Para desilusión de muchos de mis amigos, no me opongo totalmente a la vivisección. De hecho, la apoyaría con todo mi corazón si los vivisectores hicieran un pequeño cambio administrativo. Este sería que los científicos realicen los experimentos no en animales no humanos sino en ellos mismos y sus colegas.

Los científicos nos siguen diciendo cuán beneficiosos son los experimentos para la Ciencia con C mayúscula, el Progreso con P mayúscula y, por supuesto, para el Hombre con H mayúscula. Si los experimentos realmente son Necesarios, con N mayúscula, los científicos estarán dispuestos a hacer este sacrificio ( con s minúscula) para el mayor bien. De cualquier modo de acuerdo con ningún otro que Lord Sainsbury, ministro de innovación y ciencia del Reino Unido, defensor de la ingeniería genética y dueño de una gran cadena de supermercados, las regulaciones estrictas aseguran que los experimentos generalmente no causen mas que un sufrimiento “moderado”. Si esto es efectivamente cierto, los científicos no deberían objetar demasiado ser ellos mismos materia de experimentación.

Ahora, estoy seguro de que pueden ver el problema: hay demasiados experimentos importantes para el número de vivisectores. Solamente en Europa se mata 1 animal cada 12 segundos, en Japón es 1 cada 2 segundos, y en Estados Unidos es 1 por segundo. No estoy seguro de que ni si quiera becas completas y salarios altos alcancen para contar con suficientes científicos. Pero está bien, porque cada problema trae con él la semilla para su propia solución.

La solución viene a través de las palabras de Sainsbury, o mejor, de su existencia: agregar otra categoría de aquellos elegibles para ser viviseccionados. Estos serían, por supuesto, esos políticos que hablan o votan a favor de la experimentación en animales vivos. Dada la importancia de estos experimentos para todo, desde la economía y seguridad nacional hasta el pelo limpio y brillante, y nuevos cosméticos, pienso que los políticos estarían contentos de servir al público de esta manera.

Desgraciadamente, esto no resolvería enteramente el problema; simplemente no creo que tengamos suficientes políticos ( y apuesto a que nunca pensó que escucharía a nadie decir esto). Al principio jugué con la idea de poner las familias de vivisectores en la lista corta, pero decidí mantenerlos de reserva en caso de que fueran necesarias para proveer “partes de repuestos”, como la literatura de xenotransplantación tan elegantemente lo pone, para esos humanos lo suficientemente ricos como para solventar sus propios donadores de órganos. El uso de familias de vivisectores debería erradicar los problemas técnicos y morales causados por el actual uso planeado de cerdos; y también debería traer dinero extra para las corporaciones que emplean a los vivisectores ( y ese siempre ha sido el punto, ¿no?). Se estima que el mercado de órganos de cerdo para transplantes en humanos es de U$S6 billones por año, sólo en Estados Unidos.(*)

Pero aún tenemos el problema de los números, ¿no?. No hay suficientes vivisectores, no hay suficientes políticos. Naturalmente, las comisiones directivas de las compañías que se benefician de la vivisección necesitan ir a la lista, y en esta desesperada necesidad – como podríamos vivir sin los tests draize de irritación ocular– yo creo que deberíamos agregar a todos los que trabajan para esas compañías también. Definitivamente los accionistas. Especialmente los accionistas.

Sin embargo, sospecho que aún no tendremos suficientes. El apetito de nuestra cultura por sujetos en quienes infringir sufrimiento “moderado” parece insaciable. Sentimos la necesidad de dar alimentación forzada con agroquímicos y productos del hogar a perros mediante tubos directamente dentro de sus estómagos, y de transplantar corazones y riñones de cerdos en los cuellos de mandriles. Inmovilizamos monos, reptiles, gatos, perros y luego le sacamos la tapa de los sesos. Quebramos cuellos de mandriles. Forzamos a los macacos a convertirse en adictos a la cocaína, y les aplicamos electroshock si no la usan. Creamos súper virus que matan todo lo que tocan. Cortamos porciones de cerebro de monos tití y los dejamos tan tontos como los propios experimentos. Cortamos la cabeza de animales vivos con tijeras, y luego estudiamos sus cerebros. Ponemos animales vivos en freezers y dejamos que traten de escapar con sus garras. Le enseñamos a los chimpancés el lenguaje de signos, y luego los ponemos en jaulas del tamaño de armarios; cuando señalan que quieren salir, los ignoramos y les inyectamos pesticidas. Separamos monos de sus madres, los infectamos con HIV, luego ponemos dolorosos aparatos en sus ojos para seguir su mirada.

Simplemente no hay suficientes directivos y accionistas. Apuesto también a que jamás pensó que escucharía a alguien decir esto.

Pero yo tengo un plan. Hacer obligatorio el proceso de vivisección para cada humano que apoye el testeo en animales. Somos, después de todo, animales. Sería igual que el deber de un jurado. Usted recibe una nota de las autoridades locales advirtiéndole que su turno ha llegado, y que debe presentarse el próximo martes. Usted llama la noche anterior para ver si el experimento se ha cancelado. No lo fue, pero se entera que sólo quieren hombres. Usted lo es, así que se presenta al día siguiente. Se entera de que va a ser testeado con Viagra. Bueno, dice, no lo necesita (se apresura a agregar) pero ¿puede realmente lastimarlo?. Pronto lo averiguará. Toma la droga. En vez de cortarle el pene, como hacen con los beagles, conejos, ratas, ratones y monos, los vivisectores (quienes por lo menos no tienen testículos, sino se rehusarían a torturar a otro cada vez que le digan) le abren el pene e insertan un electrodo a las ramas del nervio pélvico. Ellos pasan una descarga cada 1 minuto causando erecciones. Luego miden la presión de la sangre de la erección. Su objetivo es que el Viagra ayudará a mantener la erección. Aparentemente lo hace, pero Usted y todos los demás también interesados ya sabían esto de muchas pruebas anteriores. ”¿Me puedo ir a casa ahora? Pregunta con su pene abierto. “Ah, perdón” le dicen “nos olvidamos de decirle: todos los sujetos después del experimento son sacrificados”.

No está muy feliz al respecto. Pero está bien, dice mientras le ponen la inyección final en su brazo. La experimentación con animales es extremadamente importante, el sufrimiento es moderado.

Derrick Jensen es autor de
“A Language Older than Words and the Culture of Make Believe”.

¿Que hay en un nombre?

Moderado según el diccionario
Adj. Estar dentro de límites razonables; no excesivo ni extremo, no violento o sujeto a extremos; leve o calmo; templado.

Moderado según el Acta de Procedimientos Científicos (1986).
Pruebas de toxicidad y muchos procedimientos quirúrgicos. Protocolos que tienen el potencial de causar el mayor de los sufrimientos pero incluye controles que minimizan la severidad, o termina el protocolo antes de que el animal muestre más que moderados efectos adversos, también puede ser clasificado dentro del límite de severidad moderada.

En el 2001, las estadísticas del Ministerio del Interior revelaron que el 55% de los proyectos autorizados en el Reino Unido fueron clasificados como de severidad “moderada” (ver arriba). Lo que significa que el año pasado 1.412.242 animales sufrieron moderadamente en los laboratorios británicos.

Dicho de otra manera, es más de la mitad de 1.655.766 ratones, 489.613 ratas, 47.387 conejitos de India, 7.124 hámsters, 2.957 gerbos, 3.053 “otros roedores”, 23.356 conejos, 731 gatos, 5.460 beagles, 94 “otros perros”, 1.039 hurones, 949 “otros carnívoros”, 649 “caballos, burros y razas cruzadas de equinos”, 5.401 cerdos, 312 cabras, 10.644 ovejas, 2.910 ganado vacuno, 67 ciervos, 10 “otros ungulados”, 1.123 monos tití y monos tamarindos 2.219 monos macacos, 776 “otros mamíferos”, 110.330 aves de corral, 3.780 pavos, 1.488 codornices, 10.007 “otros pájaros” , 341 reptiles, 9.648 anfibios y 170.459 peces.

¿Pero qué pasó con ellos?. Bien, 71.261 animales fueron matados en tests de toxicidad (envenenamiento); 135.839 fueron sujetos a tests de envenenamiento para contaminantes, agroquímicos, químicos industriales, productos para la casa; aditivos de comida y otras cosas de comida; 246.844 fueron utilizados en experimentos después de haber sido criados con “dañinos defectos genéticos”; 25.043 sufrieron inyecciones en el cerebro; 7.285 soportaron experimentos de radiación; y 363 fueron sujetos a “daños termales” o “quemados”, en lenguaje normal. Ah, y en 59% de todos los experimentos, no se aplicó ningún tipo de anestesia.

¿Pero al final no era que la mayoría de estos animales sólo sufrían moderadamente?. Usted decida. Según documentos filtrados del Ministerio del Interior [Home Office], un programa de xenotransplantación (trasplantes de órganos de una especie a otra) llevado a cabo por la compañía biotécnica IMUTRAN figura bajo la categoría de “moderado”. Durante los experimentos, corazones modificados genéticamente de chanchitos fueron transplantados a los cuellos de mandriles que habían sido capturados en sus hábitat naturales. Los documentos establecen que un mandril con un corazón transplantado de cerdo fue visto después arrancándose el transplante, que estaba hinchado, rojo y supurando fluido amarillo durante sus últimos días. En otra parte del documento uno puede leer de un “absceso cervical erosionando la vena interna yugular produciendo hemorragia y (el) colapso del animal”. O como un mandril colapsó y murió por bronconeumonía. O como cinco animales “tuvieron que ser matados por intoxicación gastrointestinal, que resultó en una severa diarrea”. Hace que usted se pregunte cómo definen ellos “severo”.

¿O lo hace? Mientras está decidiendo si éste, o cualquier otro experimento, debería ser considerado “no clasificado”, “leve”, “moderado” o “severo”, un equipo de científicos gubernamentales aplican un análisis de costo / beneficio, donde el “costo” de los animales es medido contra el “beneficio” de la ciencia. Sin embargo, de 22 científicos del equipo, 17 de ellos tenían licencia para realizar experimentos en animales en el pasado, poniendo una sombra de duda sobre su imparcialidad.

Derrick Jensen

(*) Nota de traducción: Original en inglés: 6 billones. En inglés un billón equivale a mil millones.


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