210166_policia_reprimeEl capitalismo no se puede destruir por las buenas. Como animales que somos, poseemos un instinto natural que es la agresividad y no hay que confundir agresividad con violencia. La agresividad es un mecanismo de supervivencia innato en todos nosotros que nos conduce a defendernos cuando sufrimos una agresión.

Este sistema nos ataca varias veces a diario, humillándonos día a día en trabajos odiosos para poder sobrevivir, para poder comer e hipotecar nuestra miserable vida (reducida a una existencia mediocre y servil y carente de fuerza, dignidad y rebeldía) para poder comprar un techo en el que pasar las horas muertas frente al televisor, sin embargo, nos enseña que la violencia sólo puede proceder de sus cuerpos de represión, de sus ejércitos y de sus élites burocráticas. Así se aseguran el monopolio sobre el aparato de la violencia. Como animal agresivo, elijo auto-defenderme. 

Realmente deseamos la paz mundial. ¿Contradictorio?, en absoluto.

Como decía Jean Paul Sartre, en su obra “Situatión de l’ ecriváin en 1947”: ‘Reconozco que la violencia, sea cual sea la forma bajo la que se manifiesta, es un fracaso. Pero es un fracaso inevitable, puesto que estamos en un mundo de violencia y si bien es cierto que el recurso a la violencia corre el riesgo de perpetuarla, también lo es que es el único modo de hacerla parar’.

No podéis llamaros pacifistas si día a día con vuestra pasividad y vuestro conformismo, alimentáis y sustentáis a conciencia a una de las bestias más violentas y criminales de la historia: el capitalismo industrial.

La retórica de paz y amor sólo existe porque el objeto diario del abuso de violencia del poder no son aquellos que defienden el pacifismo, porque no son sus casas las bombardeadas por la democrática OTAN, porque no son sus madres las que son prostituidas por la mafia para poder llevar comida a casa, porque no es su gente la que es tiroteada por la policía por buscar un estilo de vida digno lejos de la miseria que el reino de la mercancía les ha otorgado. Porque no son ellos los que crecen entre tiroteos, droga y macrovertederos. Por éso se es pacifista, porque no se tiene ni puta idea del verdadero rostro de este sistema capitalista, ojos que no ven…

Ser pacifista implica aceptar de entrada la explotación y el asesinato de varios millones de personas, sólo para que los privilegios de unos pocos no estén en peligro.

A otros con ese cuento del pacifismo.

BRIGADAS ANTIFASCISTAS GRANADA

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