La evolución del pensamiento filosófico que se vuelve hacia la nueva relación entre el hombre-naturaleza, dio lugar al nacimiento de una nueva rama en filosofía denominada ecofilosofía, una de cuyas versiones es, precisamente, la ecología profunda. Este nuevo pensamiento ecofilosófico adquirió gran vigor entre mediados y finales de los años 70 y adquirió su estatus como fuerza institucionalizada en filosofía contemporánea, en 1979, con la creación de la revista Environmental Ethics (Ética Medioambiental), que fue la primera publicación académica exclusivamente dedicada a los aspectos filosóficos y éticos de los problemas medioambientales. La filosofía y el problema de reconocimiento o asignación de valor al mundo natural.

El tipo de reflexión filosófica conocida como ecofilosofía, se inicia con la aparición de una serie de preguntas sobre el valor del mundo no-humano, que irán tomando forma en lo que hoy se conoce como Axiología Medioambiental. Las teorías axiológicas o del valor se suelen dividir en dos clases fundamentales. La primera la constituyen aquellos que conceden “valor intrínseco” al ser humano y “valor instrumental” al mundo no-humano (en función del servicio prestado a los humanos). Este “valor instrumental” se ha denominado también valor de uso o valor de recurso, aunque con menos frecuencia. Esta teoría entiende por medioambiente todo aquello que es externo o que materialmente rodea al mundo humano. La segunda clase de teorías axiológicas defienden que el medioambiente o entorno natural en general tiene valor intrínseco. Siguen este planteamiento los que consideran que, además de los hombres, al menos algunos de los miembros del mundo no-humano son también valiosos por sí mismos y desde sí mismos, y la extensión de este valor intrínseco a más o menos miembros del mundo no-humano es muy variada.

Warwick Fox ha trabajado con gran detalle estas teorías del valor en Toward a Transpersonal Ecology, y la breve presentación de las mismas que aparece en las líneas siguientes, se apoya principalmente en dicho estudio121.

Las principales elaboraciones teóricas sobre el valor instrumental del medioambiente se conocen como:

Explotación y extensionismo irrestrictos.

Esta postura enfatiza el valor “transformación física del mundo” desde una perspectiva exclusivamente económica y tiende a igualar crecimiento económico y progreso. Se apoya en el Mito de la Sobreabundancia –que dice que la Tierra tiene recursos más que suficientes para todos y que es cuestión de repartirlos bien-; y no refleja preocupación alguna sobre posibles problemas o carencias de medios en el futuro, defendiendo un optimismo radical en las posibilidades de la ciencia.

Conservación y desarrollo de recursos.

Desde esta postura se imponen ciertos límites al crecimiento material entendiendo que los recursos no son un pozo sin fondo. Hay una mayor preocupación hacia posibles problemas futuros provocados por el irrestricto crecimiento económico y se enfatiza el principio del “máximo rendimiento sostenible122”.

Preservación de recursos. (La descripción que yo hago de ellas es muy básica, pues sólo pretende ayudar al lector menos informado en estos temas a tener una cierta idea sobre las principales diferencias ideológicas entre estas aproximaciones).

Los preservacionistas enfatizan la importancia del mundo no-humano, o bien en función de la satisfacción de preferencias experienciales particulares, o bien en función de la satisfacción de necesidades del desarrollo psicológico. Con otras palabras: o se enfatiza el conjunto de experiencias que a los humanos les gustaría tener para enriquecer sus vidas personales, o se destacan las experiencias que les son indispensables para crecer y madurar saludablemente como seres humanos.

Cualquiera de estos tres acercamientos puede justificarse desde planteamientos que, o bien restrinjan totalmente la característica de valor intrínseco a los humanos, o que consistentemente otorguen a éstos el máximo valor con relación al mundo no-humano. Tales planteamientos justifican esta postura aludiendo al carácter exclusivo de las siguientes características por parte de los hombres: la especial relación con Dios, la tenencia de un alma, la racionalidad, la conciencia del sí mismo, la voluntad libre, la capacidad de comunicación simbólica, la capacidad de establecer acuerdos con obligaciones o tareas recíprocas y la capacidad de anticipar o representar simbólicamente el futuro (lo que incluye el conocimiento de la propia mortalidad).

Los principales desarrollos dentro de las teorías que, por contraste, otorgan al mundo no-humano valor intrínseco son los siguientes123:

 Sentientismo ético

(basado en la conciencia como percepción). Las figuras más representativas de esta tendencia son Peter Singer y Tom Regan, que son las cabezas del movimiento de liberación de los animales, o de los derechos de los animales. La asignación de valor intrínseco es mucho más extensa en la perspectiva de Peter Singer que de Tom Regan, pero ambos han colaborado en la popularización de una actitud más respetuosa y más compasiva hacia los animales.

Ética biológica y ética autopoiética.

Aquí se encuentran versiones diferentes de la ética basadas en la vida, que defienden que todo lo vivo, en cuanto orientado a un fin y en cuanto autor de su propio hacerse, contiene valor en sí mismo.

Ética de los ecosistemas y ética de la ecosfera (o Gaia).

Este planteamiento no es sino un paso más dentro de la ética autopoiética, que enfatiza la capacidad de autoregulación y de auto-regeneración de los organismos vivos singulares, extendiéndola a los ecosistemas y a la misma ecosfera. El principal representante de esta perspectiva es James Lovelock, creador de la teoría Gaia.

Ética del plan cósmico.

Este planteamiento es el más comprehensivo de todos y corresponde a perspectivas principalmente evolutivas y con muy diversos fundamentos ideológicos: hay tanto posiciones ateas, como inmanentistas, como creacionistas. Lo que estos planteamientos tienen en común es el hecho de que, además de los humanos, se considera que algunas o todas las entidades no-humanas son moralmente considerables en virtud del hecho de que todas ellas, en cierto sentido, abarcan o son expresión de un cierto tipo de interés cósmico.

El estudio pormenorizado de todos estos acercamientos al problema del tipo de valor reconocido al mundo natural no puede tener lugar aquí. En primer lugar desbordaría los límites de este trabajo y, en segundo lugar, nos encaminaría principalmente por las rutas de la ética. La ecología profunda se desarrolla en el plano de la ontología y sólo de manera derivada, en el de la ética. Esta introducción, por tanto, sirve tan sólo al propósito de apuntar directamente al contexto ideológico en el que nace la ecología profunda.

La nueva orientación tomada por la filosofía, no tardó en mostrar importantes divergencias en su aproximación al tema del valor. Los analistas del pensamiento ecológico y medioambiental no tardaron en reconocer esta carencia de homogeneidad en los resultados de esta reflexión filosófica centrada en el medioambiente, y empiezan a surgir publicaciones con el objetivo de distinguir las dos orientaciones que determinan la disparidad en el rumbo tomado por estudios de la filosofía del valor. Todas ellas coincidieron en el contenido de las mismas, distanciándose sólo en las denominaciones elegidas para representarlas.

Fox identifica a las principales figuras que hablaron sobre la doble dirección tomada en la reflexión sobre el medioambiente y las agrupa bajo el título de Tipologías Ecológicas124. La diferencia fundamental en ellas va a descansar en el tipo de acercamiento elegido hacia los problemas medioambientales, según se elija una perspectiva con un punto de vista antropocéntrico o con uno no-antropocéntrico lo que no es necesariamente lo mismo que ecocéntrico.

Margarita García Notario

121 Cf. Fox, Toward a Transpersonal Ecology, 151-161.

122 La palabra sostenible procede del carácter “conservacionista” de este grupo y se refiere a su capacidad de vislumbrar algunas amenazas medioambientales para el futuro; por contraste, el término rendimiento responde al principio desarrollista que también caracteriza a este grupo.

123 El resumen aquí presentado, ha sido extraido de Fox, Toward a Transpersonal Ecology, 161-184.

124 La recopilación de tipologías elaborada en este trabajo, fue indirectamente presentada por primera vez por George Sessions, en su artículo “Shallow and Deep Ecology” (véase la bibliografía); y, directamente, más tarde, por Warwick Fox en Toward a Transpersonal Ecology, que es el único estudio sobre éstas publicado en la literatura ecofilosófica hasta el momento. Para la presentación de estas tipologías ecológicas, yo he seguido un orden cronológico mientras que Fox sigue un orden más dependiente de los contenidos y aspectos comunes entre unas tipologías y otras.

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