de trabajo iba hacer el tributo o la característica principal de una sociedad sin clases, de hecho a través de los medios de transporte, de los modos de vida urbana, domestica, conyugal, a través de los medios de comunicación de masas, la industria de la recreación e incluso los sueños parecieran estar bajo el dominio del Kapital. La producción automatizada e informatizada ya no obtiene su consistencia a partir de un factor humano de base, sino de una naturaleza maquínica que atraviesa y recupera todas las funciones de la actividad humana.

Por otra parte como al Kapitalismo le interesa ahora “lo social”, explotados somos todos y todas (menos los ricos), ya que son lo equipamientos colectivos de sujeción social las que mantienen y sustentan este mono, es decir, la ama de casa ocupa un puesto de trabajo en su domicilio, el niño ocupa un puesto de trabajo en el liceo, el consumidor en la feria, el espectador frente a su pantalla. Cuando en la fabrica las maquinas parecen trabajar solas, en realidad es el conjunto de la sociedad que la sostiene. Dicho esto, queda abierta la necesidad de construir máquinas de guerras-revolucionarias, dispositivos abiertos a estos nuevos frentes de masas y que estén dispuesto ante todo como diría Zizek: a crear una nueva Universalidad política, obstando por lo imposible asumiendo plenamente el lugar de la excepción sin tabúes, sin normas a priori (Derechos Humanos-Democracia), cuyo respeto nos impediría también re-significar el terror, el ejercicio implacable del poder, el poder de sacrificio, si algunos liberales de gran corazón desaprueban esta opción radical por considerarla proto-fascista, ¡que así sea!.

De esta forma, la tarea de la Izquierda Komunista de Hoy es: Re-unificar los componentes tradicionales de lucha de clase contra la explotación, con los nuevos movimientos de liberación y de proyectualidad comunista, esta es la tarea principal.

 Anónimos  Hommodolars.org

Notas

[1] Este giro radical, corresponde necesariamente a un nuevo ciclo de acumulación capitalista, en donde las transformaciones a niveles productivos , han provocado una reestructuración del sujeto fuente del trabajo. Esta resignificación de los modos de producción y de reproducción capitalista, es una respuesta a un ciclo de acumulación del capital que entró en una fuerte crísis, y la respuesta a esa crísis es la modelación irreductible del obrero moderno. Unas de las figuras de restauración del obrero moderno, es que el obrero no sólo genera capitalización del trabajo según una fuente determinada de trabajo, sino que la capitalización o consumación del plusvalor, es una consumación total de la esferas de la vida, en otras palabras el traspaso de un obrero cuantificable y compacto, a un obrero cualificable heterónomo y flexible

[2] *Cuando me refiero a los modos de semiotización, estoy describiendo antes que nada, en como, cada sistema social histórico inscribe y registra códigos, signos compartidos en una comunidad-lingüística, pero que a diferencia de la Kultura, estos modos de simiotizacion operan a niveles micro sociales, o sea su ejercicio comunicativo-social se registra en espacios bio-políticos (moleculares), es decir, en interacciones-cotidiana que cruzan transversalmente lar relaciones sociales, y que a la vez las articula, generando o produciendo así algo como una conducta o una actividad colectiva (compartir sensaciones-lingüística por Ej.) por lo tanto , para llegar al punto, cada época histórica del capitalismo a creado ciertas condiciones sociales (posibilitantes) en que, su reproducción social, se relaciona directamente con los hábitos mas cotidiano, y que encuentra su lógica operacional y funcional, en las formas lingüísticas de comunicación. En resumidas cuenta, cada época tiene sus propios modos de semiotización, auto-dependiendo exclusivamente de los cambios producidos a niveles del todo-social.

[3] Estos espacios de terceriarización de la producción corresponde formalmente como lo que conocemos como la informatización de la producción, y que ha sido fomentada por empresas privadas de Chile y del mundo

[4] Hay que recordar que Marx en el primer tomo del Capital ( Das Kapital), en el Capítulo I titulado como El carácter fetichista de las mercancías, Marx define en un pie de pagina lo que es la fuerza de trabajo. “La fuerza de trabajo son todas las potencialidades que tiene el hombre a niveles de cuerpo y alma, para generar y crear un valor de uso cualquiera. Esta fuerza va a ser correlativa y perse según la exigencia social que la determine”. Según esta definición Marx nos esta diciendo que la fuerza de trabajo es consustancial a los niveles de organización del capital para generar una mercancía, en otras palabras la fuerza de trabajo se ordenará, es decir, se organizará según la actividad que tenga que realizar, por lo tanto si el capitalismo moderno fordista e industrial de producción exigió al obrero utilizar su cuerpo como principal herramienta parar generara una mercancía, hoy el obrero “postmoderno” necesita implementar su alma y su subjetividad para generar una mercancía. Esto Marx lo había desarrollado anteriormente en los años 1857, en unos escritos llamados Elementos fundamentales para una critica de la economía política, conocido también como El Borrador del 57-58. Aquí Marx ,en el segundo tomo de este escrito elabora un concepto que pertenece a un capítulo llamado Las máquinas, la idea del intelecto general, que vendría ser algo así como las fuerzas intelectuales que trabajando y cooperando colectivamente son capaces de producir y de reproducir condiciones materiales para la sociedad capitalista..

[5] Voy a recordar que la informatización de lo social fue inventada libremente por la utopía positiva obrera y proletaria, buscando un tiempo de jornada de trabajo que estuviera sustraída al mando patronal; pero ahora la vemos verificada esta dentro del horizonte de la cooperación obrera y practicada contra ella misma. Tal vez el hecho mas importante, mas allá de esta demanda integrada por la patronal, es que el capitalismo fordista e imperialista en su forma , queda agotada por su propia dinámica expansionista , ya que completada su era de colonial debe encontrar un nuevo lugar para expandirse y no morir en su crisis, este sitio que encontró el capitalismo y que no necesita lugar para reproducirse fue para muchos la subjetividad como espacio infinito para su reproducción, de ahí que el surgimiento de la robótica , la cibernética, la informática tenga como fuente de trabajo a la subjetividad. Esto se conoce como la virtualización de trabajo.

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