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Boca y fórmula dentaria: Dentadura análoga a la de los monos antropoides (frugívoros-vegetarianos). Incisivos de borde cortante, colmillos rudimentarios no prominentes ni puntiagudos (inútiles para la caza); amplios molares, rugosos y de superficie mamelonada (no erizados, ni de crestas puntiagudas, como los carniceros y omnívoros); abundancia de saliva (escasa en aquellos) y su misma composición (alcalino y rico en fermentos para digerir las féculas, abundantes en la alimentos vegetales, inexistentes en las carnes); mandíbula de movimientos laterales a diferencia de los carnívoros, que sólo son verticales. Sólo compárese la mandíbula de un carnívoro u omnívoro, frente a la de un mono o un humano.

El Estómago: Producción notablemente inferior de ácido clorhídrico con respecto a los carnívoros y omnívoros, por lo que sus paredes son bastante más delgadas; sus jugos poseen sólo uno o dos fermentos para digerir proteínas, en cambio hay muchos más para la digestión de los hidratos de carbono, principios de los cuales carecen en lo absoluto las carnes. El carnívoro posee poilglándulas productoras de ácidos y fermentos proteolíticos.

Intestinos: Su longitud no es tan larga como la de los herbívoros (20 a 40 mts.), ni tan cortos, musculosos  y de exigua capacidad  como la de los carnívoros (2 a 5 mts.). La longitud total es la correspondiente a la de los monos antropoides, frugívoros-vegetarianos (7 a 10 mts.); la capacidad del colon se justifica por la abundancia de residuos que ha de contener; así mismo, el jugo intestinal y pancreático abundan en fermentos amilolíticos; también la cantidad de bilis vertida en el intestino es notoriamente inferior a la de los carnívoros y omnívoros.

Las Manos: Carente de garras, están condicionadas para la prehensión fácil de frutas, verduras y granos.

Sudor: Abundancia de glándulas sudoríparas en el hombre, glándulas de las cuales casi carecen los animales carniceros y los omnívoros. Estos sudan poco o nada porque una secreción  sudoral  abundante resultaría fatal al concentrar excesivamente en la sangre los residuos nitrogenados de su alimentación carnea (urea, ácido úrico e hipúrico , etc.).

Existen muchos prejuicios relacionados con la calidad de los nutrientes vegetales y la carencia de algunos. En realidad, todo lo necesario puede obtenerse de fuentes no-animales: Las proteínas vegetales pueden combinarse de tal manera que la composición aminoácida resultante tenga un valor igual al de las mejores proteínas de procedencia animal; calcio se haya en almendras (234 mgs./100 grs.), rosa mosqueta (639 mgs./100grs), avena (148 mgs./100 grs.), verduras, yogurt (135 mgs./100 grs.); hierro en higos, rábanos, orégano (12,2mgs./100 grs.), berros (8,3 mgs./100 grs.), quínoa (16,8 mgs./100 grs.), espinacas (3,5 mgs./100 grs.) y legumbres; vitamina D es producida por el sol sobre la piel, también en las setas y en los germinados; vitamina B-12 que se encuentra en la superficie de verduras biológicas crudas, y también la producen bacterias que viven en la boca, garganta e intestinos. Por último, existen suplementos para gente con necesidades especiales. No busque los aminoácidos en la “carne de soya”, es muy perniciosa. Es preferible, consumir polen.

Hoy en día se aceptan como normales para una nutrición perfecta las cifras siguientes, para personas de tipo medio que efectúen un trabajo corriente:
-Proteínas 40 grs.
-Grasas 30 grs.
-Carbohidratos: 500 a 600 grs.

Por tanto, las necesidades alimentarias son satisfechas plenamente con minutas vegetarianas mixtas o crudívoras, la cual incluso puede satisfacer los requerimientos de personas que efectúan trabajos intensos. Además, con dietas como esta, las dosis adecuadas de vitaminas,minerales y oligoelementos de alta calidad (lo que diferencia, respecto a vitaminas y menerales de origen cárneo) están aseguradas.

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