El texto a continuación reflexiona sobre un mundo que ya no se sostiene y que necesita de la guerra constante para seguir alimentando desesperadamente sus máquinas y su crecimiento, sin el cual es incapaz de sobrevivir. Plantea que, contra las guerras-espectáculo entre corporaciones e intereses económicos opuestos, sólo queda una opción posible: globalizar nuestra guerra, la guerra social, la guerra de lxs que viven en la crisis constante en sus diferentes grados contra quienes se lucran y viven en una abundancia construida sobre montañas de cadáveres y sobre las cenizas de culturas, pueblos y luchas.

El otro día lo encontré, en un fanzine titulado “Guerra a la guerra. El enemigo está aquí y ahora – Visión sobre la guerra y la paz desde una perspectiva revolucionaria” y pese a que tiene tiempo, he querido difundirlo pues ayer fue Irak, pero hoy es Libia y mañana puede ser cualquier otro lugar donde la insaciable codicia de lxs gobernantes decida instalar su ruina. 

El escrito se titula “Ocurrirán accidentes…” y fue firmado como “Los milenaristas sin milenio” y difundido en el marco de las movilizaciones que tuvieron lugar en Madrid contra la guerra imperialista en Irak en 2002, un conflicto bélico promovido por el aparato mediático capitalista y financiado con dinero público (así como también con capital privado procedente de grandes entidades financieras y multinacionales interesadas) que utilizó la excusa de la presunta amenaza terrorista islámica para justificar una invasión militar de Irak y el exterminio de su población para establecer allí sus nuevas infraestructuras de desarrollo, con las cuales seguir expoliando los recursos de los que luego se lucraría en los países “desarrollados”, transformando el fruto de ese saqueo en productos innecesarios que la publicidad lleva a codiciar, consumir desaforadamente y acumular como trastos en un rincón o tirar a la basura cuando dejen de funcionar, todo para cubrir expectativas publicitarias frustrantes y llenar el vacío que produce el asumir día a día una forma de vida intolerable.

En dichas movilizaciones, ocurridas a principios de 2002 tanto en diferentes ciudades del Estado español como de otros países, sindicatos, organizaciones izquierdistas y ciudadanismos varios trataron de generar toda clase de placebos con los cuales mitigar el virus de la revuelta y así adueñarse de las protestas y llevarlas por cauces inocuos para el sistema y su paz social. Sin embargo, y pese a que una gran masa de gente procedió a manifestarse según las directrices pacifistas dictadas por lxs mismxs que luego sacan provecho de la matanza y esclavitud de millones de personas (políticxs socialdemócratas, sindicatos burgueses, ONG’s…), estxs bastardxs salvapatrias no pudieron impedir que grupos de incontroladxs rompiesen el silencio atacando con fuego y piedras tanto a los símbolos y poderes culpables del latrocinio iraquí como a la policía destinada a proteger y asegurar sus intereses, así como también a algún/a hippie despistadx que, en su ignorancia, creyó adecuado jugar a los héroes y sumarse a la labor policial de intentar parar la ira de quienes no consentían un mundo en donde un porcentaje minoritario de la población acapara los recursos y medios de subsistencia de la fracción restante. Contra el tranquimazín social, ¡adoquín complex!

http://vozcomoarma.blogspot.com.es/

LAST-DITCH IRAQ SUMMIT UP AND RUNNING

 

Ocurrirán accidentes…

Bush, Blair, Aznar… tienen razón. El fin del mundo está a la vuelta de la esquina.

Un día de estos, más pronto que tarde, estallará una bomba atómica en Nueva York, por la red de túneles del metro de Londres y sus estaciones abandonadas se deslizarán los perfumes de la muerte química, un virus imposible se acercará a Madrid.

Las advertencias de nuestrxs amxs no son meras pantallas de humo, sino profecías que se autocumplen.

No es posible completar el expolio del planeta, acorralar a los pueblos que osan resistir, humillar a lxs vencidxs y exhibir un poder sin límites sin pagar las consecuencias. La dominación que se basa en el despliegue de la tecnología tiene estas contraindicaciones: el genio de la botella está a disposición de todxs.

Cuando a principios del siglo XX Inglaterra puso en circulación los nuevos acorazados dreadnoughts, todas las otras flotas de guerra se quedaron obsoletas, pero no era difícil construir dreadnoughts, por lo que la flota inglesa perdi, en pocos años, su supremacía. De la misma manera, la misma tecnociencia que se aplica a la destrucción de los pueblos y culturas que el capital ha clasificado como inferiores, permitirá su desquite.

Poder, ¿dónde está tu victoria?

Pero ese inevitable desquite nos alcanzará a todxs.

¿Creéis que por manifestaros por la paz os estáis poniendo a salvo?

Cuando la muerte llegue, no sabrá distinguir a lxs suyxs y en todxs nosotrxs se cobrará su venganza.

Ciudadanxs del primer mundo, debemos perecer con él si no somos capaces de desmontarlo, porque esto se viene abajo.

No sólo vendrán los accidentes nucleares, químicos, biológicos.

El desastre del capitalismo de espíritu se ha instalado por todas partes: lo tenemos en el Prestige y en todas las mareas negras que suelta el normal funcionamiento de la economía y que no parecen preocuparnos tanto. Lo tenemos en la ingeniería genética que hará irreconocible nuestra vida y la de nuestrxs hijxs (si tienes dinero para la nueva “mejora de la raza”, criaréis monstruos y si no, esclavxs). Lo tenemos en la movilización incansable de nuestros esfuerzos, deseos y sentimientos, puestos al servicio tanto de la producción como del consumo obligatorios. Y lo tenemos en la vida de todos los días, kit miserable de aburrimiento, falsificación, insatisfacción y miedo, violencia, vacío…

¿Es esta lenta agonía la que nos da tanto miedo perder?

En verdad, decimos ¿qué es lo que tememos que nos arrebate la guerra?

No es el futuro de las próximas generaciones, porque bajo el capitalismo ese futuro ha sido ya suprimido. Se acabó el sueño de un mayor bienestar, de una sociedad más justa, de la desaparición de formas de producción explotadoras, de la desigualdad sangrante entre las clases, de la educación como ascensor social y medio de elevación de las conciencias. Se acabó el progreso, se acabó la filantropía, se acabó el humanismo, se acabó la humanidad.

¿Es que no sabemos qué es lo que nos depara el nuevo siglo?

No, no nos indignemos tanto contra ese pobre alcóholico anónimo tejano que ha encontrado la salvación personal y su misión en la tierra entre lxs telepredicadorxs y el destino manifiesto de la pesada carga del hombre blanco. Dejemos que los cruzados entierren las cruzadas, pero miremos a nuestro alrededor.

¿Por qué estamos aquí? Porque nos han convocado.

¿Y mañana, y esta noche, a dónde iremos? A nuestras casas, a seguir puntualmente el espectáculo de la guerra, y todos los otros espectáculos que ocultan y recrean constantemente la realidad. Hasta la próxima vez.

Entonces, ¿para qué sirve esta manifestación? Para nada, porque aquellxs que la han convocado nos están traicionando.

Esos partidos y sindicatos, ¿qué harían si estuvieran en el gobierno?, ¿qué no han hecho ya, cuando estuvieron?

Si de verdad queremos parar la guerra, hay que parar entonces la vida entera porque la guerra no basta.

Tenemos que parar el sistema económico y la estructura de poder que hacen que las guerras sean necesarias, todas las guerras, ¿o es que en la retaguardia no ha estallado ya la guerra?

Aquellxs de vosotrxs que os enfrentáis diariamente a la explotación del capital, que soportáis el sadismo de lxs jefxs en un trabajo absurdo cuya utilidad no comprendéis ni compartís, o que hacéis equilibrios en la cuerda floja del trabajo temporal ¿conocéis la paz?

Ya no queda tiempo para los buenos sentimientos.

Es cuestión de vida o muerte, de nuestra vida o de su muerte.

¡Paremos el mundo, otra guerra es posible, la guerra social!

Los milenaristas sin milenio.

Anuncios