Somos entre un 65 a un 75% de agua y esta puede asumir cualquier forma
 
Quiero hacer una música tan perfecta que se filtre a través del cuerpo y sea capaz de curar cualquier enfermedad.” Jimi Hendrix
 
Autores como Foucault han descrito ampliamente los mecanismos de una sociedad disciplinaria y panóptica, sin embargo son ideas que pierden todo su potencial subversivo en la medida en que no distinguen que cada sistema de dominación tiene puntos de equilibrio que lo sostienen, toda la red  de control social tiene un centro que la sostiene, en este caso los estados son este centro, que a su vez esta constantemente recreándose en forma circular con sus propios mecanismos de control transformándose mutuamente, pero es algo mucho más profundo que meros discursos que determinan lo rechazado y lo aprobado, que según Nietzsche serian nuestros instintos básicos. 
 
La repetición constante de determinados comportamientos transforma por completo nuestro interior, científicos como Francisco Varela han mostrado como nuestra mente se organiza a nivel neuronal como una sinfonía musical al ser removida afectivamente, de ese movimiento emerge nuestra mente, la que a su vez recrea esas estructuras biológicas, experiencia y biología están en un dialogo fluido y constante, esa configuración que aparece y desaparece a cada instante a través de nuestra acción y percepción es lo que somos, al punto que los afectos pueden modificar incluso los genes en distintos grados. El conocimiento enactivo y la neurofenomenologia, brevemente explicados en el articulo anterior, son los medios tal vez más completos de los que disponemos para comprender como funciona la percepción-acción, ese nivel experiencial teñido de afectos desde el que actuamos a diario.
 
  Finalmente cada sociedad delimita mediante el control social, determinados afectos que cultivara en desmedro de otros, es ese conflicto el  que aparece entre lo dionisiaco y lo apolíneo en la tragedia griega que describe Nietzsche, o la interpretación de Confucio de la fluidez del taoísmo, cada sistema social ha intentado encontrar la medida más idónea, sin embargo pareciera ser que la jerarquización de la sociedad es en realidad el gran obstáculo para alcanzar esa armonía. Actualmente el control social de los estados a través de toda su institucionalidad que se ramifica hasta nuestra cotidianidad en centros de estudios, trabajos, organismos estatales etc. ha sido refinado al punto que ideas como el derecho penal del enemigo y la proporción de seguridad cognitiva, son consideradas necesidades imperiosas para mantener una seguridad frente a  los problemas que fabrica el propio sistema y por supuesto siempre está la cárcel como amenaza omnipresente. 
 
Cada individuo se vuelve un programa monoparlante capaz de comunicarse exclusivamente a través de las normas impuestas, se vuelve esas normas, se repite una y otra vez una misma melodía, unos mismos afectos, unas mismas ideas, una especie atención focalizada y restringida fuertemente, eso que tan erróneamente se llamo “alienación “ como si nos enfrentaramos a seres poseídos antes que al resultado predecible de cualquier sistema, que con el tiempo va refinando sus propios controles y  definiendo la medida de lo posible o imposible para intentar expresarnos, de ese bloqueo de nuestra genuina expresión surgen las afecciones psicológicas , la infelicidad de seres, puestos a cumplir toda clase de reglamentos rígidos, para ni siquiera quedarse con el fruto del trabajo ganado mediante esa vejación de uno mismo, al revés se convirtió en una moral glorificada en la ética protestante, somos lo que hacemos y eso es todo lo que hacemos a diario.
 
La energía afectiva que faltaría para intentar subvertir ese orden es disuelta en todo ese proceso, el apego a que ninguna otra forma de vivir es posible proviene del mantenimiento de ese aletargamiento del que surgen creencias rígidas y opacas, ha quedado comprobado que somos capaces de reducir nuestra complejidad tanto como si pudiéramos convencer a una planta de no crecer en forma voluntaria, ante todo es un culto a la muerte disfrazado en vidas vividas, como pasarelas, como imágenes cuya incomoda administración de sus deseos queda en manos de los “expertos” en diversas aéreas, esa emergencia de la mente desde lo que hacemos , desde los afectos que debería ser variada, en la medida en que esta acoplada estructuralmente a un medio que está en constante movimiento, hablando sus propios lenguajes en cada forma viva, se vuelve una sombra, una caricatura de sí misma, esa recurrencia es el ego, una fantasmagoría incapaz de mirar la realidad que lo contiene, un cuadrado tratando de encajar entre una multitud de espirales, es esa incapacidad de lidiar con el “desamparo” es la que ha resistido ideas, como que no éramos el centro del universo, que el espacio y el tiempo es relativo, que somos sacos de microorganismos o que nuestra mente solo es un instante fluido, es ese el que no ve su propia ruina personal, la ruina del ecosistema, simplemente no está conectado a sus afectos, repite el programa y el programa no le da satisfacción, pero si le asegura comer al otro día y continua.
 
Si se prohíben alucinógenos o se tiene interés en regular el sexo, o convertir el amor en una mala película cursi, es porque finalmente se elige exiliar determinados estados afectivos incompatibles con el programa que levanta la esclavitud asalariada como una moral divina, la fluidez, la expresión de uno mismo, de todo el potencial biótico, si se quiere ver en términos evolutivos, implica ser consciente de cómo surgen nuestros afectos, pensamientos,etc es comprender el programa, el protocolo como tal y no como una cuestión natural de la vida, describir con sus virtudes y limitaciones, eso es tal vez el mejor merito de Freud o del joven Marx . El control social de algún modo renuncio al talento de gobierno que tanto seducía a Maquiavelo, simplemente se eligió no intentar ningún tipo de armonización de los afectos, se decreto su sepulcro, se le asignaron formas y horarios, prueba de ello es que diferentes revueltas en el mundo más han tenido que ver con la estupidez de sus gobernantes que con unos grupos que organizadamente traten de subvertir la dominación.
 
Si nuestras posibilidades evolutivas tienen que ver con cualidades como la empatía, significa que solo en la genuina expresión de nuestra individualidad existe la posibilidad de comprender a los otros y armonizar, es eso lo que está a la base de la horizontalidad y el apoyo mutuo, el reconectarnos con nosotros mismos, escuchar nuestros afectos y como estos influyen en como razonamos para “vaciarnos”, para poder llenarnos del mundo en que estamos inmersos necesitamos comprender ese movimiento afectivo-racional desde su origen, eso permitiría un acoplamiento estructural efectivo con el ecosistema, en ese proceso encontramos “otros legítimos”, no existen las utopías pero si podemos decidir seleccionar cultivar otros afectos, otras relaciones y ver qué sucede, cada escrito anterior ha sido tratar de desentrañar eso, de comprender nuestros condicionamientos sociales, biológicos,etc. Es sentir eso en forma instintiva lo que lleva a concebir a Bakunin o Kropotkin la anarquía como un orden superior, sin embargo si sus anhelos no se concretaron fue porque aun quedaba mucho por comprender sobre que somos como especie, como seres sintientes. Desde el movimiento afectivo a nuestra razón hay  un círculo en constante retroalimentación, las reglas de pasaje que explican esto es uno de los grandes descubrimientos de Varela, porque unifica mente y cuerpo en una acción encarnada.
 
Nietzsche creía que aprobar o rechazar eran instintos básicos inevitables y es cierto, pero no somos esclavos de ellos, estos pueden ser comprendidos, esa es la diferencia decisiva con el nihilismo, más que una transmutación de valores, requerimos una transmutación de afectos, eso cambiara la forma de razonar o la moral que emergerá, es sacudir la atención, forzosamente focalizada, que recupere su flexibilidad, es por eso que un grupo minoritario consciente de esto podría intentar generar un escenario para que eso suceda, mediante los fines que sean necesarios , no se trata de ser el príncipe de Maquiavelo o Sun Tzu, se trata de ser honestos y atentos con nosotros mismos y con lo que nos rodea después de todo esas obras de táctica y estrategia, no están alimentadas por algo distinto a la observación atenta, es por eso que la literatura de Kafka o Dostoievski o las tragedias griegas, nos hablan mucho más profundamente del ser humano que cualquier manual de psiquiatría o psicología, captar esa esencia que no es algo estático ni ahistorico, sino nuestra propia afectividad y racionalidad en movimiento, es el arte de expresarse a uno mismo, es eso construir una individualidad interdependiente, es la única forma de comprendernos con los otros, estar por encima de aprobar o rechazar, del bien y del mal, es comprender en forma atenta todo a nuestro alrededor, eso es suspender juicios o la siutiquería de “objetividad entre paréntesis” de Maturana, la jerarquización de la civilización nos permitió sobrevivir pero el precio de aceptar tal limitación de nuestra propia expresión, es lo que produce nuestra decadencia, son esos los “hombres de oro” que van mutando en un hierro que se oxida hasta exceder su propia caducidad.
 
Por eso no hay ninguna filosofía, ideología, partido, líder que pueda salvarnos, el mundo lo empujamos nosotros, aceptar la responsabilidad no es igual a aceptar la culpa por este sistema jerarquizado basado en esta carnicería, que llaman economía, es simplemente tratar de comprender en forma atenta donde estamos parados antes de tratar de cambiar algo. El estado es un núcleo central de control que forma leyes, determina que se validara como ciencia y esta a su vez determina qué y cómo se investiga, querer abolir el estado no es ceder al canibalismo de la economía neoliberal, es crear redes de apoyo mutuo, una horizontalidad sin fronteras, porque mientras tanto estamos circunscritos sin poder escapar y si se cruzan los muros caemos dentro de otro establo.
 
Esa es la subversión finalmente, una actitud de comprender y cuestionar hasta el final, de producir nuestra propia forma, lo que se puede expandir como un virus y ver que resulta llegado a una masa crítica, a una minoría que incida en términos políticos, lo que claramente no es sinónimo de lo electoral, eso es una herramienta más, me refiero a disputar el concepto de ser humano, de civilización, y ese es un terreno ventajoso cuando nuestros adversarios solo hacen pirituetas con los principios de manipulación ideológica nazi, no hay a nadie a quien iluminar, solo podemos facilitar la creación de un escenario, en que sea factible generar herramientas para una adecuada comprensión de nuestra afectividad y racionalidad y su nexo con el ecosistema que lo contiene, es mucho más que un naturalismo, porque es consciente de que las propiedades que emergen cambian a su vez esa naturaleza, nosotros como civilización somos la prueba de eso, ya que vamos en contra de nuestras posibilidades evolutivas.
 
Las personas no se resisten a esta estructura social, porque simplemente dentro de un contexto muy restringido que determina lo posible, es coherente en forma interna y proporciona seguridad afectiva, expandir el contexto es todo lo que se puede hacer, eso es desafiar el sistema, no desde los llantos, sino desde la propuesta de un sistema mejor, superior a lo existente algo que garantice la plena expresión, superar incluso eso que Rousseau describía como una sociedad en que nadie tenga poder suficiente para oprimir y ni para dejarse oprimir, por un intento de armonización colectiva, y eso es incompatible con privatizar bienes y recursos comunes o poder acumular infinita riqueza, es ahí donde se edifica la jerarquía, pero como el sistema reproduce sus propios componentes, las mayorías no harán ese cambio, solo un grupo minoritario consciente puede intentarlo, es en la consistencia y coherencia de una crítica radical a la civilización como la conocemos, donde podemos aspirar a crecer y eso no significa abandonar los problemas prácticos, cuando hablamos de educación , salud , cárcel etc. finalmente son reproducciones a pequeña escala de todo el sistema de dominación , pero nunca podemos perder de vista que esto es movido por individuos particulares, que día a día se levantan a hacer funcionar esta irracionalidad, no creo en las utopías, pero si todos los días somos capaces de cultivar tan refinadamente los afectos que conforman esta racionalidad de pesadilla, significa que podemos hacer cosas increíblemente difíciles.
 
 Nuestra perpetua sensación de desamparo sobre la que se edifica toda esta estructura social y económica, solo puede sucumbir en la medida en que seamos capaces de expresarnos a nosotros mismos, de cultivar esa forma y armonizar con otros que hacen lo mismo, por eso el interés de describir esto desde los aportes que puede hacer la ciencia, porque simplemente es un terreno más en disputa, en eso estaban Marx o Kropotkin tratando de comprender la ciencia de su tiempo con todas sus virtudes y limitaciones claramente, pero podemos continuar tomar lo que sirva y expresarnos nosotros mismos, porque si no solamente comprendemos tradiciones que no permiten aprehender la realidad que fluctúa, se mueve, interactúa sin cesar, es ese el terreno en que podemos decir algo en aquel en que podemos intentar ser algo más que un eco del pasado, de las normas, de las reglas, de los sistemas de control, es a ese ser humano al que le estorbara esta organización de la sociedad, al que en el momento de expresarse a si mismo sea coaccionado o canalizado a espacios más restringidos, esos espacios que son verdaderos acueductos que alimentan el cultivo de afectos basados en conformismo, autoritarismo, competencia bestial, la acumulación todo eso también está presente en nosotros pero elegir cultivar un sistema sobre eso es lo delirante, es esa la retroalimentación de la minoría que domina el mundo que administra el placer, el dolor, la muerte, nuestros deseos y nuestros sueños.
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