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El dilema ‘clandestino o público’

Una de las cuestiones más importantes con cuales se topa unx compañerx anarquista de la nueva guerrilla urbana es la manera de moverse dentro del entorno anarquista. 

Aquí entra la apuesta ¿cómo unx guerrillerx puede combinar su presencia pública en las asambleas, las charlas, las marchas o en las okupas, con su paralela actividad clandestina? 

Consideramos que el dilema “clandestino o público” puede ser superado con maneras existentes y realistas que intentaremos abordar.

Se sabe que la policía para poder formular una primera opinión y mapear las personas y movidas dentro del entorno anarquista se acerca a las charlas y proyectos abiertos.

Es ahí donde va a intentar sacar algunas conclusiones, para luego evaluarlas y poner unx aspirante a “objetivo” bajo vigilancia. Por ejemplo, unx compañerx que durante asambleas y charlas abiertas está demasiado activo, hablador y además promulga unas opiniones rebeldes y conflictivas, seguramente será “interesante” para algunx chivatx de la Unidad Antiterrorista que posiblemente se encuentre en esta sala repleta de gente. Cuando debido a su fuerte presencia pública ya está “localizadx”, puede que sea seguidx para verificar cuáles son sus relaciones sociales. Dado que lxs anarquistas tienen su microcosmos y se acumulan en la “comunidad de Eksarhia” (con todo lo bueno y lo malo que esto significa) no será muy difícil localizar también las relaciones que tiene esx compañerx en concreto. Si por ejemplo se trata de una persona joven que todavía no está fichada por la Seguridad del Estado ni ha sido detenida, pero se relaciona con
compañerxs que tienen a sus espaldas arrestos o encarcelamientos, de ser seguidx pasará automáticamente a ser “preocupante”.

Eso junto con descuidadas charlas en las cafeterías y llamadas del móvil, de o hacia esta persona, o llamadas de gente tercera referentes a dicha persona, permiten a la Unidad Antiterrorista intentar esbozar su perfil e inscribirla en la lista de lxs “sospechosxs”. Si el/la compañerx en cuestión, que debido a su presencia pública (en debates, asambleas, relaciones sociales, en Eksarhia, etc.) ha sido anotadx, empieza a tomar medidas de antiseguimiento y conspiradoras, entonces automáticamente es “promocionado” a “sospechosx de primera categoría”. Incluso si lxs de la Antiterrorista o lxs secretas temporalmente pierden su rastro (sean ellxs mismxs, que eligen hacer un seguimiento de forma discreta para que no se les vea, o sea que el/la compañerx tiene la capacidad de desaparecer del campo visual de los órganos oficiales), saben donde le pueden encontrar de nuevo. Especialmente en el barrio de Eksarhia, lleno de miles de personas, los cabrones de la Antiterrorista cómodamente pueden asimilarse, actuando como un grupo de estudiantes que toma sus bebidas en un bar situado justo al lado o en frente de donde está sentado su “objetivo”. Y como todxs sabemos “99 veces lo nuestro, una vez lo suyo” es suficiente para que se haga el daño. Igualmente, como ha demostrado la experiencia, a veces lxs policías tienen una paciencia propia de un burro y siguen actuando hasta conseguir poner juntos los fragmentos de un rompecabezas que les interesa. Esto significa que aún conociendo algunas actividades delictivas de una persona, tal vez no vayan a detenerla inmediatamente, queriendo penetrar más en el fondo de los casos que de momento les interesan más. Por lo tanto, el razonamiento de autoprotección que solemos tener, de que “ya que no me pillaron después de la acción que hice, no me conocen” no es totalmente seguro.

Además, aunque parece poco importante, en este punto queremos referirnos también a nuestra apariencia. Obviamente, tanto nuestra apariencia física como nuestra manera de vestir son un código comunicativo.

Nuestra estética, por ejemplo, la apariencia punk, es un modo de exteriorizar, sacar afuera nuestra reacción contra lo establecido de la decencia y de la moda moderna “guay”. Al mismo tiempo nos sentimos mejor y nos comunicamos mejor con nosotrxs mismxs y con lxs que elegimos para relacionarnos. Es nuestro rechazo a sumarse a la pasarela social de convenios y reglas. Pero justo aquí acecha un peligro importante. Haciendo evidente nuestra estética agresiva hacia el sistema, revelamos también nuestras intenciones. ¿Porqué dejar que lxs maderos y secretas vean que somos sus enemigos? ¿Porqué facilitarles una retención casual motivada por nuestra apariencia? Especialmente al momento de realizar un sabotaje o algún ataque incendiario no nos gustaría atraer la atención de la gente. Además, es la acción la que nos define realmente y no la ropa que llevamos. Especialmente hoy en día, cuando ya todo ha sido enajenado por la moda y perdido el valor que antes tenía. Ahora, cuando la estética alternativa y la subcultura reinan en las pantallas de la tele, es mejor que nos movamos en “la invisibilidad” y que nuestra estética se exprese en bancos destruidos y comisarías incendiadas. En este punto tenemos que subrayar algo, antes de que nos hagamos paranoicxs y pensemos que la policía es omnipotente y capaz de controlar cada uno de nuestros movimientos.

La realidad misma de un permanente estado de guerra entre la anarquía insurreccional/ anti-social y las fuerzas represivas desmiente categóricamente a una visión semejante de las cosas.

Los incendios de bancos, el fuego prendido a las comisarías y coches-patrulla, los ataques contra unidades de antidisturbios, las acciones con bombas, los sabotajes y los destrozos nunca han desaparecido de la realidad callejera, mostrando que quien quiere puede también actuar…

Nosotrxs simplemente anotamos ciertos puntos débiles internos y ciertos “agujeros”, los cuales podrían ser utilizados por “la Seguridad” y la Antiterrorista para pegarse a la cola de algunx compañerx, es decir tenerle seguido. Es para superar tales problemas que lo problematizamos y proponemos algunas ideas. No lo hacemos para crear un clima de miedo a la policía. Además tampoco es que “excomulguemos” la actividad pública o la consideremos una trampa. Al contrario: creemos que es indispensable para la difusión de la anarquía.

Okupas anarquistas en vez de ridiculeces deprimentes

Se sabe que el ámbito anarquista con sus charlas, debates, marchas, casas ocupadas y ateneos, constituye un punto de encuentro y contacto para la gente interesada de conocer una cultura diferente y anti-civilizadora, una cultura que está fuera de las estructuras del Dominio. Un poco de búsqueda, un poco de lectura y también el deseo de algo diferente, de compañía e interacciones sociales, incluso la curiosidad son las que empujan a miles de jóvenes a pasar por el ámbito anarquista. Se trata de un paso que para algunxs dura sólo un momento, para otrxs continua hasta que terminen sus estudiantiles años de “disidencia” y para unxs pocxs se vuelve su vida. 

Antes de abrir el debate sobre lo público y lo clandestino, importante es examinar qué valor tienen los proyectos públicos (okupas, ateneos, presentaciones, charlas, etc.). 

Como ya hemos mencionado, no hay nadie a quien de repente le desciende del cielo el pensamiento anarquista, o sea, “el ensueño de un mundo libre”. Antes viene una paulatina concientización sobre la situación. Una concientización que evoluciona desde el individual y existencial cuestionar a la decisión de tomar la acción y participar en la insurrección anarquista permanente. Creemos que la existencia de ateneos, okupas y otros espacios autoorganizados no es simplemente un paso positivo hacia la insurrección anarquista, sino una urgente necesidad. Se trata de lugares donde la gente joven se pone en marcha, arranca, y desde ahí puede luego dar un salto hacia la evolutiva, tanto teórica como práctica, ruptura con la civilización del Dominio. 

El funcionamiento de las autoorganizadas bibliotecas, el reparto de las publicaciones anarquistas, las charlas y las discusiones pueden alimentar al pensamiento y a la dialéctica de cualquier interesadx que quiere conocer y luego desarrollar las percepciones y prácticas de vida anarquistas. 

De este modo aquellas infraestructuras autoorganizadas a su manera contribuyen a la lucha liberadora. A la vez pueden también constituir una antesala para lxs compañerxs que eventualmente podrán optar por la nueva guerrilla urbana. 

No obstante, es un hecho dado que ciertos ateneos y algunas de las casas ocupadas, en vez de dejar libres las posibilidades para que cada unx de lxs compañerxs evolucione hacia la opción de lucha que el/ella misma desea, funcionan como unos alternativos centros culturales y emanan un rencor particular hacia la guerrilla urbana anarquista presentándola como un “suicidio político”. 

Se trata de espacios donde difícilmente se encuentran textos o carteles sobre guerrillerxs urbanxs que están presxs, donde se considera más importante una autooorganizada fiesta de barrio que la solidaridad con lxs presxs anarquistas o algún ataque contra el Sistema.

Esos espacios tienen una exagerada autoestima sobre su propio proyecto, se atrincheran como “una autónoma isla de libertad” que a todo precio debe que ser salvada de la represión. Son espacios que a veces se indignan cuando en “su zona” se llevan cabo incendios y otros actos combativos, porque piensan que les van a adjudicar a ellxs estas acciones y porque creen que su ateneo se volverá blanco de la represión.

Lo bueno es que en Tesalónica, Atenas y otras ciudades, ya hay y se están creando más espacios autoorganizados que sirven como infraestructuras y laboratorios de movidas subversivas en vez de seguir el viejo modelo de una okupa o un ateneo que es un fin por sí mismo.

Por cierto, así como en el caso de Eksarhia, de la Rotonda en Tesalónica o de las charlas en universidades, también los ateneos y las casas ocupadas frecuentemente están vigiladas por esos perros sarnosos de la policía.

La clandestinidad voluntaria y el discreto perfil que evita los rumores

Pues, el tema es cómo nosotrxs, queriendo mantener hermeticidad de una organización guerrilla anarquista y al mismo tiempo nuestro propio “anonimato”, podemos evitar de ser reconocidxs por el enemigo.

Hay varias versiones de cómo tratar a este problema. Teniendo como la necesaria condición previa el paso de lxs compañerxs por diferentes movidas y proyectos de la anarquía, para que cada uno y una eligiera el contenido y la forma de lucha que le va mejor, unx guerrillerx urbanx anarquista tiene que desarrollar un planteamiento estratégico.

La primera versión es “el pasaje consciente” a la clandestinidad. Es decir, desaparecer de todos los vínculos familiares y amistosas del pasado a través de los cuales la policía podría encontrar pista de unx. Pero una tal desaparición no debe pasar bruscamente y de repente (aparte del caso que haya razones subjetivos, por ejemplo la emisión de alguna orden de búsqueda y captura) porque entonces despertará sospechas.

En vez de eso, se puede realizar tras un gradual alejamiento de los círculos cercanos, acompañado por respectivos pretextos que van a justificar la siguiente ausencia de unx (estudios, razones profesionales, vínculos sentimentales, mudanza, etc.).

De cualquier manera posible tenemos que evitar que se esté hablando sobre nosotrxs, porque algo así nos pone en grandes peligros. Entretanto, cuanto más “reconocido” socialmente está unx compañerx que quiere pasar a la clandestinidad consciente, tanto más complicado resulta eso para el/ella y necesita tener el correspondiente cuidado para que esta “desaparición” suya no tuviera un efecto contrario (produciendo rumores).

El hecho de entrar en la clandestinidad significa que muchísimo cambia. Por ejemplo si unx está clandestino porque hay orden de captura en su contra, cambia su apariencia, cambia su nombre, se mueve con papeles falsos, alquila habitación bajo un nombre falso, porta armas, evita estar fuera tarde por la noche para que casualmente no le identifiquen, deja de utilizar cualquier vehículo legal que está a su nombre, continuamente toma cada vez nuevas medidas anti seguimiento, no reside por mucho tiempo en la misma zona y además aplica también unos que otros parámetros, los cuales no vamos a revelar aquí porque cada uno y una los va a descubrir solx con el tiempo.

Lo único cierto es que la clandestinidad anarquista no tiene nada que ver con el aventurerismo, tampoco es un deporte extremo con fuertes dosis de adrenalina.

Detrás de la espectacularidad con la cual los medios de comunicación de masas abordan el tema, con sus fragmentarios artículos e imágenes con armas, atracos, fotos de lxs prófugxs, robos de vehículos y ataques con bombas que llenan la primera página de los diarios, sí que existe una determinada opción y objetivo político.

Es la opción que hace unx “desapareciendo” de todos las legales inscripciones del Estado para, tras sus actos y sus palabras, “aparecer” en el proscenio de la historia como guerrillerx urbanx. Consideramos que tal cosa, aparte de facilitar la insurrección permanente anarquista subiendo el nivel de acorazamiento de organización, al mismo tiempo constituye una eventual propuesta y proyecto político para todo compañerx joven.

Lxs compañerxs que pasan a la clandestinidad pueden moverse casi “invisiblemente” en el campo metropolitano. Pueden plantear y organizar ataques, sacar su discurso, coordinar sus acciones tras llamamientos e invitar también otrxs anarquistas de hacer lo mismo, montando juntxs infraestructuras clandestinas anarquistas.

De este modo se puede crear una red informal de grupos guerrilleros anarquistas que se irá esparciendo por el tejido social y desde su invisibilidad desafiando la civilización autoritaria. Para las autoridades lxs compañerxs clandestinxs son unas personas no registradas. Y como se sabe, todo lo que no está registrado es muy difícil de controlar y localizar.

Una organización guerrillera anarquista, más allá de ser un grupo del choque contra el sistema, al mismo tiempo constituye también un vivo experimento de relaciones. Entre sus miembros se desarrollan los genuinos y auténticos vínculos de compañerismo y de solidaridad, ya que en la clandestinidad las interacciones personales se ponen a prueba en un grado máximo.

Personas que dejan atrás toda su vida anterior (sea voluntariamente o dadas las órdenes de captura) para entrar en clandestinidad, y eso no teniendo como objetivo esconderse, sino formar el frente de la clandestinidad combativa, están compartiendo un singular sentido de confianza. A partir de este momento unx deja su libertad en los manos del/la otrx. Y esto porque los movimientos de cada unx, sus precauciones, su capacidad de observación, sus opciones y decisiones, afectan la seguridad del grupo entero.

De este modo se precisa una plena autodisciplina, para no caer en las trampas plantadas por el hecho que unx adopta una segunda, ya ilegal, identidad. Por ejemplo, el hecho de cortar las relaciones de amistad que tenías y la pérdida emocional de vínculos familiares y personales, presuponen una plena concienciación de haber elegido la clandestinidad, sin vuelta atrás, porque la policía conoce que éste es el punto débil de todx clandestinx y puede utilizarlo para localizar a todo el grupo. Si unx compañerx no puede soportar el peso de una pérdida semejante, debe que comunicarlo a lxs demás. Evidentemente, en el caso de que unx se hizo clandestino porque hubo orden de captura contra su persona, el cortar contacto con personas queridas y familiares infortunadamente es necesario, pero si se trata de una clandestinidad voluntaria lxs compañerxs tal vez encontrarán alguna solución.

Además, en la opción de clandestinidad voluntaria hay muchas etapas intermedias que corresponden a la posición y situación en que se encuentra el/la compañerx en cuestión y a sus deseos. Unx guerrillerx anarquista puede reducir sus contactos y decidir moverse menos por los lugares sospechosos que están observados por la policía, sin embargo no cortando totalmente sus vínculos con la familia y amigxs.

Como se hace comprensible, el hecho de compartir las movidas personales tan intensas, junto con la acción anarquista clandestina, sus éxitos y sus malogros, crea una situación como acrobacia sobre el filo de una cuchilla.

Porque la clandestinidad no se basa en una militarista demostración o autoafirmación, sino en la esencia de la insurrección anarquista. En crear y reconstruir relaciones liberadas, donde tras palabras y actos unx se preocupa por las inquietudes del/la otrx, promulga nuevos desarrollos, abre debates y posibilidades, comparte contradicciones y todxs juntxs toman la vida en sus propios manos.

Por cierto, tenemos que recalcar que mientras que la clandestinidad sí que es una de las maneras de quitarte los maderos de encima, no es la única manera ni es absolutamente segura. El hecho que después de pasar un año y medio en clandestinidad este mismo momento estamos escribiendo desde la cárcel, muestra que también durante la clandestinidad, como en todas otras condiciones de vida, puede haber errores o pueden ocurrir circunstancias que te costarán tu libertad.

Igualmente, en la clandestinidad surge un ineludible “daño colateral”. Junto al “muro de seguridad” creado por el hecho que lxs compañerxs ilegalxs “desaparecen” de la vista de los mecanismos persecutorios, puede surgir también una barrera de autoaislamiento político. Siendo ausentes de los círculos anarquistas, lxs compañerxs ilegalxs pierden contacto con los procesos políticos que se llevan a cabo entre anarquistas. Por lo tanto, acecha cierto peligro de encerrarse en un su propio microcosmo clandestino que se va a alejar más y más de las interacciones con la más amplia lucha radical.

Se precisa de un enorme cuidado para que una organización anarquista no construya una torre de cristal de su pureza y autoaislamiento ideológico, desde la cual se presente como el centro del mundo y de todo lo que pasa. Es muy importante que lxs compañerxs ilegales no dejen ni por un momento su relación dialéctica con el ámbito anarquista, aunque esto ocurriese dada su ausencia física. Los comunicados, las publicaciones, las lecturas y sobre todo el antidogmatismo y el abordaje con mente abierta de los desarrollos políticos, hasta cierto grado sustituyen a esta ausencia.

El hecho que para nosotrxs como organización, la clandestinidad anarquista haya sido el terreno en el que nos sentíamos más libres que nunca, no significa que es el único terreno desde el cual se pueden plantear y organizar asaltos contra la civilización del Poder.

Así, para unx anarquista guerrillerx urbanx, el otro modo de afrontar el problema de ser localizado y seguido por la policía, es crearse dentro del ámbito anarquista un perfil discreto que no provoca ningunas sospechas ni alimenta ningunos rumores.

Unx guerrillerx anarquista, sin tener que acudir al paso de “desaparecer” en la clandestinidad, puede hacer más seguros sus movimientos dentro de todo el entorno de charlas y proyectos anarquistas. Puede crear oportunidades para encontrarse y relacionarse con compañerxs jóvenes interesadxs en la guerrilla urbana anarquista. Paralelamente, puede montar infraestructuras anarquistas ilegales y atacar con todos los medios la civilización del Poder. El hecho que unx no traslade toda su vida personal a la clandestinidad, en ningún caso impide actuar clandestinamente.

Naturalmente, unx debe ser discretx y tiene que evitar exponer demasiado sus posiciones públicamente, y eso para no acabar “sumándose” a la lista de sospechosxs que ya hemos mencionado antes. Se puede elegir una más “subterránea” comunicación con la gente que muestran interés por la acción clandestina, teniendo con ellxs encuentros conspirativos lejos de los lugares conocidos y lejos de las miradas y oídos curiosos.

Al mismo tiempo, participando en los procesos anarquistas, el/la compañerx en cuestión y sus compañerxs, no están cumpliendo algún tipo de deber misionero con el objetivo de convertir a nuevxs compañerxs al modo de organización guerrillero. Al contrario: son lxs guerrillerxs mismxs quienes enriquecen su conciencia, por medio de la dialéctica ponen a prueba sus percepciones y siguen siendo parte activa de la lucha radical. Así aprenden nuevas experiencias de lucha, se juntan con gente de todo el entorno antiautoritario, comparten preocupaciones e inquietudes entre diferentes formas de lucha y adquieren una rica vivencia de la rebeldía.

Además, estxs compañerxs pueden intervenir violentamente en los conflictos sociales, como ya lo hemos mencionado, detrás del anonimato de la capucha llevando el puro mensaje de la guerrilla urbana anarquista. Son ellxs mismxs quienes suelen también ser el enlace compañerista con las infraestructuras clandestinas y guardan abierto su canal de comunicación con el más amplio frente de la guerra anarquista.

Aquí tenemos que subrayar que ninguna de estas dos versiones (la presencia semipublica  y la clandestinidad, sea voluntaria o forzada) es resultado de alguna profesionalización o división del trabajo. Lo que proponemos, no es en ningún caso dividir una organización guerrillera anarquista en la sección “legal” y la “clandestina”.

Simplemente estamos hablando sobre dos versiones diferentes, orientadas hacia la misma dirección, la de la acción guerrillera, pero surgidas de los deseos y opciones de lxs compañerxs mismxs. Unx compañerx tal vez sea más sociable, más extrovertidx y más atraídx por moverse y relacionarse públicamente con la gente de todo el ámbito radical, mientras que unx otrx considera que, para él/ella personalmente, el ciclo público ya se cerró y en vez de eso le gustaría mantener sólo unos contactos determinados. Se entiende por sí mismo que estx primerx optará por la versión semi-pública de la guerrilla anarquista, mientras que estx últimx por la más camuflada.

Expropiaciones y armamiento de unx guerrillerx urbanx anarquista

Hablando sobre grupos clandestinos anarquistas guerrilleros, ineludiblemente tenemos que ver también lo relacionado con el sector técnico de su accionar. Una célula guerrillera anarquista sin falta, precisa tener su propia autonomía económica y técnica.

Precisa dinero para alquilar pisos francos, para comprar armamento, para trasladarse, para continuamente ir cambiando sus escondites, para mantenerse a sí misma y de este modo liberar a lxs compañerxs que forman parte de la esclavitud asalariada. Además, es muy importante apoyar y ayudar económicamente a lxs compañerxs que han sido detenidxs y se ven enfrentadxs con años y años de castigo en las manos del Estado. Paralelamente, en cuanto al campo material-técnico, un grupo anarquista tiene que adquirir saberes técnicos y continuamente evolucionar en los sectores como la expropiación de vehículos, la falsificación de carnés de identidad y documentos, el robo, la fabricación de artefactos explosivos, la desactivación de sistemas de seguridad, etc.

Entonces, para comenzar entra la cuestión de expropiaciones. Los bancos (a pesar de sus, cada vez más incrementadas, medidas de seguridad), las joyerías o unx que otrx empresarix ricachón, sí que pueden “contribuir” a la caja anarquista de acción directa. No hay nada que sea imposible, es suficiente que seamos metódicxs. Una célula de compañerxs puede reunir información sobre el objetivo (observaciones urbanísticas, horarios, medidas de seguridad, patrullas policiales, trayectos de huida, perfil psicológico de lxs empleadxs y sus superiores, etc.) y luego empezar a esbozar el plan de acción. Al mismo tiempo, puede aprovechar experiencias de sus atracos anteriores y “tomarse prestadas” técnicas y métodos que considera como adecuadas. Todo sistema que pueda ser cerrado, tiene alguna llave que le abre. Lxs compañerxs tienen que prepararse psicológicamente, siempre tener alguna solución alternativa, por si las cosas se complican y, de manera firme y tajante, hacer lo que han decidido.

Los ensayos y entrenamientos (representación de atraco dentro de algún escondite seguro e insonorizado) ayudan muchísimo en esto. También el reparto de las responsabilidades (quién recoge el dinero y quién mide el tiempo, quién vigila lxs empleadxs y lxs clientes, conductorxs, quién vigila afuera, etc.) facilita realizar el plan rápido y tomarles por sorpresa en un tiempo relativamente “seguro”, antes de que se movilicen las fuerzas policiales. Cada segundo es importante e incluso las frases que se deben decir durante un atraco deben ser cortas y comprensibles para evitar que se produzca el pánico. No se necesita darles demasiado miedo (este causa pánico), pero tampoco tenemos que ser particularmente amables. Un atraco es un ataque armado de 40 segundos que nos libera de centenares de jornadas laborales, de la esclavitud asalariada que nos roba toda nuestra creatividad y fantasía. En el caso de que llegue la policía o si nos tropezamos con ellxs por casualidad, lxs compañerxs que participan en el atraco deben estar decididxs a defender su libertad a toda costa.

Quizás suena como paradoja pero la psicología y la auto-convicción junto con la infraestructura técnica juegan un papel enorme en una batalla contra la policía dentro del ambiente urbano. En esta batalla, el/la que primerx muestre señales de miedo, tal vez ya perdió. Un punto fundamental es en el momento en que los policías se movilizan para ir a ver un incidente sospechoso, no saben exactamente que pasa (cuánta gente hay, qué armas y vehículos tienen, etc.). Por esto, la correcta vigilancia de lxs que están afuera del objetivo (por ejemplo un banco), con lxs compañerxs colocadxs en puntos cruciales y comunicándose con el grupo de choque, puede ofrecernos la ventaja de tomar al enemigo de improviso.

Si algunxs compañerxs deciden asumir la responsabilidad política por un atraco mediante un comunicado que explica los motivos de expropiación (como ocurrió en el pasado en Alemania de Oeste), eso por cierto será un paso adelante en cuanto la propagación de la nueva guerrilla urbana. Lo único cierto es que no estamos sugiriendo nada a nadie ni tampoco damos consejos, sino simplemente estamos compartiendo deseos y preocupaciones comunes.

En lo que se refiere al campo material-técnico, es muy importante poder adquirir saberes que nos permitan forzar las puertas de “la cultura de seguridad”. A través de Internet, de reportajes policiales, de documentales y de libros técnicos, podemos tener el primer contacto con algunos temas como la fabricación de artefactos explosivos y retardos de relojería, el uso y el funcionamiento de armas (características balísticas, cómo desmontar y armar de nuevo un arma, mantenimiento, etc.). Lo mismo con el muy importante sector de robo de vehículos. Ciertamente, lo ideal sería tener el contacto y la confianza con alguien que ya sabe de estas cosas. Si en el grupo no hay nadie tal, tal vez existe algunx compañerx anarquista de confianza (quien no tiene por qué conocer las intenciones y planes de la célula en cuestión) que, dada la reciprocidad de las relaciones, será capaz de ayudar.

Si no tenemos relaciones semejantes, para adquirir algunos saberes básicos podemos ir buscando incluso entre los círculos de delincuentes (si tenemos contacto). Naturalmente, en estos casos no haremos ni la más mínima referencia o insinuación sobre el hecho de que aquellos saberes serán utilizados para la acción directa anarquista. Mejor inventarnos alguna historia que revelar nuestras verdaderas intenciones.

Lo decimos porque los círculos de delincuentes (con excepción de unos pocos individuos) en la mayoría de los casos, están registrados por la policía y sus chivatxs. De este modo si queremos, por ejemplo, comprar algunas armas (evitamos comprar grandes cantidades porque esto provoca sospechas), lo justificamos diciendo a nuestro enlace (si este nos pregunta) que nos gustaría golpear algún mini-market del barrio. En el caso de comprar sólo un arma incluso podemos decir que nos fascinan las armas.

Generalmente guardamos bajo perfil e intentamos pasar inadvertidxs.

Lo mismo con el robo de coches. Salimos para dar una vuelta y ensayar robos con nuestro enlace delincuente lleno de experiencia, diciéndole que nos gusta tal o cual marca de moto o de coche y que estaríamos encantados de poder conducirlo. Generalmente, tampoco hay alguna fórmula correcta, nosotrxs simplemente proponemos algunas ideas y cada compañerx interesadx lo puede acoplar a sus propios planes e inventos.

Sea como sea, en nuestra opinión no hay por qué tener algún problema ético con la obtención de medios y conocimientos de las personas que no tienen nada que ver con nuestras ideas. Está claro que todo medio adquiere la proyectualidad de las manos y de la conciencia que lo maneja. En todo caso sigue siendo sólo un objeto metálico.

Naturalmente, no ignoramos el legado creado por los grupos guerrilleros del pasado que expropiaban armamento desarmando al enemigo (en cuarteles militares, comisarías, etc.). Algo así seguramente constituye uno de los más fuertes desafíos que unx puede proponerse, porque una movida semejante se acopla totalmente a nuestras propuestas anarquistas. Pero, hasta entonces, la inactividad simplemente nos deja oxidadxs y por esto aprovechamos cualquier posible oportunidad y cualquier probabilidad para construir nuestra propia perspectiva. Para promulgar la acción directa aquí y ahora.

La violencia anarquista y su ‘life style’

Hace tiempo en los muros se veía un eslogan que rezaba: “La violencia es mágica”. En nuestra opinión la violencia obtiene su carácter de la persona que la ejerce y de la manera en que esta persona maneja su experiencia/vivencia de ejercerla y la trasmite (o no) a los demás aspectos de su vida.

Violencia puede ser ejercida por cualquiera, ya sea carcelero, policía, anarquista, fascista, hooligan o padre de familia. Sin embargo, cada una de las violencias es distinta. Porque cada una conlleva un mensaje distinto. Nosotrxs estamos a favor de la violencia anarquista porque sabemos que solamente así podemos liberar nuestras vidas. El diálogo con lxs amxs y lxs poderosxs siempre acaba en un monólogo: ellxs hablando sobre sus intereses. Es porque ellxs tienen la fuerza y la riqueza y pueden imponerse por la fuerza. Con la guerrilla urbana, nosotrxs atacamos primero, pasando de la resistencia al asalto.

En la guerra contra el Poder no existen reglas ni “el honor de las armas”. Podemos utilizar cualquier cosa que no pertenece a la lógica del Poder y dirigirla en contra de este mismo Poder.

Justo en este punto tenemos que señalar una trampa que puede ser que se esconda detrás de la violencia guerrillera y por eso damos énfasis a la frase “utilizar cualquier cosa que no pertenece a la lógica del Poder”.

Imaginándonos la insurrección permanente anarquista no tenemos en mente establecer una policía revolucionaria que va a vigilar si se cumplen nuestros valores, ni tampoco construir cárceles revolucionarios donde vamos a aprisionar nuestrxs enemigxs. Si fuera así, no distaríamos mucho de las monstruosidades creadas por los regímenes comunistas e izquierdistas, donde en el nombre de proletariado se ha establecido el fascismo rojo y la dictadura de los servicios secretos. Nuestra revolución anarquista no va a instalar un nuevo régimen, porque simplemente nunca va a acabar. Por lo tanto, volviendo al tema, nuestra violencia se expresa con toda su fuerza en un ataque contra una comisaría, en un atraco, en un incendio, en una acción con bombas…

Por estos actos de guerra ni por un momento sentimos la necesidad de justificarnos o pedir disculpas de alguien. La violencia que ejercemos es siempre bien determinada y apuntada, siempre contra ese enorme e intrincado complejo autoritario.

Más allá de eso, nuestra violencia siempre está disponible, cada vez que la necesitamos. No la llevamos con nosotrxs a nuestros encuentros sociales ni a nuestras relaciones personales.

No nos interesa presentarnos más chulxs, implorando nuestros “logros” violentos como si fuera un deporte extremo, y tampoco adaptamos el perfil de “durx y chungx”.

Y eso no sólo porque tal postura atrae los bastardos de la Seguridad de Estado y de la Unidad Antiterrorista, sino sobre todo porque actitudes semejantes son alejadas y en contra de nuestros valores.

Porque en este caso la violencia anarquista en vez de liberar enajena…

Esta enajenación produce un peculiar life style anarquista que representa las imágenes y los comportamientos sacados del mundo autoritario que nosotrxs combatimos.

Las supuestas “posturas”, el aire presumido y altanero, los gestos ostentosos, las charlas arrogantes y las chácharas peligrosas por teléfono, todo eso representa la superficialidad que tiene esta falsa concepción sobre la violencia anarquista, una concepción que acaba siendo el peor enemigo interno de esta violencia. No olvidemos que ha sido justo esta contribución barata al “activismo de cotilleo y de lo insinuado” lo que ayudó a la policía para seguir y luego “golpear” a lxs compañerxs y a los grupos guerrilleros, conduciendo a detenciones y encarcelamientos.

Naturalmente, cada uno y una (sin excluirnos a nosotrxs que estamos escribiendo estas palabras) puede que se deje llevar en el torbellino de la violencia y por un rato pierda su orientación. El valor de nuestras opciones está en poder superar las contradicciones con las cuales nos vemos enfrentadxs y no en rehuirlas mediante una pureza teórica que no corresponde a la vida real.

La apuesta es no dejar que esta versión enajenada y patriarcal de la violencia anarquista se establezca en nuestro interior y cada día dar nuestras propias batallas personales para no convertirnos en cautivxs de las imitaciones pálidas del Poder.

Sólo tras la continua evolución de nuestra conciencia y la continua comunicación y debate entre nosotrxs, podemos alejar la eventualidad de que nos desviaremos definitivamente del camino de la liberación y acabemos vagando por el pantano de los modelos dominantes. La seriedad, el respeto, la sinceridad y la franqueza son las características que sientan bien a unx guerrillerx urbanx, unx guerrillerx que no confunde la rudeza y la agresividad demostradas frente al enemigo con la manera en que habla y se comporta entre compañerxs.

Estamos a favor de la violencia anarquista porque creemos que de este modo podremos dar el fin definitivo al mundo de la violencia del Estado. Con nuestra violencia nos dirigimos en contra de las armas de la policía y del Poder, en contra de lxs políticxs, en contra de los intereses de lxs jefes, en contra de la imagen de las publicidades, en contra del reino de los artículos y mercancías, en contra de las condenas dictadas por lxs jueces, en contra de las drogas de lxs narcotraficantes, en contra de la explotación de la naturaleza y de los animales, en contra de la disciplina escolar, en contra de las torturas en las cárceles…Y no pararemos hasta lograrlo…

Lxs anarquistas y la estrategia de la nueva guerrilla urbana

La más grande de las verdades, finalmente la encontramos en la más sencilla pregunta: “Y qué es lo que queremos?”

Sin duda alguna, sin que haya siquiera que preguntar, ya tenemos la respuesta. Queremos un mundo sin Poder, una vida sin amxs ni esclavxs, un continuo vagabundeo por lugares y entre personas, una ininterrumpible inundación de emociones y experiencias, un disfrute sin que haya que pagar por ello y sin reglas comerciales, una tierra sin fronteras ni religiones, una mirada clara sin prejuicios ni estereotipos, los infinitos deseos indómitos sin escaparates ni carteles publicitarios, una anarquía que nunca acaba porque siempre habrá una puesta de sol mejor que todas las anteriores.

Y si todo esto suena muy abstracto, ya que no tiene esa seriedad presumida propia de un programa político que se propone edificar el mundo nuevo, es porque no deseamos pintar la imagen del futuro con las pinturas y colores del presente, sino sólo imaginarnos su empañado y borroso contorno.

Hay una sola cosa que podemos hacer: reconocer que una época llegó a su fin. El fin de la tregua con el sistema y el comienzo de la guerrilla urbana anarquista en un nivel mundial por la FAI/FRI y lxs anarquistas-nihilistas de praxis.

Para decirlo de manera sencilla: si mañana de repente y como por arte de magia se aboliera el Poder, la gente no sería capaz de recuperarse porque han sido impregnados y empapados por la civilización del Dominio.

Reinaría la ley de la jungla que de manera determinista acabaría en un nuevo Poder, mucho más cínico y con menos “amabilidades” democráticas.

Un mundo antiautoritario se construye y destruye continuamente a consecuencia de la permanente guerra anarquista y de la incrementada concientización del individuo.

Mediante procesos anarquistas, mediante grupos guerrilleros, mediante asambleas verdaderas, debates y ocupaciones creativas, estamos aprendiendo a vivir sin autoridad, declarando la guerra, tanto interiormente, golpeando sus residuos que tenemos dentro de nosotrxs, como exteriormente, atacando las estructuras del Estado.

Tras estos procesos aprendemos nuevas realidades en la vida, que a su vez producen y liberan nuevos significados, nuevas palabras y nuevas reflexiones. Cuanto más agudicemos la guerra contra el Estado y su sociedad, tanto más profundizaremos en una manera de vivir más liberada. Es ahí donde encontraremos los colores con los cuales vamos a pintar los momentos del futuro. En este mismo momento estamos sólo en el inicio de un gran trayecto que no tiene fin.

Por esto, en vez de hacer presunciones sobre “cómo será la sociedad del futuro”, queremos acelerar el ritmo del ataque anarquista. La nueva guerrilla urbana anarquista es una manera de hacerlo. Nuestra propia manera, que hasta cierto grado hemos intentado presentar en los capítulos anteriores.

Nuestra propuesta para ahora mismo es bien concreta. Creemos que vivimos en uno de los momentos más favorables para el desarrollo de una guerrilla urbana anarquista global. El sistema con sus repetitivas crisis económicas y sus reestructuraciones imprevisibles nos ofrece aquella posibilidad. Ahora más que nunca tenemos la oportunidad de atacarlo y dejar claros nuestros deseos de destruir el Poder. Es muy importante montar pequeños y flexibles grupos de choque que tras la propaganda del hecho ofrecerán a las ideas anarquistas la perspectiva de difundirse. Cuanto más violentxs nos volvemos frente a nuestrxs enemigxs, tanto más fuertes nos haremos como su enemigo interno y consciente. No tenemos por qué perder el tiempo. Podemos prepararnos en el nivel teórico y material-técnico para la guerra de guerrillas urbana que promulgamos. Infraestructuras clandestinas y abiertas, ediciones de manuales, búsqueda en Internet, traducciones de textos, cartas de presxs y comunicados, todo esto contribuye a la lucha por la anarquía. La nueva Internacional Negra tras el Frente Revolucionario Internacional (FRI) y la Federación Anarquista Informal (FAI) puede esparcirse por las metrópolis, haciendo de la retaguardia de la sociedad del Estado un lugar más peligroso. “Que se ponga como objetivo la radicalización del ámbito anarquista-revolucionario hacia la estrategia de la guerrilla urbana” (nueva CCF/Célula Luciano Tortuga en su comunicado por el incendio de 12 vehículos de OTE).

Cada grupillo de compañerxs de praxis puede, más allá de sus ocasionales y fragmentados ataques, organizarse en una infraestructura anarquista de choque permanente. En vez de esperar alguna ocasión favorable (como la manifestación) o algún hecho casual (una patrulla policías de pie en Eksarhia), ellxs mismxs pueden determinar a su “suerte” (por ejemplo golpeando una comisaría). Naturalmente, una cosa no revoca la otra, ya que la reflexividad/inmediatismo de ciertos ataques ha creado un legado de lucha significante.

Pero, ¿cómo podemos hablar sobre la guerra sin organizarnos? El hecho de montar grupos guerrilleros informales anarquistas multiplica nuestras fuerzas. Para comenzar, tras la coherencia, la constancia, un duradero roce y comunicación entre compañerxs de un grupo, se construye una continua estrategia de guerra que nos hace más peligrosxs y más eficaces. En nuestra opinión, un grupo guerrillero anarquista, lejos del centralismo marxista y lejos del liderazgo de comités centrales, debe deshacerse de cualquier profesionalismo político-militar que produce lxs especialistas de violencia y los mitos fetichistas. En vez de eso debe propiciar la existencia de una extraordinaria vivacidad a su interior, una vivacidad capaz de liberar al individuo y al mismo tiempo mostrarle una manera de vivir y compartir sus deseos con los demás. Cada propuesta, cada inquietud y cada plan se debaten para que cada uno y una puedan exponer sus objeciones, sus dudas y sus ánimos y luego crear algo en común o una iniciativa (individual o entre pocxs).

Los vínculos que se desarrollan entre compañerxs de la misma organización son vínculos de amistad, compañerismo y confianza y no unas relaciones de deber creadas para lograr el objetivo.

Un grupo anarquista prepara al mismo tiempo sus ataques y sus defensas. En tiempos de represión o en caso de arresto de algunxs de lxs compañerxs del grupo (o de alguna otra organización anarquista) es importante nunca dejar espacio y terreno vacío frente al festivo avance del Dominio… La represalia como respuesta a cada detención de compañerxs, además de alentarle y darle el coraje psíquico para afrontar la cárcel, demuestran que la guerrilla urbana anarquista, más allá de las personas que la componen, constituye una idea que no puede ser desarticulada ni detenida.

Así todo el tiempo unxs compañerxs nuevxs deciden involucrarse en la acción directa, apoyar y evolucionar la guerrilla urbana, sus infraestructuras y sus tácticas de combate. Con la conciencia anarquista como punta de lanza se crea un nuevo y autónomo código de valores que atacando a los modelos y las relaciones del Dominio, promulga la insurrección de la vida cotidiana.

Queremos que cada uno de nuestros días sea un acto de hostilidad dirigido contra la manera de vivir moderna. Nos movemos cotidianamente en el anonimato de la muchedumbre como mensajerxs de un mundo nuevo donde no haya Poder. Ahí donde otrxs ven el escaparate lleno de nuevas mercancías, nosotrxs vemos un nuevo objetivo para el ataque, ahí donde se elevan los edificios lujosos que dan cobijo a nuestros tiranos con sus ejércitos de guardaespaldas y policías que les protegen, nosotrxs vemos una maravillosa oportunidad para golpearles.

De esta forma declaramos que estamos presentes en la vida pública, teniendo como objetivo la polarización social. Es decir, no deseamos despertar a nadie, sino crear las condiciones para que cada uno y una tomen posición. Con el Estado o con la anarquía. Todos los ataques, grandes o pequeños, promulgan la difusión de las ideas y prácticas anarquistas y así aceleramos el paso hacia la guerra civil. Por un lado están las fuerzas de destrucción y por otro lado lxs defensorxs y lxs mantenedorxs de ese mundo.

Ciertamente, esto no se limita al territorio nacional de un sólo país. Por esto es importante apoyar los frentes internacionales revolucionarios y las federaciones anarquistas informales. La perspectiva semejante ofrece incluso la posibilidad de que algunxs compañerxs se trasladen a uno u otro país para realizar ataques ahí en los momentos en que el enemigo interno “local” sea afectado por la represión o una de sus partes haya sido de momento desarticulada por una ola de detenciones.

También la edición de manifiestos por los grupos de la Federación Anarquista Informal (FAI), los textos que se enfocan en un tema determinado (nanotecnología, represión, genética, espectáculo, etc.), puede ser la chispa que prenda una campaña internacional para apuntar a objetivos correspondientes. De este modo, de los comunicados que acompañarán los golpes surgirá una más íntegra teoría/visión anarquista que a su vez provocará todo una serie de cortos circuitos en el sistema.

El equilibrio estratégico de la nitroglicerina

Ahora se precisa desarrollar un plan, una estrategia, una perspectiva.

Ya que el concepto de guerrilla urbana anarquista es un combate en el que nuestras fuerzas minoritarias se ven confrontadas con las fuerzas superiores y más numerosas del enemigo, empleando la táctica del ataque por sorpresa con tal de obtener el mejor resultado, tenemos que pensar muy bien en afinar la puntería de nuestra acción.

Una idea, la más extendida, es el ataque contra lo actual. Es decir, lxs compañerxs de tal o cual organización, al observar los desarrollos que se producen en la actualidad, eligen actuar dentro de esta misma. Hoy en día, por ejemplo, vivimos el período de una prolongada crisis económica, la gente está protestando, saliendo a las calles y plazas, tomando parte en las manifestaciones, etc. Estas condiciones presentan una adecuada y favorable oportunidad para que una organización guerrillera anarquista irrumpa violentamente en escena. Puede seleccionar a algún sector de gran importancia o a alguna empresa enredada en los escándalos económicos y atacarles, destacando discursivamente su posición en torno de la dictadura económica del capital. Paralelamente, por medio de su acción ofrece su propia práctica (la acción directa) a las condiciones de tensión social y crea posibilidades para la agudización del conflicto y el aumento de los ataques, desestabilizando así al sistema.

Anarquistas de algún grupo guerrillero de la corriente social de la anarquía, tras el comunicado que acompaña a un determinado golpe, probablemente se van a enfocar en una crítica armada frente a la corrupción del sistema, enumerar los respectivos escándalos, presentar datos sobre la crisis económica y llamar el pueblo a levantarse y rebelarse.

Siguiendo un punto de vista diferente, un grupo de choque de la nueva guerrilla anarquista inspirada por los principios de lo anti-social, intentara provocar con su práctica unos cortos circuitos internos, desencadenando así las explosiones existenciales. Es decir, mientras que un ataque por el estilo, dada su actualidad, va a gozar de cierta simpatía social, el comunicado que le acompañe ejercerá una fuerte crítica social sobre el hecho de cómo hemos llegado a esa situación que tenemos hoy. El objetivo será demostrar que la crisis económica es una hija ilegítima del paraíso consumista tan codiciado por la sociedad misma. Evidentemente que habrá también una crítica al sistema, ya que nuestra adversidad contra el Estado es un hecho dado. No desarrollamos nuestro razonamiento limitando nuestro discurso a un abordaje parcial sólo contra el Estado. Tras nuestra acción deseamos plantear preguntas. Todxs aquellxs que hoy protestan contra la crisis económica ¿dónde estuvieron hace unos pocos años cuando el llamado “progreso de la economía griega”, conseguido con la explotación esclavista de lxs inmigrantes había construido el pequeño-burgués sueño de la pequeña propiedad y de los bienes consumistas? Todxs esxs indignadxs ¿dónde estarán mañana cuando el poder político, con alguna maniobra, vaya a enturbiar las aguas y a repartir nuevas promesas de subvenciones y prestaciones?

Es cierto que sabemos quienes son lxs principales responsables. Es por esto que golpeamos a lxs empresarixs maritimxs, lxs jefxs, lxs políticxs, lxs grandes contratistas, lxs periodistas y lxs banquerxs, pero tampoco olvidamos que sus planes se han materializado gracias al consenso social, ansioso de tener un nuevo decorado en su salón y que no le importa nada de lo que pasa a su alrededor.

Ciertamente alguien podría preguntar: ¿Y qué van a conseguir así? ¿Es que quizá están sacando fuera sus emociones reprimidas contra la pasividad social y se están presentando a ustedes mismxs como “lxs correctxs”?

Queremos realmente alejar la autoreferencialidad de nuestro razonamiento. Lo que podemos lograr tras un comunicado con su correspondiente tono es construir un espejo interior para cada unx de nosotrxs.

Ya hemos hablado antes de internas explosiones existenciales.

Hoy en día vivimos en una época en que la cuestión no es simplemente si la gente vive más o menos pobremente, sino que viven de una manera que no les llena.

Los compromisos, los callejones psicológicos sin salida, el aislamiento, la soledad, la desilusión y la comercialización componen el conjunto de características psíquicas de muchísima gente.

Con la crítica social de un comunicado que atrae la atención de la gente, con un objetivo bien comprensible y popular (por ejemplo la bomba colocada por la CCF delante del Parlamento en enero de 2010) se está revelando un espejo interior que le habla a cada unx en primera persona y toca sus inquietudes, preguntándole ¿Y qué haces tú?, ¿Porqué agachas la cabeza?, ¿Porqué te escondes detrás del silencio?

Frecuentemente, lo que la gente más odia es justo ese espejo que tiene enfrente suyo, el espejo que refleja a los compromisos que hicieron y a su fracasado intento de estar a la altura de sus propias expectativas.

Pues, a lo mejor esa mala educación y descortesía que llenan los comunicados de la nueva guerrilla urbana anarquista son una bofetada en la cara de aquellxs que luego (tal vez) van a buscar su propia fuerza personal y a cambiar su vida.

Sin embargo, aparte de la acción directa anarquista que dinámicamente interviene en la realidad dominante, hay también una estrategia diferente que puede ser empleada por un grupo guerrillero anarquista. Se trata de la estrategia del ataque autónomo.

En pocas palabras, paralelamente con la actualidad de la normalidad que se está desencadenando tras los boletines informativos y noticias, algunxs compañerxs de la nueva guerrilla urbana pueden optar por hacer destacar desde cero su propia (elegida de manera autónoma) temática que no tiene por qué tener algo que ver con los asuntos de actualidad.

Por ejemplo, en el mismo momento en que dentro de un país reina la ansiedad sobre la crisis económica, lxs compaerxs puede que con sus ataques decidan causar heridas a la civilización que explota la naturaleza y los animales, golpeando las empresas de la industria cárnica y farmacéutica. Esta lógica de ocuparse de una temática autónoma no entra en competición con la lógica de la combativa intervención en la actualidad.

Simplemente, al considerar que todos los estallidos sociales constituyen nada más que unos vaivenes de la historia humana que terminan en repetitivas aceptaciones del Poder de turno, estxs compañerxs plasman su propia realidad de guerra permanente, dando, ellxs mismxs, forma a la actualidad en vez de intervenir en esta última o seguirla.

Así, si un grupo de choque toma como su prioridad atacar al sistema penitenciario, golpeando tanto sus infraestructuras materiales-técnicas como el personal que lo administra, entonces tal vez no sentirá que haya que abandonar su estrategia a la vista de las movilizaciones obreristas-huelguistas que van a pedir del sistema algún alivio salarial. En vez de esto seguirá firme apuntando a su objetivo, descarrilando así la actualidad hacia la cuestión del encierro de las personas y no hacia las mejoras económicas.

Pero esta estrategia se tiene que poner siempre bajo control para no acabar siendo una estéril y competitiva autoreferencialidad y encerrarse a sí misma en una torre de cristal de su propia pureza.

Nosotrxs como la CCF de primera fase, pensamos que la mejor estrategia es combinar estas dos formas de táctica. De este modo nace la percepción estratégica: saber dónde y cuándo hay que golpear para que el resultado agudice nuestra lucha por la anarquía. Ahí rozamos el punto en que la insurrección permanente anarquista es factible y ninguna vida fuera de ella es aceptable. Cuando acaba una batalla, es la hora para lanzarnos a la siguiente…

Además está claro que el tema de la nueva guerrilla urbana lo tendremos que discutir muchas veces aún. No sólo porque la discusión nos lleva a nuevas ideas y por consiguiente es ineludible, sino también porque nadie es capaz de anticipar la marcha de la acción directa anarquista sin tropezarse continuamente con las internas inquietudes y preocupaciones de esta última y con la represión que acecha por doquier.

Terminando, nos gustaría decir que la nueva guerrilla urbana anarquista no es una completa e íntegra propuesta teórico-práctica, sino una abierta apuesta que aguarda a que cada unx aporte con sus propias ideas, sus propias propuestas, sus propias inquietudes y sus propias decisiones.

Una apuesta por lxs compañerxs que izan su dignidad contra el paso de la mayoría. Una apuesta para todxs los que no se ven satifechxs con una miserable imitación de la libertad que les proporciona el moderno totalitarismo democrático.

Por esto, mientras que los convenios del gentío dicen sus buenos días a la luz del sol, nosotrxs elegimos las sombras de la luna para tramar nuestros propios planes. Así, apenas la oscuridad de la noche nos da la bienvenida, nos volvemos la botella de nitroglicerina que balancea sobre la cabeza de un alfiler.

Conspiración de Células del Fuego [de la primera fase] / FAI/ FRI

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