Nadie se da cuenta mejor que los propios vivisectores de que las torturas sistemáticas que practican, no serían aceptadas por la gran mayoría de la gente, sin importar el grado de egoísmo de ésta, si todo el mundo estuviera plenamente informado. Esa es la razón por la que insisten en trabajar detrás de puertas cerradas. Tal actitud debería ser suficiente para descalificar su postura.” –Hans Ruesch

La experimentación animal es una aberración ética y un error metodológico. Constituye una equivocación por el infinito número de parámetros que intervienen en una realidad tan compleja como la investigación con entidades biológicas. La extrapolación de resultados se convierte así en un juego de azar irresponsable. Es una inmoralidad porque los animales no humanos tienen en general los mismos intereses que nosotros, particularmente en cuanto a realidades como el placer y el dolor.

La visión de los animales por parte de la sociedad humana descansa sobre una ideología antropocéntrica-especista; nos elevamos por encima de ellos y también anteponemos unos animales a otros. Es claro que existen multitud de situaciones en las que el fin no justifica los medios. Cualquier dolencia es tan indeseable para un ratón como para mí mismo. Es ese preciso punto el que nos equipara a todos los seres sensibles, con independencia de la especie a la que pertenezcamos.

Una ciencia que se basa en una falsa metodología sólo puede ser una falsa ciencia, y ya que representa un método de investigación no sólo inútil, sino también peligrosamente erróneo, ¿cuál es el punto de tratar de encontrarle una “alternativa”?, ¿podría ser un método igual de inútil? La respuesta es que primero la vivisección debe ser abolida para que los métodos genuinos de investigación aplicable a los seres humanos puedan ser introducidos o desarrollados, al utilizar los bastos recursos que actualmente son desaprovechados.

El profesor Croce resumió en su libro Vivisection or science; a choice to make “¿Hay métodos que ofrecen una alternativa a la vivisección? ¡Claro que no! La razón exacta por la cual decimos que no hay “alternativas” para la vivisección es que un método tiene como objetivo reemplazar a otro y que debe tener las mismas características. Pero sería difícil encontrar (en el campo de la investigación biomédica) algo igualmente falso, engañoso y erróneo como la vivisección ha sido en el pasado, y continúa siéndolo en el presente”. Y es un hecho que algunos de estos métodos genuinos ya existen, incluyendo técnicas en tubos de ensayo, en células humanas, tejidos y cultivo de órganos, computadoras, epidemiología e investigación clínica –el estudio de los seres humanos que desarrollan enfermedades espontáneamente y el cual es responsable de todos los avances en medicina a lo largo de los años. Pero de ninguna manera deben ser confundidos con los métodos falsos y engañosos de la investigación realizada en los laboratorios de vivisección.

La abolición de la vivisección permitiría un verdadero servicio de salud que centrase la atención en las numerosas terapias válidas de curación que son armoniosas, no invasivas y compatibles con otras formas de vida. Incorporarian en poco tiempo:

* La búsqueda de patrones y causas de la enfermedad y la falta de armonía;

* Integración y preocupación por el paciente en su conjunto;

* Enfoque en el cuidado como un componente de la curación;

* Mínimo de intervención con la tecnología;

* La adaptación total de técnicas no invasivas incluyendo la psicoterapia, la dieta y el ejercicio;

* Estudio de la persona y los patrones familiares;

* Suministro de programas y encuestas terapéuticos sólidos, rigurosos y exhaustivos;

* Investigación y rectificación de puntos de contaminación;

* Educación de la autoestima y de la responsabilidad.

Centrar la atención en la investigación clínica y la prevención, junto con la abolición de la vivisección, es la única manera de convertir el actual servicio de la enfermedad en un servicio de salud.

Pero realmente que es lo que interesa, la salud, o el dinero?

Si los experimentos con animales son inútiles, ¿por qué siguen existiendo?

La simple respuesta es que siguen existiendo por dinero. Una industria enorme ha sido construida alrededor de la vivisección, la cual depende completamente de la gente que no sabe la verdad. Hay cientos de proveedores de animales de laboratorio, uno de los más grandes es Charles River en EE. UU. Y tiene filiales en todo el mundo. Esta industria alimenta a millones de ratones y otros animales por sí sola, y al hacerlo produce una ganancia de aproximadamente 12 millones de dólares cada año. Esto es, simplemente, un gran negocio. Cientos de otras empresas proveen jaulas, comida, material para las jaulas, aparatos para experimentos, bebederos, electrodos, bisturís, dispositivos de retención, etc. Las innumerables corporaciones químicas y farmacéuticas de ganancias multibillonarias son dependientes no sólo de un estado de “sin cura”, sino también de las engañosas pruebas con animales.

Pero para asegurar la continuación de esta industria multibillonaria, la verdad es raramente revelada. Las nuevas agencias son bombardeadas con informes de grandes avances que se encuentran “a la vuelta de la esquina” –que usualmente implican vivisección. ¿Pero cuántos de nosotros nos detenemos a pensar en el futuro? o simplemente ¿qué pasó con aquellos “grandes avances” que nunca han llegado? Las opiniones que difieren de la vivisección pocas veces tienen acceso a los principales medios de comunicación, lo cuales, debemos recordar, dependen en gran medida de la publicidad para su perduración. Gran parte de estos anuncios (medicamentos, cosméticos, químicos, etc.) pertenecen a industrias que experimentan con animales para comercializar sus productos.

Los animales utilizados en la experimentación no pueden ser modelos fiables debido a las condiciones artificiales tanto de su mantenimiento como de las causas provocadas que les llevan a enfermar. Los animales salvajes como los monos son violentamente raptados de su entorno y llevados a los laboratorios en condiciones de extrema dureza (solo un 10% llega vivo a su destino). En el laboratorio, los animales están privados de espacio, de luz natural, de vida social y son torturados, generalmente ante sus congéneres o suficientemente cerca de ellos para que éstos se dén cuenta. Todo esto les genera un strés que altera cualquier resultado. Los animales difieren completamente del humano (y difieren entre sí) por razones genéticas, histiológicas, anatómicas, fisiológicas, inmunológicas, emocionales, psicológicas, sexuales y sociales. Está claro que la medicina humana no puede estar basada en la medicina veterinaria.

Si los científicos consideran a los animales modelos válidos para experimentar, deberían tener en cuenta también que lo son por sus similitudes con los humanos, es decir, también sufren y padecen las terribles condiciones y experiencias a las que se les someten. Entoces, debieramos reconsiderar si es moralmente aceptable utilizarles como si no fueran seres sintientes, igual que nosotros, más aún sabiendo que existen pruebas alternativas en las que basar todas las investigaciones que hoy en día se realizan. Cada año las drogas que fueron certificadas como seguras en pruebas animales son sacadas del mercado después de causar serios efectos secundarios y muertes, cuando fueron administradas a la gente. Las reacciones adversas a las drogas son la cuarta causa de muerte en el mundo occidental, matando a a más de cien mil personas cada año en los Estados Unidos solamente.

Los vivisectores viven y funcionan en un clima medieval del pensamiento; además, son demasiado perezosos o demasiado codiciosos para distanciar se de una conformidad cómoda y afiliarse a los métodos científico correctos, es decir , a esos métodos que se llaman “alter nativos” de manera equivocada y hoy esos vivisectores, se encuentran operando en gran parte de manera obsoleta, siendo abrumados por una metodología engañosa.

A los vivisectores les gusta presentar la experimentación animal como un atajo en la ciencia biológica sin, a pesar de ello, notar que dicho atajo los conduce en la dirección incorrecta. La demanda de que la medicina debe progresar por “ensayo y error ” es inaceptable. El vivisector dice: “Solamente trabajamos en beneficio de la mayoría”. NO. Usted no tiene ningún derecho a sacrificar a cualquiera, ni tan siquiera a una persona, por el hipotético y totalmente incierto beneficio de un número indefinido de “otras” a una cierta hora sin especificar , en el futuro.

Hay un montón de víctimas de la medicina moderna, tantas, que hay doctos informes que se escriben sobre enfermedades iatrogénicas, es decir, enfermedades causadas por los doctores que se parecen haber se olvidado del precepto hipocrático básico:

Primum non nocere (primero, no cause el daño).

La noción de la experimentación vivisector a del hombre no es más que una fantasía macabra.

Se sabe hoy que ocurre a gran escala.

Los vivisectores mismos están claramente comenzando a darse cuenta que al experimentar con una especie animal para extrapolar los resultados a otras especies (experimentación interespecies) es un error metodológico.

¿Pueden dos especies de animales ser consideradas análogas cuando se sabe que los tejidos de cada especie están compuestos de millares de proteínas (cerca de diez mil) de las cuales ninguna perteneciente a una de dos especies es idéntica a una proteína correspondiente de la otra especie, y que las moléculas del ADN (ácido desoxiribonucleico) que transmiten las características hereditarias, son todas diferentes una de la otra en diferentes especies?

Menos del 2% (1,16%) de las enfermedades humanas se han presentado en los animales no humanos. En otras palabras, más del 98% de las enfermedades humanas nunca se han manifestado en los animales.  Cada segundo 33 animales mueren dentro de algún laboratorio en el mundo, en facultades universitarias de medicina, biología y veterinaria; en laboratorios contratados por empresas productoras de cosméticos, artículos de aseo personal y para el hogar, de comida humana y alimento para mascotas y en dependencias químico farmacéuticas y militares. A esto se suma los cientos de muertes y miles de daños a seres humanos que se ven afectados por los efectos adversos o secundarios de las sustancias testeadas como seguras en animales.

Una parte significativa de los animales a los que se tortura en pruebas de laboratorio se llevan a cabo en campos como el militar, el espacial, el de la cosmética o el industrial. Hacer sufrir y matar caballos para probar armas químicas y biológicas que posteriormente serán utilizadas para esos mismos fines en seres humanos resulta, simplemente, perverso. Someter a monos a crueles pruebas de descompresión para enviarlos al espacio, irritar deliberadamente los ojos de conejos con sustancias corrosivas, o envenenar ratas obligándolas a ingerir grandes dosis de aditivos alimenticios, son actos difíciles de justificar, y tras los cuales se ocultan grandes intereses económicos.

Pero incluso cuando entramos en el terreno de la investigación médica, nos encontramos con numerosas situaciones absurdas.

Las pruebas sobre drogodependencias o las que se realizan en el campo de la psicología son tan sólo algunos de los ejemplos más inmorales.

¿Qué información podemos obtener de convertir roedores sanos en alcohólicos, o de obligar a monos a inhalar humo hasta provocarles cáncer, que no obtengamos de la ingente cantidad de datos que nos ofrecen a diario los miles de personas aquejadas de estas dolencias en la consulta del médico?.

¿Qué nos puede enseñar el hecho de inducir conscientemente a la depresión a un bebé mandril que es arrebatado a su madre?

No existe un sufrimiento “humano” y otro “animal”, tan sólo existe el sufrimiento.

La terrible experiencia del dolor y del miedo, resulta tan indeseable para unos como para otros. Aceptando este hecho incuestionable, debe entenderse que el mismo grado de padecimiento ajeno debería tener por nuestra parte la misma consideración teórica. Aceptar como más deseable el dolor de un conejo que el de un ser humano, es tan injusto como aceptar lo mismo entre personas negras y blancas, niños y adultos, pobres y ricos, o mujeres y varones. Podemos poner en práctica la discriminación que deseemos, pero cualquiera de ellas será injusta.

Por ello, entendemos que, analizado moralmente, la salud y el bienestar individual es tan importante para nosotros como pueda serlo para un perro, un pez, o una rana. Aún en el hipotético caso de una cierta eficacia de la experimentación con animales no humanos, estaríamos ante un mero intercambio de “dolor por dolor”. Incluso el más entusiasta vivisector aceptará como válida la teoría de que, si queremos obtener datos realmente significativos sobre una enfermedad concreta, deberemos estudiar los modelos más próximos al hecho que nos interesa.

La experimentación en animales debe establecerse dentro de un marco amplio de discusión, no sólo involucrando a científicos y profesionales de la medicina, que en muchos casos se creen como únicos participantes y poseedores de la verdad, si no que también integrando de manera seria a medios de comunicación, la opinión pública, profesionales de diversas áreas, incluídos defensores de los derechos animales.

Es reconocido que los animales, como los humanos, experimentan felicidad, tristeza, miedo, dolor físico, rabia y aburrimiento. Sabemos que ellos usualmente disfrutan de la compañía de sus iguales; que hay una conexión cercana entre las madres y sus hijos, que los animales jóvenes disfrutan y aprenden del juego, y que ellos desarrollan amistades. Ellos tienen necesidades, al igual que las personas.

Dicho esto, quisiera dejar claro que los animales no necesitan de forma exacta los mismos derechos que las personas, pero el derecho a la libertad, el derecho a ejercitar su propia y libre voluntad y a vivir sin ser encerrados o torturados son tan importantes para los animales como lo son para nosotros.

La mejor alternativa ante el terrorismo de la experimentacion animal nunca llegara mientras no se destruya este sistema explotador, y la abolicion de la viviseción es esencial para poder derrotar a estos asesinos. Las terribles torturas a las que son sometidos millones de animales en manos del antropocentrismo humano, las atroces formas de dominación implantadas por el sistema capitalista hacia los seres sintientes, las leyes, gobiernos y trasnacionales cómplices del abuso a animales no humanos, la impotencia de ser solo un espectador más del genocidio día tras día y no hacer nada para que esto cambie, la rabia, las ganas de destruir cualquier forma de domesticación y llegar a ser libres, no solo como individuo sino llegar a serlo por medio de la liberación animal y de la tierra y por medio del ataque directo hacia todos aquellos que se lucran a costa de la devastación de la tierra y sus habitantes.

La acción directa es la opcion que personas que tienen la liberación animal bien arraigada deberían practicar.

Las palabras no sirven para los animales y la acción lo es todo.

 

“Nada es tan querido para alguien como su propia vida,

De modo que no hay crimen más grande que quitar la vida a otro ser,

Y ninguna virtud condicionada trae mayor mérito

Que el acto de salvar a los seres y rescatarlos de la muerte”.

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