A la M-I-E-R-D-A-A-A!

Vivimos tiempos de control paranoico.

Las prohibiciones invaden las calles y se cuelan en nuestras casas, en nuestros cuerpos.

Con excusas pueriles que muchos aceptan agradecidos, el Estado ataca nuestra famélica libertad hasta dejarla, como ahora, en las puertas, mendigando algo de comida.

Pero ese Estado en apariencia tan protector y preocupado por nuestra salud, por nuestra seguridad, por nuestro bien, nunca se preocupó de prohibir la pobreza, ni la tortura, ni la injusticia.

¿Qué cuentan entonces ahora estos cráneos deformados?, ¿qué gritan sobre el tabaco?, ¿sobre la inseguridad ciudadana?, ¿sobre las leyes más idiotas?

¿Hasta dónde van a llegar con su afán por dejar de lado la vida, por priorizar lo absurdo frente a lo prioritario?

Señores, dejen de jodernos, dejen de ponernos cadenas, ocúpense de la miseria que dejan, ocúpense de los verdugos que amaestran, ocúpense de la democracia que encarcelan.

Dejen de jodernos.

Váyanse a la mierda!

Silvia Delgado Fuentes

Anuncios