… los animales son nuestros amigos, los amigos no se comen.

Mucha de la teoría a favor del vegetarianismo se basa en argumentaciones vagas, incompletas y/o carentes de validez que lejos de dar a esta postura el carácter de algo serio y con firmes fundamentos racionales, fomentan una imagen mucha mas cercana a la religiosidad, la sensibilería extrema y/o profunda ignorancia de quienes lo defienden.

Naturalidad: se argumenta que el ser humano es vegetariano por “naturaleza” y por tanto las dietas omnívoras son “antinaturales”. El ser humano se ha adaptado a casi la totalidad de los hábitats terrestres, cosa que no hubiese sido posible de haber tenido nuestra especie una “naturaleza” estrictamente definida. El hecho de que una especia manifieste un rasgo físico o psíquico determinado, no implica que otra, por cercana que sea en su cadena evolutiva, deba manifestar necesariamente el mismo rasgo. Por algo son especies diferentes. Los gorilas (que son vegetarianos) deberían ser carnívoros, pues sus colmillos tienen una longitud similar a la de los caninos. Se dice que los animales carnívoros son agresivos (Delfín?, Rana?, Golondrina?) y los vegetarianos pacíficos (Elefantes? Rinocerontes? Hipopótamos?)

Salúd: quienes centralizan sus argumentos a favor de una dieta vegana es cuestiones de salud lo hacen desde una perspectiva individual de la salud sin tener en cuenta los factores ecológicos y sociales. Relacionando la salud con la cantidad de años que viva y no con la calidad o forma en que se viva. La influencia de una dieta en la salud individual, depende de otras muchas circunstancias ambientales, sociales, culturales y biológicas (ejercicios, contaminación del entorno, equilibrio afectivo, disposición genética, etc). Según este enfoque individualista y simplista de la salud, para quienes defienden estos argumentos con la misma lógica se puede argumentar a favor del consumo de animales sin hormonas y con una dieta balanceada, o el consumo de pescado o miel.

La vida como valor máximo: estos argumentos se basan en el biocentrismo, el cual es un esquema psicocultural básico del sistema de dominación actual. En la práctica este miedo a la muerte sirve para sustentar las religiones y los sistemas de “seguridad” con sus policías y cárceles. Se considera a la vida como buena en todos los casos (inclusive la vida sin libertad) y a la muerte como algo malo. De esta forma se genera una falsa contradicción entre la vida y la muerte. Por otro lado, quien defienda una ética biocentrista debería no solo no matar animales sino que tampoco debería matar plantas, semillas, microorganismos, etc.

Evitar el sufrimiento: el miedo al dolor, es otro esquema psicocultural que sustenta al sistema de dominación actual. El rechazo del dolor y la búsqueda del placer complemetario son dos polos entre los que se nos hace creer que debe girar nuestras vidas. Por ejemplo la industria farmacéutica que sugiere tomar pastillas para el dolor de cabeza. El dolor tanto físico como psíquico es en principio un mecanismo de alarma natural que poseemos. Su finalidad es la de avisar de un daño mediante una sensación desagradable que genere la reacción del animal para que pueda evitar daños mayores o la no repetición del mismo en el futuro. Por lo tanto el dolor seria parte inseparable de los mecanismos de autodefensa, fundamental para vivir de forma autónoma. El sufrimiento innecesario que se aplica sobre un animal (por ejemplo en un circo) es consecuencia de un sistema de dominación (libremente el animal escaparía o atacaría a su agresor). La mayoría de las veces los argumentos “anti crueldad” buscan leyes, regulaciones, reformas, bienestar que permiten consolidar aun mas la causa de ese sufrimiento que es el sistema de dominación.

Sensacionalismo: Hacer sentir pena, asco o culpa por el maltrato de animales mediante fotos o reportajes audiovisuales, eslóganes y discursos dirigidos a las emociones, etc… sólo lleva a el/la receptorx bien a apartar la vista y tratar olvidarse del tema, bien a actuar de forma irracional e irreflexiva, guiadx por esos sentimientos inducidos por esas imágenes y a desarrollar quizá mas sentimientos a partir de esa compasión y/o repugnancia, pero no argumentos racionales de ningún tipo que exponer y en los que basar su actuación frente a los hechos. Por otro lado, estxs vegetarianxs emocionalistas deberían recordar que esta propaganda es un arma de doble filo, ya que en esta sociedad hay gente tan enferma que lejos de sentir repulsión por el maltrato de los animales, es aficionada a la sangre y la violencia, y las imágenes que tratan de sensibilizarles acaban aumentando aun mas su morbo (de hecho, en el fondo, surge la duda de si algunxs presuntxs animalistas no disfrutan también con ellas, a juzgar por la frecuencia con que las utilizan).

Empatía: es un sentimiento y por tanto no tiene nada que ver con la racionalidad. Se circunscribe al “yo” y por ende, quien basa su ética en la empatía cae en el subjetivismo y el egocentrismo. Necesitan ponerse en el lugar de una presunta víctima para entender lo supuestamente malo de su situación, es extender el “yo” sobre otros objetos o sujetos; hacerlos propios, reforzar y ampliar el “ego” en lugar de eliminarlo. Identificarse afectivamente con la víctima de una aparente injusticia, no es valorar dicha injusticia de un modo objetivo y racional, sino suplir un vacio emocional. Empatizar con una piedra no significa que la piedra sienta lo que quien empatiza con ella siente que estas “sienten” y menos aún puede servir para decir que no se deben “maltratar” a las piedras.

Ecologia y socioeconomia: se critica a la producción ganadera industrial cuando en realidad la producción ganadera sea industrial o la que se realizaba en el neolítico, todas provocan daños a los ecosistemas “salvajes” y sus mecanismos de autorregulación ya que todas necesitan de la dominación. Por otro lado la agricultura industrial que se propone como alternativa, tampoco es menos destructiva que la ganadería, ecológicamente hablando (monocultivo, agroquímicos, déficit energético, etc.) Algunos argumentos “ecológicos” y socio económicos a favor del veganismo remarcan el hecho de que la superficie cultivable del planeta podría mantener una población humana varias veces superior a la actual si todos fuéramos veganos. Dichos argumentos pese a ser “ciertos”, no cuestionan ni la superpoblación ni el desarrollo del sistema tecno industrial ni de la civilización ni los problemas derivados de esto, considerando al ser humano civilizado la única especie valiosa, dueña de la tierra (antropocentrismo). Estos argumentos conllevan la idea de que es social y ecológicamente viable y éticamente aceptable que sociedades de millones de humanxs, estableciendo y manteniendo así largas y complejas espirales de dominación. La autocomplacencia es la otra razón por la que lxs seres humanxs tienen mascotas. Esto significa que los animales son “almohadones” sobre los que descansa la propia conciencia para tratar de suplir carencias afectivas y el hedonismo humano es tal, que se prioriza el placer individual sin tener en cuenta la libertad de los demás ni los problemas que de esta tenencia de mascotas se deriven.

Algunos de los principales problemas de la tenencia de mascotas son:

Producción capitalista: Existe un cada vez mayor negocio multimillonario alrededor de la cría, venta y mantenimiento de mascotas que lleva consigo un florecimiento de tienda de animales, clínicas veterinarias, empresas dedicadas a producir y comercializar comida y materiales para animales de compañía, etc… Estas empresas se encargan de mantener la demanda de mascotas por parte de la población, mediante tácticas publicitarias de todo tipo, incluidas la creación de campañas proteccionistas.

Superpoblacion: cada vez es mayor el número de animales de compañía, lo que genera a su vez una seria de problemas que irán agravándose paulatinamente en el futuro a medida que el número de estos animales crezca. Algunos de estos problemas son: suciedad, ruidos, accidentes, ataques, abandonos, asilvestramiento y destrucción de equilibrios ecológicos, etc… Consumo de productos de origen animal: muchas mascotas son animales de tendencias alimentarias naturales carnívoras u omnívoras, lo cual provoca que precisen ser alimentados con productos animales procedentes de ganadería o la pesca, fomentando así la Dominación que ambas suponen en la actualidad sobre otros animales, sobre el Planeta, e incluso sobre los seres humanos.

La insensibilización hacia el resto de los animales: la posesión de mascotas desvía la atención sobre unas pocas especies domésticas consideradas mas cercanas o “humanizadas” (antropomorfismo), generando indiferencia, tranquilizando conciencias y ocultando incluso la realidad de la dominación que a manos de buena parte de los seres humanos sufren otros animales domésticos o salvajes (vivisección, ganadería, etc)

Fomento de la vivisección: Las mascotas precisan de cuidados sanitarios que se supone son la razón de ser de la veterinaria, la cual basa buena parte de sus métodos en la experimentación con animales.

Deshumanización de las relaciones entre seres humanos: una de las finalidades de la posesión de mascotas es la de “satisfacer” las necesidades afectivas de las personas, sustituyendo en muchos casos a lxs humanxs en ese papel. Así los problemas de aislamiento, egocentrismo, falta de comunicación y los muchos desequilibrios psicológicos relacionados con ellos se ven potenciados, entre otros motivos, por esta zoofilia que esconde los síntomas de estos problemas impidiendo su verdadera solución. Mientras, esos problemas crecen y distorsionan las relaciones humanas y sociales. frases como ¡pobres animalitos! ¿Dónde ha quedado el resto del discurso? Consideramos que se ha perdido. La totalidad del discurso se ha visto reducida a una ínfima parte.

Lo que sí es verdad es que la lucha por la “liberación animal” consigue un gran número de victorias, lo cual es muy importante y positivo. Pero cuidado, porque se puede convertir en un arma de doble filo. Por un lado puede incentivar el ánimo de otras personas para que se sumen a esta lucha, pero por otro puede llevar un acomodamiento por parte de lxs activistas, que satisfechos por los logros no se plantean nuevas formas y mucho menos nuevos contenidos, ni profundizar en los ya existentes. El sabotaje y destrucción de las industrias animales se puede dirigir contra la conversión de animales en productos. Sin embargo, en algunos casos, cuando estas acciones se llevan a cabo con el objetivo de liberar animales, se mantienen confinados a una perspectiva que se preocupa solo por los demás animales. Por ejemplo, muchos comunicados de asaltos a laboratorios de vivisección se centran sólo en la opresión de los demás animales, a veces en términos morales, mientras ignoran todos los aspectos explotadores y desagradables de los laboratorios de investigación de las universidades o de las compañías farmacéuticas.

En lugar de romper con las fronteras que nos impiden un entendimiento de la dominación social, acciones como estas erigen y promueven perspectivas limitadas que no tienen en cuenta las causas subyacentes que hacen de los animales productos. Así mismo, el potencial de estas acciones es debilitado por el confinamiento en un solo tema en vez de ser un acto de solidaridad ligado a otras luchas sociales. Sin embargo, existen personas que liberan animales y sabotean operaciones de explotación animal sin reclamar sus acciones como acciones del movimiento de liberación animal. Esto no debería pasar desapercibido, ya que son positivas porque no se enmarcan a sí mismas como relevantes para un aspecto de la dominación, sino que son ataques a una de sus formas. Si vemos explotación y dominación por todos lados, no debemos limitarnos, debemos atacarla allí donde la encontremos.

Ultimo Reducto Nro 1A “critica de algunos argumentos en defensa del vegetarianismo”

Anuncios