Todos concordamos en que es moralmente errado infligir sufrimiento “innecesario” o muerte a los animales. Pero, ¿qué queremos decir con esto? Cualquier cosa que signifique, debe significar que está mal infligir sufrimiento o muerte a los animales meramente porque obtenemos placer o diversión al hacerlo, o porque es conveniente, o porque es una simple costumbre. Pero una parte abrumadora de nuestro uso de los animales –casi todo el uso – no puede justificarse por alguna otra cosa que no sea placer, entretenimiento, conveniencia o hábito.

La mayoría de los animales son matados para producir comida. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los humanos matan aproximadamente 53 mil millones de animales –esto es 53.000.000.000– para comida por año, sin incluir los peces y otros animales marinos.

145 millones…………….matados cada día 

6 millones……………..matados cada hora 

100.000………………matados cada minuto 

1.680………………..matados cada segundo

Y esta cifra está creciendo y se duplicará en la segunda parte de este siglo.

Probablemente se preguntarán cómo hacer algo para abolir la explotación animal. Hay algo que pueden hacer. Pueden hacerse veganos/as. Veganismo significa que ya no consumen más productos animales. El veganismo no es una mera cuestión de dieta; es un compromiso moral y político con la abolición en el ámbito individual, y alcanza no sólo a las cuestiones referentes a la comida, sino también a la vestimenta, a otros productos, y a otras acciones y elecciones personales.

Veganismo.

Respeto, Compromiso, Igualdad.

El veganismo es algo que todos podemos hacer hoy –ahora mismo – para ayudar a los animales. No requiere una campaña costosa, ni involucrarse con una gran organización, ni legislación, ni ninguna otra cosa que no sea nuestro reconocimiento de que si “derechos animales” significa algo, significa que no podemos justificar matar y comer animales.

El veganismo reduce el sufrimiento animal y la muerte al reducir la demanda. Representa un rechazo de la condición de mercancía de los no humanos y el reconocimiento de su valor inherente.

El veganismo es también un compromiso de no violencia. El movimiento por los derechos animales debe ser un movimiento de paz y debe rechazar la violencia contra todos los animales –humanos y no humanos.

Y una vez que se hagan veganos/as, comiencen a educar a sus familias, a sus amigos, y a otras personas de sus comunidades, para que ellos también se hagan veganos/as. Si queremos abolir la explotación animal, un movimiento vegano es un prerrequisito necesario. Y ese movimiento comienza con la decisión de un individuo.

¿Qué Tiene De Malo Comer Otros Productos Animales Que No Son Carne?

No hay ninguna diferencia importante entre comer carne y comer lácteos u otros productos animales.

Los animales explotados para la industria láctea, huevos u otros productos, son tratados tan mal como los animales “para carne”, o peor aún.Y todos ellos terminan en el mismo matadero, después de lo cual consumimos su carne, de todas maneras.

Afirmar que hay una diferencia moral entre comer carne y comer lácteos, huevos u otros productos animales es tan absurdo como afirmar que hay una diferencia moral entre comer vacas grandes y comer vacas pequeñas.

Mientras más del 99% de las personas piensen que es aceptable consumir productos animales, nada cambiará realmente para los animales.

Por Eso… La decisión es de ustedes. Ninguno puede hacerla por ustedes. Pero si creen que la vida de los no humanos tiene valor moral, entonces dejen de participar en la matanza de los animales, no importa cuan humanitariamente” sean tratados.

Cómo podemos justificar esta matanza?

No podemos justificarla sobre la base de que necesitamos comer productos animales por razones de salud. No hay duda de que no lo necesitamos. De hecho, la evidencia muestra, cada vez más, que los productos animales van en detrimento de la salud humana.

No podemos justificarla sobre la base de que es “natural” porque los humanos han estado comiendo animales por miles de años. El hecho de haber estado haciendo algo durante mucho tiempo no lo hace moralmente correcto. Los humanos han sido racistas y sexistas durante siglos, y ahora reconocemos que el racismo y el sexismo son moralmente erróneos.

No podemos justificarla como necesaria para la ecología global. Hay un creciente consenso de que la explotación de los animales para consumo es un desastre medioambiental.

★De acuerdo con la FAO, la cría de animales para comida genera más emisiones de gas de efecto invernadero que el uso de gasoil en autos, y otros vehículos usados para transporte.

★El ganado utiliza el 30% de la superficie terrestre, incluyendo el 33% de la superficie cultivable destinada a producir comida para ese ganado.

★La explotación de animales para comida está resultando en deforestación, dado que los bosques y selvas son talados para abrir paso a nuevas pasturas, y en una grave degradación del suelo, a través de la compactación, el sobrepastoreo y la erosión.

★La explotación de animales para comida es la mayor amenaza para los cada vez más escasos recursos hídricos del mundo. Utiliza enormes cantidades de agua, perturba sus ciclos y es fuente importante de contaminación.

★Los animales consumen más proteína que la que producen. Por cada kg de proteína animal producida, consumen casi 6 kg de proteína vegetal proveniente de granos y forraje.

★Se requiere más de 100.000 litros de agua para producir 1 kg de carne vacuna, y aproximadamente 900 litros para producir 1 kg de trigo.

Por el hecho de que los animales consumen mucha más proteína que la que producen, los granos que deberían ser consumidos por los humanos son, en cambio, consumidos por los animales. De este modo, junto a otros factores, la explotación de los animales para comida condena a muchos seres humanos a padecer hambre. La única justificación que tenemos para infligir sufrimiento y muerte a 53 mil millones de animales por año es que obtenemos placer al comerlos; que es conveniente para nosotros comerlos; que es un hábito.

En otras palabras, no tenemos ni siquiera una buena justificación.

Nuestro modo de pensar acerca de los animales no humanos es muy confuso. Muchos de nosotros vive, o ha vivido, con compañeros animales, tales como perros, gatos, conejos, etc. Amamos a estos animales. Ellos son miembros importantes de nuestras familias. Sufrimos cuando mueren. Pero clavamos los tenedores en otros animales que no son diferentes de aquéllos que amamos. Eso no tiene ningún sentido.

Nuestro Tratamiento De Los Animales

No sólo usamos animales para toda clase de propósitos que no pueden ser considerados como “necesarios”, sino que los tratamos de un modo que consideraríamos como tortura si le fuese dado a seres humanos. Hay leyes de bienestar animal que requieren que tratemos a los animales “humanitariamente”, pero estas leyes no tienen mayormente sentido porque los animales son propiedad; ellos son mercancías que no tienen otro valor que no sea aquél que nosotros le acordemos. En cuanto a lo que a la ley concierne, los animales no humanos no son diferentes de los autos, los muebles o cualquier otra propiedad que poseamos. Debido a que los animales son propiedad, generalmente permitimos a las personas que usen animales para cualquier propósito que quieran, y que les provoquen un terrible sufrimiento en el proceso.

¿Porqué No Obtener Mejores Leyes Y Estándares Industriales?

La mayoría de las organizaciones de protección animal sostiene que la solución al problema de la explotación animal es mejorar las leyes de bienestar animal o presionar a la industria para mejorar los estándares de tratamiento. Estas organizaciones hacen campañas por métodos más “humanitarios” de matanza, sistemas más “humanitarios” de confinamiento, tales como jaulas más grandes, etc. Algunas de estas organizaciones sostienen que, mejorando el tratamiento, algún día se terminará todo el uso de los animales o, al menos, se reducirá significativamente.

Pero, ¿es ésta la solución? No, no lo es.

La realidad económica es tal, que las reformas bienestaristas proveen pocas mejoras, si es que alguna. La matanza “humanitaria” de aves con gas implica tanto sufrimiento como la matanza de aves con electricidad. Más aún, no hay absolutamente ninguna prueba de quelas reformas del bienestar animal conducirán al fin del uso de los animales, o a una reducción significativa de ese uso. Hemos tenido estándares y leyes de bienestar animal por más de 200 años, y estamos explotando más animales, de maneras más horribles, que en cualquier otro período de la historia humana.

Y, lo más importante, reformar la explotación ignora la pregunta fundamental: ¿Cómo podemos justificar el uso de animales como nuestros recursos, por más “humanitariamente” que los tratemos?

¿Cuál Es La Solución?

La solución es abolir la explotación de los animales, no regularla. La solución es reconocer que de la misma manera que reconocemos que cada humano, sin importar sus características particulares, tiene el derecho fundamental de no ser tratado como propiedad de otro, nosotros debemos reconocer que todo no humano sintiente (consciente de sus sensaciones) tiene, también, ese derecho.

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