En esa oscuridad que oculta la escoria humana mas cruel y sanguinaria. Bajo los auspicios del sistema, la sistemática violación innecesaria, experimentación, tortura, asesinato… viviseccion.

Vivimos en una era dirigida por la avaricia corporativa e individual. Los gobiernos siguen permitiendo que asesinos en nombre de la ciencia/dinero, sigan torturando y asesinando con total impunidad. La industria de la ganadería, y la experimentación animal en particular, han utilizado sus considerables recursos para comprar las leyes que desafían directamente a nuestras libertades básicas , con el fin de proteger su sangriento flujo de dinero.

Se llaman a sí mismos científicos o investigadores, torturan y asesinan animales, muchos de ellos con un perfil psicótico que probablemente hayan matado a seres humanos también, y se les paga con el dinero de nuestros impuestos para hacerlo. La experimentación con animales es fraudulenta, engañosa y costosa en términos de vidas y finanzas. Investigaciones inútiles, facilitadas por las subvenciones del gobierno, y la ignorancia mundial.

El poder de la industria farmacéutica, abarca mucho mas de lo que podamos imaginar.

El gobierno no es una fuerza neutral, la salud de las personas, el tratamiento humanitario de los animales es secundario a los intereses económicos.

Las pruebas en animales no son predictivas para el tratamiento en seres humanos.

Los animales y los seres humanos no contraen las mismas enfermedades.

Los fármacos que pueden resultar eficaces en el tratamiento de estos síntomas inducidos artificialmente no son necesariamente en beneficio de la sociedad.

La vivisección describe todas las torturas imaginables que sufren millones de animales en experimentos pseudocientíficos, carentes de fiabilidad y rigor científico, realizados en los miles de laboratorios de todo el mundo que forman parte del lucrativo negocio de las industrias médicas, farmacéuticas, veterinarias, laboratorios de toxicología y cosmética, y universidades o centros de enseñanza donde -a puerta cerrada- científicos, cirujanos, químicos, psicólogos, veterinarios, y sus equipos de técnicos, asistentes y estudiantes, practican la vivisección o disección de animales al margen de la opinión pública, perpetrando -supuestamente en nombre de la ciencia, la salud, o la educación- un holocausto de increíbles proporciones.

Cada día, el mundo animal sufre repetidamente hasta la muerte todo tipo de torturas físicas y psicológicas para determinar la supuesta inocuidad o toxicidad de nuestros productos comerciales o farmacéuticos, o simplemente para comprobar el poder letal de nuestras armas de destrucción, siendo utilizados como “modelos” en crueles e inútiles experimentos que no aportan soluciones a nuestros problemas, porque los resultados obtenidos no son científicamente extrapolables al ser humano.

Mutilar, envenenar, irradiar, quemar, congelar, inyectar, operar quirúrgicamente a seres vivos sanos -que sufren y sienten- que no necesitan ningún tipo de operación, producirles cánceres y tumores, descargas eléctricas, privarles de comer y beber, forzarles a ingerir cualquier tipo de sustancia en contra de su voluntad y su naturaleza, o inhalar el humo del tabaco, son acciones que manifiestan un alto grado de sadismo y una flagrante carencia de sensibilidad y de rigor científico, que proporcionan, sin embargo, beneficios millonarios a los fabricantes -sin escrúpulos- de nuevos fármacos y productos tales como detergentes, limpiadores de hornos, blanqueadores, barras de labios, pasta de dientes, cremas corporales, perfumes, aditivos alimentarios e industriales, fertilizantes químicos… para satisfacer la creciente demanda de medicinas y productos, de dudosa calidad y fiabilidad, con criterios puramente lucrativos y mercantilistas, y en la mayoría de los casos, innecesarios.

Debido al uso de preparados farmacéuticos considerados originalmente seguros, nuestra salud, nuestra vida, esta en sus manos. Las industrias químico-farmacéuticas son responsables de retrasar el progreso de la ciencia y la medicina, impidiendo o dificultando la aceptación de sustancias médicas consideradas útiles.

La talidomida  es un sedante introducido en Alemania, en octubre de 1957, con el nombre de “Contergan”, creado por la compañía Chemie Grünenthal, y comercializado en 11 países occidentales, 17 de Asia y 7 de África. Recomendado como seguro para las madres gestantes, después de tres años de pruebas exhaustivas con animales, causó malformaciones congénitas a más de doce mil niños que nacieron con miembros sin desarrollar o carentes de ellos, y manos en forma de aletas situadas directamente sobre los hombros, con la falta de algún pulmón o con los ojos y las orejas deformes. Muchos nacieron sin vida o murieron poco después, cuando sus madres, enloquecidas por la tragedia, recurrieron al infanticidio.

El estilbestrol es un potente estrógeno u hormona sexual, utilizado para tratar el cáncer de próstata y prevenir el aborto involuntario, causó un nuevo tipo de cáncer a mujeres jóvenes cuyas madres habían sido tratadas con estrógenos sintéticos durante el embarazo.

La penicilina, descubierta accidentalmente por el doctor Fleming,  es mortal para las cobayas, quienes, sin embargo, pueden consumir sin problemas estricnina, que es altamente venenosa para el ser humano, pero no para los monos.

El cloroformo que, al ser tan tóxico para los perros, no se utilizó como anestésico para las personas durante muchos años.

La tuberculina, de Robert Koch, que llegó a considerarse una vacuna contra la tuberculosis a principio de siglo porque curaba a cobayas tuberculosas, causa la tuberculosis al ser humano.

La digitalina, fue declarada tóxica en 1911, porque a los perros en los que se probó les subía peligrosamente la tensión arterial, tardando diez años en aplicarse en las enfermedades cardíacas.

La belladona, una dosis puede ser suficiente para matar una persona, para los conejos y las cabras es inofensiva.

El arsénico, un veneno mortal para los humanos, pueden consumirlo las ovejas en grandes cantidades sin sufrir ningún daño, sin embargo, las almendras dulces, son mortales para zorros y pollos, como sucede con el perejil, que es un veneno para los loros.

La sacarina, causa cáncer de vejiga al macho de la rata, pero no a la hembra, ni tampoco a los ratones, hámsters, monos, ni al ser humano, debido a una reacción de la sacarina con una proteína que sólo se encuentra en los machos de la especie.

La morfina anestesia y calma al ser humano, pero causa una excitación violenta en gatos y ratones, y los perros pueden tolerar dosis veinte veces más altas que nosotros.

Un puercoespín puede tragarse de una vez la misma cantidad de opio que se fuma un adicto en dos semanas, junto con una cantidad de ácido prúsico suficiente para envenenar a todo un regimiento. Una pequeña cantidad de la seta amanita faloides, suficiente para acabar con toda una familia, puede consumirla sin ningún efecto negativo el conejo, uno de los animales más utilizados por los laboratorios. Algunas bayas silvestres mortales para el ser humano, son muy apreciadas por los pájaros, y el cianuro de potasio tampoco hace daño al búho.

Si deseamos acabar y superar las lacras de la experimentación animal, debemos rechazar la mentalidad viviseccionista existente y adoptar una verdadera disciplina científica no-violenta, basada en el respeto a la vida y en estudios y observaciones clínicas, cuyo objetivo sea la prevención y aplicación de las técnicas terapéuticas más adecuadas y menos invasivas en el tratamiento de las enfermedades, y no la recreación de las enfermedades en los animales.

Mirar sin ver es como escuchar sin entender, y hay algo muy importante, algo que esta un poquito mas allá de nuestras narices, algo que tal vez no queramos ver, incluso que ni siquiera queramos escuchar, y difícilmente entender. Pero es algo tan importante que la sociedad debe SABER. La palabra “terrorismo” se encuentra política y emocionalmente cargada, y esto dificulta consensuar una definición precisa. Es importante que usted entienda que son los terroristas… si aquel que ante tales injusticias, como podría ser el activista que arriesga su vida, su “libertad”, por salvar del infierno humano a cualquier especie animal, o aquel que dedica su vida a MATAR, a TORTURAR sin ningún tipo de compasión a cientos, miles… de animales.

Debemos ser conscientes de que la experimentación con animales es un gran negocio y genera muchísimo dinero. Es interesante observar que la única razón por la que un vivisector podría estar preocupado no es debido a que esta torturando a los animales hasta la muerte, sino porque sus vidas queden al descubierto. A menos que tengan conciencia culpable o tengan algo que ocultar, esto no debería de causarles ninguna preocupación.

¿Quién es el terrorista?

Los verdaderos terroristas son los monstruos sádicos que participan en ese fraude pseudo-ciencia, esos que devastan la vida de seres inocentes.

A continuación les presento a uno de ellos.

Donald S. O’Leary, Profesor y Director de Investigación Cardiovascular, Departamento de Fisiología, Wayne State University, Detroit, Estados Unidos. Graduado en la Universidad de Miami, y la Universidad de Texas Health Science Center en San Antonio. La investigación del Dr. O’Leary se financia a través del Instituto Nacional de la Salud y se centra en los mecanismos neurales y hormonales de control de la presión arterial, frecuencia cardíaca, gasto cardíaco, el flujo sanguíneo regional y del nervio simpático en la actividad durante el ejercicio dinámico.

Como ven, no estoy hablando del medico que te receta cualquier cosa para que le pagues los vicios al farmacéutico, y a la vez enriquezcas a la gran industria de la Farmafia, vaya tela eh! Este esta un poco mas arriba de esta pirámide de sufrimiento y muerte, este es Profesor y Director de Investigación Cardiovascular.

Para sus investigaciones utiliza perros, procedentes de refugios locales, perros sanos y dóciles, perros deseosos de que sean salvados de la prisión en la que se encuentran. Donald O’Leary somete a estos perros a múltiples cirugías, les implanta en sus cuerpos catéteres y dispositivos médicos,  y se ven obligados a ejecutar pruebas extenuantes obligandoles a correr en cintas de gimnasia, mientras que sangre y pus brota de los cortes producidos en su cuerpo. (Lo mejor para este animal es que sufra un ataque cardíaco lo antes posible).

Una de las perritas, un dálmata llamada “Quennie”, era curiosa, gentil, y mansa cuando llego a Wayne State University. Pero de pronto cambio a ser muy temerosa, agitada y miedosa.

Sus últimos nueve meses de vida fueron un autentico infierno, ella lloraba, mordía y continuamente defecaba y vomitaba. No quería moverse y constantemente se rascaba sus heridas.

Finalmente, después de que uno de los instrumentos implantados en su cuerpo rompió, ella fue asesinada. Como tantos y tantos perros inocentes, traicionados y torturados, por Wayne State University.

Quennie fue torturada desde el 16 de septiembre del 2009, hasta su asesinato el 29 de junio del 2010.

 

El desafió es la virtud! No tener miedo… es poder!

“Es hora de que comencemos a levantarnos y a organizarnos. No tenemos otra opción ya en este asunto. Cada movimiento social que ha pasado reconoce que aunque te enfades al enemigo no le importa, pero si congregas masas… entonces ellos prestan atención, entonces es cuando se avanza. Estamos hablando de un holocausto donde los animales son brutalmente asesinados por abuso industrializado. Ya no es una opción  sentarse y no hacer nada, ya no es opción solamente la de hablar”. Camille Marino.

http://supportcamille.org/Support/

Donald S. O’Leary, NO merece el aire que respira, miles de ladridos claman su cabeza, debería morir… ->V<-

FRM

 

 

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