Presentación del Tierrechtskongress Wien – Austria 2008 (en el reestreno del festival Nebudme Zvery 2009 en Bratislava – Slovakia y en el Animal Liberation Fest 2009 en Brno –  Czech republic)

Me he arrastrado personalmente en muchas peleteras, granjas de terneros, de huevos y cerdos y todavía me sorprende que sea la realidad. He visto visones, hurones, zorros polares siendo asesinados para que una puta obsesiva por la imagen se pueda sentir lujosa y sexy; terneros solitarios, confinados en pequeñas cajas, arrancados de sus mamás y de su leche, porque la leche pertenece al negocio y los terneros al matadero; cerdos sentados en vómito y mierda, la suya y la de otros; pichones intencionalmente deformados, los llamados pollos, que son vendidos como carne sana y sabrosa; y también he visto gallinas cacareando histéricamente y medio-lunáticas, máquinas ponedoras de huevos cubiertas de plumas; y me di cuenta de que las cosas eran muy serias. He sido testigo de muchos otros terribles abusos que el sistema judicial así como la sociedad en general o bien acepta o bien es cómplice a través de su silencio.

Puedo esperar que algún día llegue el cambio y esforzarme por ese futuro. Pero ¿qué hacer con los animales que hoy, en este momento, tienen sus vidas mutiladas? Puedo sentir empatía y compasión por los animales que alguien ha puesto bajo su propiedad como si no tuviesen intereses propios que hacen esto imposible, pero debo dejarlos en esa condición. Eso manda la ley.

La pregunta es simple, así como la respuesta. Si la ley va en contra de la vida, ¿qué es más importante? ¿La vida o la ley? La vida.

CAPÍTULO 1: Me llaman terrorista

Es conveniente así como peligroso para una sociedad llena de mentiras y medias-verdades, siguiendo una política de domesticación; criminalizar y demonizar y, por lo tanto, descalificar cualquier acto incomodador y darle un atributo de extremista o terrorista. Esta manipulación de las palabras termina en la pulverización y hasta en que pierden el sentido.

¿No hay realmente diferencia, o es imperceptible, entre esos que mutilan gente con sus ataques de bombas y yo; que nunca maté o lastimé buscando mi meta? Las palabras son flexibles y fácilmente mal-usadas y la propaganda (así como la gente vacía) ama los estigmas ya que hace posible hacer diferencia no de acuerdo a los actos, pero de acuerdo a esos estigmas.

Si me llaman terrorista porque corto un par de vallas, a veces rompo una puerta o una ventana para poder meterme en lugares en donde el sol no brilla y que no aparecen en las publicidades, y una vez allí fotografiar y filmar la inmensa e innecesaria miseria y la angustia. Y si me llaman terrorista porque saco animales de estos lugares y los llevo a un lugar donde están a salvo y mejor, ¿cómo deberíamos llamar a esos que ponen a los animales allí dentro, arruinan sus vidas, hacen negocio con el uso de sus vidas, los matan o comen o defienden todo esto?

No romper la ley – si romperla significa ayudar a alguien que lo necesita, alguien angustiado, alguien en peligro de muerte – yo no le veo virtud a eso.

La gente robó del (así llamado) ganado su libertad personal y evolutiva, los redujeron a unidades de producción, los encerraron en la oscuridad y el cemento de las granjas de cría y después de una corta vida donde su realidad diaria es miedo, aburrimiento, dolor y soledad los enviaron a las líneas de ejecución en los mataderos. Esto es terror. Es real y está protegido: en la cultura, la economía y la política. Es sagrado: por la superioridad del ser humano sobre cualquier otro tipo de vida y dada esta superioridad, también es no-castigable.

Me cago en ese tipo de protección y de santidad.

CAPÍTULO DOS: ¿De qué sirven las leyes, cuando el dinero manda? Gaius Titus Petronius

Hay muchas cosas para hacer por el beneficio de los animales incluso sin necesidad de romper ninguna ley válida; pero estoy convencido de que no es suficiente y creer en el cambio de una ley – si se entiende a la ley como el recurso central y como meta – es contraproducente.

No puedo ver a través de 7 montañas, mares y bosques. Es solo a través de mi experiencia y mis pensamientos que llegué a la conclusión de que el mundo así como está ahora, que construye y apoya la mentalidad de trabajo de campo, mercadotecnia y mataderos, no puede ser desertado con acuerdos y cooperación. Debemos vivir en contra y fuera de esa mentalidad. Con palabras y hechos debemos sabotear y boicotear la cultura, la economía y la política que abusan animales, incluidas esas enmascaradas como protección. Debemos darnos cuenta de que la vida de un animal no se valora como “producto” o “comodidad” y que esa vida pertenece a quien la vive, sin importar quién intente manipularla o quién se aclame dueño y señor de esa vida.

No creo que la ley y su protección animal represiva puedan llevarnos a mejorar porque es una solución alcanzada mediante la fuerza y el miedo. (La ley está basada en la fuerza y el miedo. Sin estos instrumentos gemelos no puede funcionar). No creo en el apoyo a los llamados poderosos (lo llamo la estrategia de la lamida de culo) porque nos conduce a una selección de razones (emocionales y racionales) de acuerdo a cuán placenteras estas parezcan, sin o con poca consideración al nivel de veracidad y honestidad; esto corrompe eventualmente todos y cada uno de los pensamientos y deja a cada humano desdentado, a no ser que abandone la búsqueda de poder.

Estoy convencido de que la liberación animal (si eso es posible) como un cambio real y a largo plazo no es posible de lograr luchando solamente por la liberación animal, porque esto que le está pasando a los animales no está separado ni es independiente del resto del mundo, de sus problemas y sus soluciones.

Por problemas de tiempo traigo solo un ejemplo: ¿Qué pretenden de la mujer que se levanta a las 6 de la mañana, prepara el desayuno a sus hijos, se va a trabajar por unas 8 o 10 horas, horas que no le gustan, desgastantes horas, en un trabajo que nunca desafía su agudeza o su inteligencia pero igualmente tiene miedo de qué pasará si lo pierde? Después vuelve a casa a su realidad y cuenta el dinero para la comida y para la escuela de los chicos; cocina, lava la ropa, se desconecta mirando una novela y después cambia al noticiero en donde ve imágenes del matadero en donde los animales son golpeados o cortados vivos y le sigue una noticia de la electricidad que sube y que por eso todos los precios suben. Comida, alquiler, transporte… ¿Qué noticia es peor para ella? ¿Cuánto espacio y energía quedan para la compasión? ¿Cuánto espacio y energía quedan para darse cuenta de la conexión?

CAPÍTULO TRES: ¡coge una gallina y corre!

La liberación animal no es un asunto de opinión. Es una lucha por la vida. Si nos perdemos de este conocimiento será sólo una discusión acerca de vidas malgastadas y cadáveres. Y de vez en cuando alguna petición.

Es importante hacer Acción Directa y también es importante hablar de por qué las hacemos. Hablar de que no es normal tener animales en estas condiciones y con el propósito de matarlos; pero sí es normal sacarlos de esos lugares.

A esos que dicen que salvar 11 o 300 o 1 gallina es solo simbólico, respondo con una pregunta: si hubiera 300 personas hundiéndose en un barco y salvaras a solo una, ¿sería simbólico?

El rescate de animales cambia el presente en vez de soñar con un mejor futuro. No se trata de vidas abstractas, se trata de vidas concretas. Se sostienen en las prioridades reales y destruyen las fingidas. Lo inmediato de salvar una vida es más importante que la propiedad, la ley, el poder de la mayoría o la elección democrática.

Pueden hacer acción directa escondidos detrás de una máscara. Yo solía usar una y a veces lo sigo haciendo. Trabajando con tu identidad secreta puedes durar más tiempo y hacer un mejor trabajo, porque sin tu identidad nadie puede encontrarte, molestarte o ponerte en prisión. ¿Por qué hacer rescates abiertos, entonces?

Porque es una forma de resistencia más fuerte. Más confrontación con la sociedad, sus valores y las reglas que determinan sus valores. Estoy (de acuerdo a la ley) en tierras privadas, me llevo propiedad privada, es decir, soy un ladrón. Pero yo digo que no soy un ladrón porque lo animales que me llevo no son propiedad y no pueden ser considerados propiedades. No respeto el status quo que protege, apoya y legitima el abuso animal. No corro, no escondo mi identidad, digo mi nombre en la cámara y mi número de DNI, publico lo grabado en las acciones.

Es mucho más fácil identificarse con el horror del matadero (que hace que mis puños se aprieten tanto que podría morirme) cuando se puede ver una cara que comparte el terror de los animales. Es también mucho más difícil de demonizar esa cara y al mismo tiempo tampoco se puede idealizarla.

Los rescates abiertos (como yo los entiendo y realizo) no son una contradicción ni están contra los rescates anónimos. Se apoyan. Porque a los animales l3es importa un comino si los salvas con o sin una máscara.

for the animals

Anuncios