“El ciclo de la luna y el de la mujer están estrechamente interrelacionados, ya que el cuerpo femenino responde a las fases lunares; pero el ciclo de la luna no es sólo el calendario del cuerpo de la mujer sino que es un indicador de los cambios que se producen en su conciencia.”
Miranda Gray, Luna roja.
Yolisbeth Ruiz García
El ciclo menstrual, la regla, o menstruación es parte del ciclo ovárico normal en una mujer sana en edad fértil. Es la manifestación más clara del ciclo ovárico. El ciclo menstrual dura unos 28 días.
El ciclo empieza el primer día del sangrado y finaliza el día anterior a la siguiente regla. Para determinar cuántos días dura el ciclo menstrual se tiene que contar desde el primer día de regla hasta el día anterior al siguiente periodo.
El ciclo de la Luna dura 28 días y cada una de sus fases dura 7 días. La Luna, a su vez, gira alrededor de la Tierra y su presencia tiene gran influencia sobre todo aquello que contiene agua, por eso se habla de una elevación en las mareas o de la savia de las plantas mientras se encuentra en cierta alineación solar.
No es difícil pensar, pues, que también la ejerza sobre los humanos, ya que estamos compuestos por líquidos en un 70%
La luna es el cuerpo celeste más cercano a la tierra. Sus efectos sobre nosotros son innegables. Los ciclos de la luna y los períodos menstruales femeninos guardan una estrecha relación. Tanto la menstruación como los ciclos lunares duran 28 días, por lo que suceden 13 veces al año.
Es impresionante ver cómo en las comunidades de mujeres se suele reglar en los mismos días, y hay cierta coordinación también con el ciclo lunar, que por lo regular coincide en Luna Nueva para las mujeres solteras, doncellas, o viudas y en Luna Llena para las mujeres con pareja activa sexualmente.
Esto tiene una explicación antropológica muy interesante, ya que en tiempos antiguos, los hombres salían a la guerra o a cazar en días de Plenilunio, y en este periodo las mujeres estaban menstruando, cuando regresaban con sus mujeres, en Luna Nueva, ellas estaban en días fértiles. Las antiguas matriarcas o mujeres sabias decían también que si el ciclo menstrual no coincidía en estas fechas, era producto de una falta de armonía del cuerpo con la Madre Tierra y con la propia naturaleza; es decir, la mujer vivía en un periodo de estrés.
Hoy en día, todo lo que tiene que ver con la regla y el sangrado menstrual parece tabú, pero en las antiguas sociedades matriarcales era un motivo de celebración. Era una forma de conocer y reconocer la feminidad y saberse parte del ciclo de vida.
Esta relación entre la menstruación y el ciclo lunar era un vínculo vital entre la Madre Tierra y la Hermana Luna, la hermana mayor que nos instruye sobre el ser mujer. Por eso existen mitos y ritos de transición que señalan el inicio de la vida reproductiva de la mujer con la regla, en todas las culturas. “Hoy que dejas de ser niña para convertirte en mujer”: una frase gastada, pero significativa aún hoy.
En algunos pueblos antiguos, como los hebreos y egipcios, se pensaba que la mujer estaba sucia cuando menstruaba. Los celtas y los pueblos prehispánicos decían que esta sangre daba vida y fertilizaba la tierra, incluso esta sangre se recogía en “copas” para depositarla, con rituales especiales, en algún lugar donde después se sembraba.
Mientras la Luna ilumine la noche triste
alargo mis brazos hasta tu fría morada
para darle el calor de mi lecho solitario
a quien en la intimidad mi vientre revive
Mientras la Luna se esconde tras las montañas
perfumo mi cuerpo de canela y magnolias
inquieta mi piel espera sus manos-arañas
la oscuridad se va cuando entra por mi puerta
Es de pensarse pues, que si la Luna tiene ciclos, también las mujeres los tenemos y es cierto. Sí, la mujer siempre está en “sus días”, no solo mientras está menstruando. Las hormonas nos juegan rudo, somos un elevador de estrógenos y progesterona, alegóricamente, jugamos a ser Luna Nueva y Luna Llena, es decir, la Luna es nuestra maestra en esto de los cíclicos cambios emocionales y de conciencia.
Las abuelas sabias decían que La Luna y nuestro Ciclo Menstrual nos elevaban en ciertos estados de conciencia y sensibilidad especial mientras que estuviéramos en armonía con su naturaleza y habría que agradecer por ello.
Luna nueva: está relacionada con la sabiduría de “La Bruja”. Es una etapa de transformación interior, de oscuridad. Luna negra: es un momento de introspección. Es el momento idóneo para desprendernos de lo inservible o lo viejo, para estar en silencio, sentir y percibir, para dejar ir, para quitarnos de apegos. En la Herbolaría y Botánica, se dice que es buen momento para sembrar y trasplantar.
La sabia ermitaña de la noche
la hermana oscura del rostro ajado
custodia de los secretos de alcoba
cómplice de lo que mis labios callan
Laberintos que invitan a la sombra
desechar lo que al alma atormenta
gestar sueños que al corazón germinan
morir poco para volver a nacer
Luna creciente: está relacionada con “La Virgen”, es el hambre por saber y allegarnos de experiencias que nos llenen de alegría y vigor. Es el momento cuando se echan a andar las ideas concebidas en el periodo de Brujas. Es momento del hacer, de llevar a cabo y ponerse en movimiento. Somos las doncellas radiantes y lozanas. Los campesinos toman esta temporada para sembrar plantas que crecen altas. No cortan madera, pero si podan.
Sonrisa lozana que nace en oriente
tímida niña de mirada insipiente
doncella que atisba por la ventana
traviesa moza que baila descalza
Ya se asoman los verdes ojos de gata
ya en la canasta falta una manzana
ya se escaparon a las aves de sus jaula
¡Traed a la niña que está desatada!
Luna llena: El Espejo. Refleja la luz del Sol y es momento de plenitud. Se relaciona con “La Madre”, la que alimenta, protege y da sustento. Es la fuerza materna que custodia a la tribu o la familia. Momento de seguridad y mucha sensibilidad, de percepción infinita.
En estos días, nuestro sexto sentido está en su máximo, estamos alertas y precavidas. En los cultivos, son los días perfectos para depositar las semillas en la tierra.
Mujer basta de bazos arropantes
guerrera de espada presta y filosa
dama de regazo reconfortante
madre, centinela, campesina y amante
En ausencia de su amor custodio
toma el hacha y corta los leños
aviva el fuego y cocina puchero
soba su espalda y refresca su rostro
Luna menguante: etapa de “La Hechicera”. Es tiempo de experimentar toda energía sexual sin pudor y sin miedo, nos sentimos en libertad. Entre la Luna Llena y la Nueva, el cuerpo tiende a eliminar toxinas. Con la Luna Menguante, el ciclo lunar se cierra. Inicia un proceso de purificación, de relajamiento y para compartir todo lo que logramos en un mes lunar. Es el momento de recoger los frutos de nuestro trabajo. Es tiempo de cosecha.
La espera valió la pena
la Luna ya nos guarda
ajusto mi vestido de gala
bajo el escote
unjo de perfume nuestra piel
la que antes callaba.
Pinto mis labios de fresas
llevo el fruto prohibido a mi boca
gozo la buenaventura de mi vientre
te endulzo de miel
te baño de mi savia
Dejo que mi cuerpo te diga
cuanto te anhela
Que el vapor del sahumerio
nos eleve y nos funda
Tu cuerpo, mi altar pagano
al dios, hombre y mago
Mi cuerpo, la ofrenda
de diosa, mujer y hechicera
Y en este milagro de carne
nuestra voz pida más.
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