“Muchas de las grandes farmacéuticas han cerrado sus investigaciones sobre antibióticos porque curan a la gente y lo que estas empresas quieren es un fármaco que haya que tomar toda la vida. Puedo sonar cínico, pero las farmacéuticas no quieren que la gente se cure”.  (Thomas Steitz, premio Nobel de Química 2009)

En la actualidad, muchos medicamentos son “comercializados para la perpetuidad”, es decir, se pretende que sean tomados de por vida. Estos incluyen los medicamentos para el TDAH, los antidepresivos, las estatinas, la terapia de remplazo hormonal, los inhibidores de la bomba de protones y los medicamentos para controlar el asma. Lamentablemente, la mayoría de estos medicamentos están cargados con efectos secundarios que pueden ser aún peores que los síntomas originales y se ha probado que son pocos los que realmente brindan beneficios a la salud. De hecho, se ha descubierto que algunos de estos medicamentos empeoran la enfermedad que intenta tratar y/o causan otras enfermedades graves.

¿Qué diría usted si supiera que alguien ha matado a 60,000 personas?

¿Lo llamaría un delito grave?

¿Si se sacara el valor total de todas esas vidas en los tribunales, cuanto diría que valen?

¿Billones?

¿Trillones?

O, ¿qué tal unos míseros $321 millones a cambio de declararse culpable por un delito menor?

Cuando consideramos que todo esto involucra al segundo fabricante más importante de los Estados Unidos- Merck- y su medicamento mortal llamado Vioxx, entonces probablemente esté de acuerdo con que un delito menor y los $321 millones no son más que una palmada en la muñeca.

Algo particularmente irritante es el hecho de que estas muertes pudieron haber sido evitadas fácilmente, si no fuera por las maniobras engañosas de los partidos que iban a beneficiarse enormemente del éxito del medicamento. La escritura fantasma se ha vuelto un problema en la comunidad médica y la debacle de Vioxx es un ejemplo perfecto de por qué la escritura fantasma en las investigaciones médicas es una práctica artera que necesita ser arrancada de raíz.

Es bien sabido que Merck ha contratado escritores profesionales para desarrollar documentos relacionados con investigaciones que son publicados bajo el nombre de líderes de renombre dentro de la comunidad médica. Los críticos, con justa razón, dudan de la validez de estas investigaciones y cuestionan la participación real de los científicos que son mencionados en las listas de autores de estos documentos.

Vioxx fue considerado un éxito en ventas- una designación que se le da a los medicamentos más populares que generan un mínimo de $1 billón en ventas anuales. Vioxx fue comercializado en más de 80 países y recaudó $2.5 billones en ventas alrededor del mundo tan sólo en el 2003 (un año antes de que fuera retirado del mercado debido a los riesgos de ataque cardíaco). Así que a pesar de pagar las multas debido a las demandas por el medicamento. Ciertamente Merck hizo el dinero suficiente como para cubrir todos esos gastos y aún así obtener ganancias obscenas mientras los pacientes morían en masa.

Hace un poco más de 20 años la publicidad directa hacia el consumidor no estaba permitida en los Estados Unidos y en la actualidad este tipo de publicidad está prohibida en muchos países alrededor del mundo, menos en los Estados Unidos. Si los grandes fabricantes de medicamentos quieren vender un producto, lo hacen a través de las personas que los prescriben, su doctor. Si un médico no tiene tiempo de escuchar a los representantes de ventas o no van a conferencias en donde los medicamentos son promocionados, entonces, algunas veces ellos no se los recomiendan a usted.

Pero desde que la publicidad de medicamentos se volvió legal en los Estados Unidos, los grandes fabricantes de medicamentos han estado haciendo mucho dinero vendiéndole medicamentos que no sólo son muy caros sino que se pretende que sean tomados por usted de por vida. Como sucede con la mayoría de los productos que son promocionados, los medicamentos que son un éxito en ventas no son necesariamente medicamentos que salvan vidas. No, en realidad en lugar de curar la enfermedad, estos medicamentos tienden a tratar únicamente los síntomas- los síntomas que muchas veces las personas tienden a experimentar y que podrían ser o no, causados por una enfermedad en particular…

A menudo, a los síntomas complejos se les dará una designación oficial, para que parezca más bien una enfermedad. De cualquier manera, debido a que este tipo de medicamentos no curan nada, deben de tomarse de forma indefinida, hasta que muera o ya no tenga dinero para comprarlos.

Existen dos estrategias de marketing efectivas que son empleadas por las compañías farmacéuticas de manera regular e incluyen:

  1. Convencerlo de que los medicamentos que utilizaba únicamente cuando los necesitaba, en la actualidad se han convertido en una medida de “prevención” que necesita tomar de manera regular.

  2. Venderle la idea de que el simple hecho de que usted se encuentre en riesgo de padecer alguna enfermedad crónica lo hace alguien que debería estar tomando medicamentos para esa enfermedad.

Lo que hace que estas dos estrategias sean tan exitosas es que al ver estos anuncios, USTED es la persona que se la vende a su médico, sugiriéndole que necesita cierto medicamento o pidiéndoselo directamente.

Desafortunadamente, todos estos engaños médicos (y en ocasiones el fraude descarado) forman parte de un problema aún mayor: el soborno dentro de los sistemas corporativos que impulsan nuestros procesos políticos. La industria farmacéutica es el grupo político más GRANDE en los Estados Unidos… No debería caber la menor duda del poder que tiene la industria farmacéutica en el sistema de salud de los Estados Unidos y sobre todas las leyes relacionadas con la industria.

La creación de enfermedades especialmente de carácter mental, es una multimillonaria industria en la que las farmacéuticas se alían con las compañías de marketing para promover enfermedades que nacen del desarrollo de un fármaco y no de la existencia de la enfermedad en sí.  El objetivo de las farmacéuticas es tener a toda la población consumiendo fármacos permanentemente bajo la ilusión de estar enfermos –algo que después de estar tomando medicamentos psicotrópicos es fácil de mantener-.

Algunos ejemplos contundentes de como se  fragua este marketing de las enfermedades:

El Paxil fue creado a la par que se empezó a promover el trastorno de ansiedad social, para lo cual una farmacéutica contrató los servicios de una empresa de marketing. El Paxil escaló velozmente el mercado de los antidepresivos.

En el caso de Zoloft, para tratar el estrés post-traumático, Pfizer también contrató una firma de marketing, no sólo para promover esta pastilla, para promover la enfermedad.

El trastorno bipolar también sufrió un crecimiento exponencial después de que un científico de Harvard, el Dr. Biederman, clasificó a esta enfermedad como muy común, en estudios financiados por 25 farmacéuticas. Básicamente lo que Biederman hizo fue crear la idea de que la infancia es una enfermedad.

La prueba es que desde el desarrollo de los antidepresivos, las personas deprmidas han aumentado en un 1000%. Como en una especie de alquimia donde si no existe el nombre de la enfermedad, o sobre todo el medicamento para curarla, esta no existe. La ansiedad y la depresión son perfectas para el marketing ya que no tienen muchas veces síntomas completamente identificables y visibles físicamente.

El Dr. John Virapen ha trabajado por más de 35 años en la industria farmacéutica. En Suecia él era director general de Eli Lilly y Company y estuvo implicado en el lanzamiento en el mercado de varios medicamentos, algunos con efectos secundarios masivos. En el 2006, él escribió su primer libro acerca de su actividad como encargado en la industria farmacéutica bajo el seudónimo “John Rengen.”

El Dr. John Rengen Virapen describe cómo las farmacéuticas buscan crear enfermedades rentables y bloquean sus curas para prolongar su negocio. La industria farmacéutica es la industria de la muerte lenta, bloqueando la cura de una enfermedad  y dando prevalencia a medicamentos cronificadores. Rengen Virapen trabajó 35 años como ejecutivo de Eli Lilly & Company, una de las farmacéuticas más grandes del mundo, y durante ese tiempo él mismo se vio obligado a cometer prácticas ilegales que constituyen, como efectos secundarios, crímenes  contra la humanidad.

Rengen Virapen confiesa ser responsable de sobornar al gobierno sueco para obtener el registro de Prozac, el popular antidepresivo cuyos deletéreos efectos secundarios ha descrito en sus libros. Dice también que la industria farmacéutica es la más poderosa del mundo, “duerme en la misma cama que los gobiernos” y “mata a más personas que las guerras”, asegura que el Big Pharma (o la farmafia) no está interesado en curar enfermedades sino en crear enfermedades, está interesado en tratamientos sintomáticos, “quieren pacientes que sean diabéticos, tengan problemas del corazón, Parkinson”, en suma, enfermedades que supongan una vida longeva, en lento deterioro, tomando fármacos.

La colusión de las farmacéuticas con el establishment involucra también a los medios de comunicación, que son usados para implantar el estilo de vida de la farmacodependencia y dar a conocer la existencia de enfermedades como el síndrome de déficit de atención, que muchas veces son más productos de marketing que padecimientos reales o al menos son padecimientos que no necesariamente deben de ser bombardeados con poderosos psicoactivos.

Rengen Virapen ahora se dedica a exponer y crear conciencia en cómo la industria farmacéutica está operando para sus intereses como meta fundamental asesinando conscientemente a millones de seres humanos cada años, entre ellos, los niños a través de vacunas altamente tóxicas y peligrosas que han sido la causa de casos de autismo y demás síndromes neurológicos, especialmente en países tercermundistas.

http://www.dailymotion.com/video/xdoln6_dr-john-virapen-1-de-3_news#from=embed?start=0
http://www.dailymotion.com/video/xdokwt_dr-john-virapen-2-de-3_news#from=embed?start=1
http://www.dailymotion.com/video/xdodvy_dr-john-virapen-3-de-3_news#from=embed?start=484

“Las empresas privadas que fabrican medicamentos, como son privadas, su objetivo es tener beneficios. Por eso buscan fármacos para enfermedades a largo plazo. Y si yo como compañía desarrollo un fármaco que me ha costado cientos de millones de dólares de investigación, pero que cura la enfermedad, ¿cuánta rentabilidad puedo esperar si se termina el negocio? Las empresas no tienen ningún incentivo a desarrollar fármacos que realmente acaban con la patología”.  (Richard Roberts, premio Nobel de Medicina 1993)

Richard Roberts afirma que las farmacéuticas se dedican a desarrollar medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad. Muchas de las enfermedades que hoy son crónicas tienen cura, pero los laboratorios prefieren esperar. Los poderes políticos lo saben, pero las multinacionales compran su silencio financiando hasta campañas electorales.

Es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. No están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

El extraordinario incremento de poder político y económico de las grandes compañías farmacéuticas estadounidenses se inició con la ley de extensión de patentes (Ley Hatch-Waxman) que la mayoría republicana de la era Reagan aprobó en 1984, y se consolidó con la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, destinada aasegurar que la globalización no atentara contra los intereses del gran capital.

Las grandes compañías farmacéuticas utilizan hoy su riqueza y poder para defender sus propios intereses a costa del bienestar, la salud y la vida de otras personas. Los intereses de la industria farmacéutica y los del conjunto de la población no coinciden: esta comisión constató que es “esencial poner en marcha un régimen regulador eficaz que consiga que la industria farmacéutica no perjudique el bien común” y determina que “el objetivo de los nuevos medicamentos debería ser conseguir que los pacientes obtengan un beneficio terapéutico real.

Las principales estrategias utilizadas hoy por la industria farmacéutica para obtener sus ganancias mil millonarias son las siguientes:

 

  • Comercializar y efectuar una extraordinaria presión propagandística delos medicamentos que fabrica, aunqueno sean útiles y puedan ser nocivos e incluso mortales.

  • Explotar al máximo los medicamentos (incluidos los esenciales) en forma de monopolio y en condiciones abusivas que no tienen en cuenta lasnecesidades objetivas de los enfermos nisu capacidad adquisitiva.

  • Reducir a la mínima expresión o eliminar totalmente, en algunos casos, la investigación de las enfermedades que afectan principalmente a los pobres, porque no resultan rentables, y concentrarse en los problemas de las poblaciones con un alto poder adquisitivo, aun cuando no se trate de enfermedades (como la proliferación de “medicamentos” anti-envejecimiento).

  • Forzar las legislaciones naciona-les e internacionales a que favorezcan sus intereses, aunque sea a costa de la vida de millones de personas.

DESDE UNA FALSA FACHADA DE BENEVOLENCIA Y EN UN CONEXTO DE DESINFORMACION TOTAL, LA INDUSTRIA FARMACEUTICA UTILIZA LA IGNORANCIA Y EL DESEO DE BIENESTAR DEL CIUDADANO PARA CONVERTIR LA SANIDAD EN UN TEMERARIO NEGOCIO DE DESCOMUNALES PROPORCIONES.

A SU VEZ, EL NUEVO ORDEN MUNDIAL USA A LA FARMAFIA COMO UNA HERRAMIENTA IMPRESCINDIBLE CON LA QUE PODER ALCANZAR DETERMINADOS FINES DE CARÁCTER POLITICO-ESTRATEGICO.

EL CONTROL DE LA SALUD FISICA Y MENTAL DE LA POBLACION, ASI COMO EL CONTROL DE LA DEMOGRAFIA MUNDIAL ENCUENTRAN EN LA INDUSTRIA DE LA SALUD Y LA ALIMENTACION MEDIOS PERFECTOS DE TRABAJO.

DEL MISMO MODO, EL CORRIENTE DE INFORMACION OFICIAL ES CONTROLADO POR LAS SUPER CORPORACIONES , CONDENANDO AL OSTRACISMO A CUALQUIER ALTERNATIVA SALUDABLE CAPAZ DE HACER PELIGRAR SU DOMINIO. LA POSIBILIDAD DE LA EXISTENCIA DE UN PUEBLO CULTO, SANO Y DESPIERTO HACE PELIGRAR LA ESTABILIDAD DEL NEGOCIDIO FARMACEUTICO ASI COMO LOS INTERESES DE LA ELITE DOMINANTE.

EN TIEMPOS EN LOS QUE LA INJUSTICIA IMPERA, UN INTENTO POR LLEGAR A UNA CONCIENCIACION PERSONAL Y PUBLICA SE VUELVE IMPRESCINDIBLE.

ESTA ES UNA LUCHA ABIERTA POR LA DESMANTELACION DE LAS MENTIRAS INSTITUCIONALIZADAS QUE NOS AFECTAN A TODOS, DIA A DIA.

LA PERMISIVIDAD DE LOS ORGANOS DE PODER FRENTE A LA SITUACION ACTUAL DEJAN EN EVIDENCIA QUE ES LA ENFERMEDAD Y NO LA SALUD LA CONDICION POR LA QUE REALMENTE APUESTAN AQUELLOS QUE HAN VENIDO DECIDIENDO SOBRE NUESTRO FUTURO.

LA HISTORIA Y EL TIEMPO HA SUPUESTO UNA EVIDENCIA CONTUNDENTE QUE REFLEJA LA SOLEDAD DEL PUEBLO FRENTE A UNA ELITE DOMINANTE AUSENTE DE ESCRUPULOS. SOLO SOMOS NOSOTROS, EL PUEBLO, LOS UNICOS CAPACES DE DETENER LA MUERTE, EL ABUSO Y EL ENGAÑO, PARA CONSEGUIR ASI CONSTRUIR ENTRE TODOS UN FUTURO EN EL QUE POR PRIMERA VEZ LA HUMANIDAD ESTE POR ENCIMA DEL NEGOCIO.

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