Hay acuerdo en señalar al patriarcado como el primer sistema de dominación a partir del cual surgen los restantes sistemas de dominación social, política o económica, el fascismo, el capitalismo y la mayor parte de las religiones.

El patriarcado cambia el principio de Vida por el de Muerte, por eso en él la mujer, que da la vida, es considerada como un enemigo o un ser inferior por el sistema que valora más al sexo o a la persona que mata y domina que a la que engendra. De esta concepción es resultado el propio concepto de la Historia entendida como una sucesión de imperios, guerras, colonizaciones, violaciones y esclavitud. En este ámbito, muchas mujeres, como el resto de personas y colectivos en lucha contra el sistema dominante, quieren salir de la dinámica impuesta, defender la vida y la naturaleza, quitarse de encima los valores y la psicología masculina impuesta y asimilada durante años. El patriarcado, en este sentido, ha afectado tanto a seres humanos, hombres y mujeres, como a no-humanos, a los que comúnmente llamamos animales, aún cuando lo somos como poseedores de un ánima o alma que nos mueve; así, el concepto de Liberación Animal debería incluirnos a , a todo ser que padece este sistema.

Mujeres y “animales” han sufrido la ideología patriarcal, la de las sociedades e individuos patriarcales, cuyas prácticas nos afectan a . En ejemplo de ello es la pornografía, por ella el hombre ( o la mujer patriarcal ) pone a su servicio a quienes considera inferiores, a mujeres, niños, niñas y resto de animales así definidos por el sistema fálico. Este se ha sustentado en la destrucción, dominio y violencia hacia la naturaleza, creando un modelo de desarrollo masculino en el que la producción se basa en la destrucción de la vida. Hablamos del capitalismo
industrial. Con él se produce la unión de ciencia y patriarcado, se termina de imponer la visión patriarcal de la naturaleza. Esta ciencia patriarcalizada tiene su reflejo en la medicina.

Se puede hablar de una ciencia médica patriarcal, la propia del capitalismo industrial, frente a una medicina natural. Sea como fuere, dicha medicina, como ocurre con la pornografía, es un ejemplo más del dominio que ejerce el sistema patriarcal sobre las mujeres y el resto de seres tomados como inferiores. El ciclo de este proceso de dominación podría resumirse como sigue … ya en el neolítico, e incluso antes de la extinción de los modos de vida nómadas y de las sociedades matriarcales, las mujeres fueron las primeras médicas del desarrollo humano. Con la introducción de la agricultura, las mujeres se especializaron en el trabajo en la tierra, era ella quien estaba en contacto y tenía conocimiento de las propiedades de plantas y elementos naturales. En las sociedades de cazadores-recolectores ocurría lo mismo. El conocimiento que las mujeres y muchos hombres tenían de plantas y de la naturaleza en general, fue heredado por campesinas y sanadoras, consideradas como brujas y herejes por el sistema capitalista embrionario que surgió en Europa al final de la llamada Edad Media. Es entonces cuando se crea la ciencia médica masculina o patriarcal, con la quema y persecución de brujas e ideas, los hombre y mujeres patriarcales arrebatan y expropian a la mujer una ciencia que aún no tenía fines ni lucrativos ni especulativos, y que el hombre convierte en un negocio destructivo y especulativo del que mujeres y nohumanos son hoy víctimas. El caso de los animales no-humanos es claro, la vivisecci ón como práctica pseudocientífica que pretende constatar resultados predeterminados, supone el asesinato, confinamiento y sufrimiento de miles de millones de animales cada año, aún a sabiendas de que los resultados obtenidos sobre el cuerpo de una especie no pueden extrapolarse a otras, dado que cada especie posee organismos y psicologías propias. Lo que interesa es obtener “pruebas” rápidamente para comercializar productos “testados” legalmete, que producirán efectos negativos en seres humanos y nohumanos.

Las prácticas que sufren los animales fueron soportadas también por las mujeres en los experimentos ginecológicos del cambio del siglo XIX al XX. En esa época, el sistema masculinizante creó unas enfermedades y una medicina específicas para las mujeres, un nuevo negocio que crearía graves consecuencias en cuerpos y mentes femeninos. Se crearon drogas que convertían a las mujeres en dependientes del sistema, con los hombres ocurriría lo mismo. Al consumir cualquiera de estas drogas se perjudica enormemente a las propias mujeres, a los seres no-humanos asesinados para testarlas y a la naturaleza en general, aumentamos nuestra servidumbre hacia un mercado que nos esclaviza.

Lo mismo ocurre con los cosméticos, un producto específicamente creado para las mujeres, cuyo uso se va extendiendo a los hombres, que también crea una dependencia de los usuarios cuyo consumo supone la muerte de los animales utilizados para testar el producto. La dinámica es clara. Hacerle frente pasa por la pequeña lucha diaria en lo cotidiano, por no consumir productos testados en animales, pieles, carne, … por consumir menos, incluso el lenguaje puede convertirse en campo de nuestra lucha.

El especismo, actitud o ideología que pone a la humana por encima del resto de especies, lo pone todo al servicio del hombre, lo mismo ocurre con el sexismo, ambos impregnan nuestro lenguaje. Deberíamos desarrollar un lenguaje noespecista de la misma forma en que nos esforzamos en no utilizar términos sexistas o racistas. El patriarcado con insultos sexistas y especistas pretende poner a mujeres y especies no-humanas a la misma altura, pero como seres inferiores al hombre. Social y culturalmente hay una gran diferencia entre calificar a una mujer como “loba” o “zorra”, y llamar zorro” a un hombre. En el lenguaje se valoriza lo masculino frente a lo femenino, y se denigra a lo no-humano frente a lo humano, se denigra incluso a lo que no es “hombre” según el modelo occidental capitalista, todo ser no-humano, no-blanco, no-hombre, y sin recursos es considerdo y nombrado como inferior, y nuestro lenguaje convierte a cerdos, niñas, tortugas, perros o personas con alguna deficiencia en seres inferiores. El lenguaje no es sino el reflejo de una estructura mental, y también habla de lo que mismos somos.

Sexismo … y sexualidad, se ha llegado, en este sistema patriarcal, a imponer una sexualidad determinada a mujeres y otras especies, los comportamientos sexuales están cada día más definidos y controlados. Los “animales” tienen que sufrir castraciones, vasectomías, esterilizaciones involuntarias, … incluso muchos grupos animalistas, que dicen defender los derechos de los animales son partidarios de tales intervenciones que son verdaderas mutilaciones. Con estas prácticas se está decidiendo sobre la sexualidad de otro ser, al que le expropiamos su capacidad de decisión y por encima del cual nos ponemos, sólo el que está arriba puede decidir por demás. Esta es una actitud autoritaria y especista. Con la excusa del control demográfico y sanitario, las mujeres han sufrido prácticas similares, e incluso muchos comportamientos han sido criminalizados. Se ha llegado a un punto en que ni mujeres ni pueden decidir sobre su propio cuerpo o sentimientos, pero con la diferencia de que los “animales” no tienen voz en este sistema, en él su capacidad de acción y protesta es imposible, no tienen voz pero sufren y sienten igual que tú y que yo, y no debríamos de ser ajenos a esto, es responsabilidad de cada un@ luchar por ell@s , sino nadie lo hará. La lucha por su libertad es la de , todas las luchas están interrelacionadas, podríamos hablar de una cadena o ecosistema revolucionario.

Está claro que dentro de los grupos en lucha por la Liberación Animal deberíamos superar los problemas de género. El patriarcado pretende asimilarlo e integrarlo todo (feminismo de tercera vía, reformismo y los “progres” son buenos ejemplos de integración) y ya lo ha hecho con muchos colectivos animalistas, metidos de lleno en su estructura mercantilista y sexista, muy buen ejemplo de esto es la reciente campa ña sexista del PETA, la de las chicaslechuga, utilizando a la mujer y su cuerpo como reclamo publicitario en un acto de publisexismo. Hay que evitar caer en esto. Tampoco hay que resaltar siempre la actividad masculina dentro de la Liberación Animal, ya que ésta es una lucha en la que las mujeres están, es por encima de todo, una lucha de personas movida por sentimientos. Tenemos que estar para acabar con la supremacía del sistema patriarcal que se lleva por delante la vida de mujeres, hombres, otros animales y de la naturaleza. No olvidar que este sistema se basa en la esclavitud y domesticación de seres vivos, estableciendo un dominio sobre la Tierra.

Existe oficialmente una postura “ecofeminista, pero, aún reconociendo sus grandes aportaciones, hay que hacerle una pequeña crítica, pues basándose en una concepción de la mujer como reproductora, tiende a igualar e identificar mujer con naturaleza, dejando fuera al hombre no-patriarcal y olvidando que la mujer puede ser tan opresora y violenta con los animales como lo es el hombre al reproducir esquemas patriarcales. Se da por supuesto que la mujer no es violenta y el hombre sí, y esto es mucho decir, hay muchas formas de violencia, y no se puede generalizar.

Todo podría resumirse en una cuestión de sentimientos y empatía. Lucharemos por unas cosas en la medida en que seamos capaces de sentirlas. Constituímos un conjunto de grupos y personasen lucha contra el sistema, pues la lucha es el único camino existente para superar la apatía dominante en este sistema oprimente y opresor. Cuestión de sentimientos… los animales sufrimos, en posesión de un sistema nervioso todo animal sufre y siente. Si sufrimos en mismos la opresión, no deberíamos ser ajenos al sufrimiento de , si no hacemos nada somos mierdas. Actuar es nuestra responsabilidad, es cuestión de responsabilidad y sentimientos, de romper la soledad de nuestras luchas. Por y por .

Con solidaridad y respeto a los que luchan.

Sombras y Cizallas – numero 0 –

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