Los especialistas están todos de acuerdo en afirmar que los malos tratos infligidos a los animales y los abusos del ser humano están estrechamente vinculados. La crueldad hacia los animales indica una psicosis peligrosa que sobrepasa a menudo el ” simple “ daño hacia los animales. Se ha demostrado que personas capazes de maltratar un animal tendrá menos escrúpulos a la hora de hacerle daño a otro ser humano.

Tomemos el ejemplo de los asesinos en serie. Los investigadores del FBI se han dado cuenta de que estos criminales habían sido los autores de violencia hacia los animales. Sin excepción.

El Doctor Albert Schweitzer declara que ” Cualquiera que no se dé cuenta del valor de un ser vivo, interpreta lógicamente que las vidas humanas tampoco tienen valor.”Alan C.Brantley (agente del FBI) declaró: ” Algunos criminales matan y torturan animales antes de hacer lo mismo con seres humanos. “

Los sociólogos insisten en el hecho que este factor de violencia hacia los animales deben llamar nuestra atención: es el primer indicador de una violencia patológica. Los agresores o los niños que torturan animales suelen reaccionar de forma muy violenta cuando están enfadados o frustrados. Según Robert K. Ressler, que ha trabajado para el FBI sobre un estudio del perfil de los asesinos en serie, menciona que estas violencias hacia los animales suele comprobarse desde la infancia. Para este experto, los que torturan animales son en numerosos casos autores de otras violencias hacia la gente, ya sea pegar a sus hijos, a su mujer, pelearse sin ninguna ” buena ” razón, etc.

El FBI utiliza los informes sobre la crueldad hacia los animales para analizar el potencial de violencia de los criminales violentos. El departamento de Educación, de los EE.UU. ha publicado un informe sobre la crueldad hacia los animales en el que se revela que esta violencia es el síntoma de un comportamiento potencialmente peligroso.

En 1993, el Congreso Nacional PTA concluyó: ” Los niños educados con nociones de justicia, de compasión hacia los animales, se vuelven más justos, con más consciencia. Esta línea de carácter les permitirá crecer con valores más humanos, más respetuosos de la vida y de las leyes.”

  • Mayo de 1988 en Springfield, Oregón: Kip K. mató a sus padres y a dos compañeros de clase tras haber herido a 22 alumnos de su colegio. Este joven ya tenía un historial de tortura hacia los animales, y se jactaba de haber « robado » una vaca y de habar matado a muchos gatos y ardillas introduciéndoles un petardo en la boca.

  • Marzo de 1988 en Jonesboro, Arkansas: Mitchell J. y Andrew G. mataron de un tiro a cuatro estudiantes y a un profesor. Un amigo de confesó que Andrew mataba de vez en cuando a algún perro con su pistola.

  • Diciembre de 1977 en West Paducah, Kentucky: Michael C secuestra y mata a tres de sus compañeros de clase mientras estaban rezando. Este joven se jactaba de haber quemado vivo a un gato.

  • Octubre de 1997 en Pearl, Mississippi: Luke W. pegó a su madre hasta matarla y tras este asesinato mató a dos compañeros de clase e hirió a varios otros. En su diario escribió que con la ayuda de un amigo, había despellejado, quemado y torturado su perro hasta que muriese.

  • Earl Kenneth S., que violó, apuñaló y torturó a dos niños y que hirió a otros nueve, era famoso entre los vecinos por introducir petardos en el ano de los perros y ahorcar a los gatos.

  • Brenda S. que incendió su escuela en San Diego, solía abusar de los perros y de los gatos. Para torturarlos les prendía fuego al rabo.

  • Albert De S., “el estrangulador de Boston ” que mató a 13 mujeres, solía meter a perros y a gatos en unas cajas para las frutas y disparaba flechas sobre las cajas hasta que los animales prisioneros muriesen atravesados por las flechas.

  • En 1987, tres estudiantes fueron acusados de haber pegado a otro compañero hasta matarlo. Uno de ellos confesó que en su infancia había matado tantos gatos que no podía siquiera dar una cifra.

  • Más recientemente, dos estudiantes del Colombine High Scholl, Eric C. y Dylan K. que mataron a 12 de sus compañeros antes de suicidarse, se jactaban de haber mutilado a los animales de sus amigos.

Adolescencia antisocial 1Que pasa con nuestras leyes? Que pasa con la juventud, vale tan poco la vida de un ser vivo? A donde vamos a llegar con estos comportamientos tan erráticos? Muchos de estos tipos de problemas se podrían evitar con una buena educación, una buena educación en el hogar, que es donde todos sabemos, se nos enseñan los valores. El FBI ha demostrado que la crueldad hacia los animales es un factor que aparece regularmente en sus estadísticas cuando catalogan los antecedentes de los violadores o de los asesinos en serie. Estudios psiquiátricos han revelado que los criminales violentos y agresivos habían sido en su infancia niños violentos hacia los animales, contrariamente a los criminales no agresivos. Un examen psiquiátrico realizado sobre pacientes que torturaban a menudo gatos perros, demostró que todos sin excepción presentaban un trastornos de agresividad, como por ejemplo el paciente que asesinó a un niño, tenía una fascinación por la crueldad hacia los animales. Según los expertos y los investigadores, estos comportamientos es la señal de alarma roja en la vida de los violadores y de los asesinos en serie. Robert Ressler, fundador de la Unidad de ciencias del comportamiento del FBI declaró que estos pacientes  “fueron niños que nunca han aprendido que arrancarle los ojos a un cachorro estaba mal.”

Tristemente, muchas de las violencias cometidas por los asesinos cuando eran niños no han sido examinadas.

Para la antropóloga Margaret Mead “una de las cosas más peligrosas que le pueden suceder a un niño es matar a un animal, y luego asumirlo“. Los abusos domésticos son dirigidos hacia el más débil, y el abuso de los animales y de los niños está muchas veces vinculado.

Las personas que le niegan al animal la atención adecuada o abusan de él, abusan y desatienden a sus propios hijos. De las 23 familias británicas examinadas, con antecedentes de crueldad hacia los animales, 83% fueron identificadas por los expertos como familias con un alto riesgo de maltrato y de negligencias.

Un estudio sobre las mujeres maltratadas demuestra que 57% de entre ellas declararon que su compañero o marido pegaban o maltrataban a los animales. Una de cada cuatro declaró que se quedaba con su compañero o marido por miedo a dejar sus mascotas con él.

Aunque el abuso de los animales sea una señal importante del maltrato hacia los niños, el padre no es siempre quien maltrata a los animales. Los niños sólo reproducen lo que han visto en casa: el más fuerte que libera su violencia y su frustración sobre el ser más débil.

Los expertos determinan que las escuelas, los padres, las comunidades y la justicia que consideran que el maltrato animal son delitos menores están ignorando en realidad una bomba de efecto retardado.

El maltrato a los animales es uno de los mejores ejemplos de la continuidad de un desorden psicológico de la niñez a la edad adulta.

Debemos reconocer que el maltrato de cualquier ser viviente es inaceptable y que constituye un peligro para la sociedad.

En 1993, California votó un texto contra el maltrato animal para poder controlar los casos de maltrato infantil. Hay que darles importancia a los niños que declaran haber maltratado a un animal o haber visto a sus familias o relativos hacerlo. Además muchos niños maltratados no hablarán de su propio maltrato pero tendrán más facilidad en relatar los abusos hacia los animales que hayan presenciado.

Es fundamental no pasar por alto los actos de crueldad hacia los animales, por más mínimos que sean.

La crueldad hacia los animales destruye el respeto por la vida.

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“El maltrato a los animales está vinculado a conductas violentas que tienen importantes repercusiones” Nuria Querol Viñas, una de las personas más especializadas, tanto en España como fuera del país, en el estudio de las repercusiones sociales de la violencia con los animales. Esta investigadora es médica, bióloga y forma parte del Grupo para el Estudio de la Violencia hacia Humanos y Animales (Geva), compuesto por médicos, psicólogos e investigadores de diversos ámbitos.

Una de las repercusiones sociales a las que se refiere la investigadora está relacionada con el ámbito de la violencia contra la mujer. Según estudios citados por el Geva, el 86% de las mujeres maltratadas que acudieron a una casa de acogida y tenían un animal comentaron que su agresor había herido, amenazado o matado a su animal de compañía como venganza o para ejercer control psicológico.

Por otro lado, los niños testigos de violencia doméstica, maltratan animales entre dos y tres veces más a menudo que los niños que no sufren violencia doméstica,“El abuso de animales realizado por niños es uno de los indicadores más importantes y tempranos de trastorno de conducta”, afirma la bióloga. La investigadora añade que entre un 25% y un 50% de las mujeres maltratadas no son capaces de huir de este tipo de situación violenta, a causa de la preocupación por sus animales de compañía o de granja.

En España, diversos investigadores han estudiado la relación entre los asesinos en serie, homicidas y violadores y las torturas practicadas por estos delincuentes contra animales en su infancia o juventud. Un estudio realizado en Cataluña por los doctores Ángel Cuquerella (médico forense), Núria Querol i Viñas (médica y bióloga), Mercè Subirana (médico forense) y Frank Ascione (psicólogo y uno de los mayores expertos mundiales en maltrato a los animales) con 50 individuos condenados por diversos delitos obtuvo como resultado que el 41,7% de ellos había maltratado a los animales.

En ocasiones, “la publicación en los medios de comunicación de algunos casos especialmente sobrecogedores de crueldad hacia los animales, unido a la mayor sensibilidad de la sociedad española en general, han conducido a la demanda de leyes más estrictas”. En España, “a pesar de no ser un país especialmente respetuoso con el trato a los animales”, recuerda la investigadora, se inició la modificación del artículo 337 del Código Penal como respuesta a la noticia de la tortura de 15 perros en una protectora de Reus (Tarragona).

Los programas de educación humanitaria para escolares pueden resultar muy útiles como apoyo, junto con programas específicos destinados a menores maltratadores de animales.

El maltrato de animales por parte de niños o adolescentes es un posible indicador para detectar a quienes, de adultos, practicarán actos violentos contra las personas. Por ello, es importante fomentar en los niños el respeto hacia los animales como forma de crear cimientos firmes para que de adultos sepan respetar la vida, tanto de personas como de animales.

Dog Being StrangledEn 2004, la policía holandesa detuvo a un hombre en la ciudad de Utrecht por mantener relaciones sexuales con el pony de su vecino; pero como la normativa de los Países Bajos no tipificaba el bestialismo como delito –igual que sucede hoy en día en España y en otros países– el detenido fue puesto en libertad. La noticia generó tal revuelo social que, finalmente, en febrero de 2010 el Senado holandés aprobó la prohibición de cometer actos indecentes con los animales así como distribuir, exhibir, fabricar, importar, exportar o transmitir en cualquier soporte actos lascivos en los que estén involucrados seres humanos y animales, con un ajustado margen de 39 votos a favor frente a 34 en contra. La nueva ley habla de actos lascivos –de forma genérica, en vez de actos sexuales– porque se les considera contrarios a la moral y a la ética; asimismo, se prohíbe tanto el uso de imágenes reales como el de dibujos animados o de infografías generadas por ordenador que podrían fomentar el maltrato animal. El mismo criterio se mantiene en el Reino Unido, donde la Sexual Offences Act de 2003 condena las relaciones sexuales con animales (Intercourse with an animal) hasta con dos años de reclusión, en la sección 69 de la Ley, con una regulación muy explícita (puedes leerla en http://www.legislation.gov.uk); en Francia, donde la bestialité se despenalizó durante la Revolución Francesa, en 1791, ha regresado al Código Penal más de cien años después, en 2004, con la Ley 204, de 9 de marzo, que reformó el Art. 521.1 introduciendo, de nuevo estos abusos (sévices graves ou de nature sexuelle) con una pena de hasta dos años de cárcel y 30.000 euros de multa.

Tres años más tarde, en septiembre de 2007, un hombre llamado “Gérad”, de Dijón, fue condenado a un año de reclusión, de acuerdo con este precepto, por sodomizar a un pony; y, finalmente, Canadá también lo tipifica en el Art. 160 de su Código Penal.

Al otro lado de la frontera, en EEUU –donde, por su sistema de common law, es casi más importante tener en cuenta qué dice la jurisprudencia que lo que regula el propio legislador– el caso más mediático ocurrió en enero de 2004 en Ocala (Florida), cuando la novia del joven Randol Corey Mitchell le sorprendió manteniendo relaciones con Nagaisha, su perra rottweiler. El hombre tuvo que pagar la factura del veterinario que examinó al animal e indemnizar a su ya ex novia; además, fue condenado por el juez a cumplir cinco años de libertad condicional y a superar un examen psicológico. Otros Estados –en cambio– sí que lo castigan expresamente, como Oregón, Ilinóis o Misuri.

Más al Sur, el Art. 517 del Código Penal del Ecuador –por citar también algún ejemplo de Iberoamérica– señala que la bestialidad se reprimirá con reclusión mayor de cuatro a ocho años.

Un segundo grupo de países no prohíben el bestialismo sino la pornografía con animales: el parágrafo 184.a del Código Penal de Alemania sanciona la difusión de esa pornografía con una pena de hasta tres años de prisión; pero no tipifica las relaciones sexuales con ellos, sólo castiga esa clase de pornografía (la tierpornographischer). Igual que ocurre en Suiza (Art. 197.4.3º de su Código Penal), donde se equiparan la protección frente a la pornografía con animales con la infantil (actes d”ordre sexuel avec des enfants ou des animaux).

Italia tampoco tipifica lo que allí se denomina zooerastia, pero en febrero de 2010, la justicia dictó una sentencia considerada pionera por muchas asociaciones de defensa de los animales: en 2008, los Carabinieri detuvieron a un agricultor de San Genesio (provincia de Bolzano) que fue condenado a dos años de reclusión por rodar varios cortometrajes pornográficos con sus perros labrador y rottweiler y una actriz inglesa; películas que después vendía por internet. La jueza le aplicó dos preceptos del Código Penal italiano –Arts. 544 ter y 544 sexies– relativos al maltrattamento di animali, considerando su insoportable comportamiento con los canes de acuerdo con sus características etiológicas.

Finalmente, existe un último grupo de naciones donde esta parafilia queda desvanecida en ese limbo al que solemos llamar alegalidad y, simplemente, el ordenamiento jurídico no la menciona. Es el caso de Portugal, Suecia o México, donde no constituye un ilícito penal, y de España. En nuestro país, el bestialismo no se ha tipificado, ni está prohibido ni tan siquiera es mencionado en nuestro ordenamiento y apenas se cita en cuatro sentencias del Tribunal Supremo y siempre de forma muy tangencial.

Es cierto que el Código Penal regula los delitos relativos a la protección de la flora, la fauna y los animales domésticos (Arts. 332 a 337); en concreto, este último precepto establece que El que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales. ¿Tendrían ahí cabida las relaciones sexuales con los animales? ¿Debemos entender que se les maltrata o lesiona? ¿Se puede hablar de “violar a un animal”? El problema de fondo tiene que ver con adecuar los tipos penales con el bien jurídico que se protege. En febrero de 2010, unas declaraciones del catedrático de Derecho Penal, Enrique Gimbernat, en el periódico El Mundo, sobre esta espinosa cuestión –planteada desde el punto de vista del Derecho, aunque éticamente puede que muchos lectores no la compartan– el catedrático afirmaba que el bestialismo es un tema moral y el derecho no está para proteger la moralidad; asimismo, añadía que sería absurdo tratar el asunto porque (…) un animal no es un bien jurídico, no tiene derechos legales. La polémica está servida.

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La crueldad hacia los animales comprende una gama de comportamientos que causan dolor innecesario o estrés al animal. Los mismos van desde la negligencia en los cuidados básicos hasta el asesinato malicioso. Existen dos tipos de crueldad animal, el maltrato directo, que consta de la falta intencional en proporcionar los cuidados básicos, la tortura, la mutilación o el asesinato de un animal, y el maltrato indirecto. Este abuso innecesario se ha convertido en un problema social de gran dimensión.

La crueldad animal es uno de los componentes de la tríada psicopática junto a la piromanía y la enuresis.

Durante décadas se ha afirmado y estudiado la existencia de vínculos entre la crueldad animal, conductas antisociales y violencia interpersonal. Se ha expuesto que los abusadores comparten historial de castigo brutal y rechazo, así como de crueldad hacia los animales y violencia contra personas. Un mejor entendimiento de estos enlaces puede ayudar a la protección de víctimas. Así mismo, su reconocimiento permitiría acciones para promover su bienestar.

El maltrato hacia los animales constituye un aviso sobre la posible existencia de otras formas de violencia. Además, se hace alusión a una tríada de abuso y maltrato, la misma está constituida por el abuso físico por parte de los padres hacia sus hijos, crueldad hacia los animales, y violencia interpersonal. La violencia interpersonal se compone de las acciones y comportamientos de fuerza e intimidación innecesaria entre personas. Las féminas son las víctimas principales de este tipo de abuso.

Por otra parte, se ha identificado una estrecha relación entre la observación de actos de crueldad animal, y la práctica de tales abusos. Estadísticamente, se ha identificado que tres de cada diez individuos que han presenciado actos de crueldad animal, han incurrido en tales prácticas en algún momento. Además, se ha reconocido a los varones como los principales agresores de este tipo de maltrato.

Además, otros estudios como el de DeGue y DiLillo establecieron una serie de rasgos comunes entre los niños o jóvenes que emprenden en actos de crueldad animal. Entre las características más comunes se encuentran: el sentimiento de inferioridad, el rechazo y la crítica. También, el aislamiento y episodios de comportamientos agresivos constantes, caracterizan a los niños o jóvenes que emprenden crueldad contra animales.

“Las víctimas de violencia familiar fueron más propensas a experimentar o presenciar actos de maltrato animal a diferencia de los individuos que no fueron víctimas de este tipo de violencia interpersonal. Además, los resultados indicaron que las víctimas de abuso infantil y violencia doméstica, fueron más propensos a incurrir en prácticas de abuso animal en algún momento. Finalmente, los participantes que afirmaron presenciar actos de abuso animal, fueron más propensos a experimentar formas de violencia interpersonal.”

“Por lo general, la crueldad animal es una de las conductas antisociales relacionadas a trastornos conductuales durante la infancia, y, por consiguiente, el diagnóstico de un trastorno conductual es en sí un pre-requisito para el diagnóstico de ADP durante la adultez. Este estudio confirmó la estrecha asociación entre el trastorno bajo estudio (ADP) y la existencia de un historial de crueldad animal.”

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